Alemania 2006, Patrimonio de la Humanidad
Viernes 28-VII-2006
Salimos el viernes día 28 hacia las 14:30.
No habíamos comido, pero nuestra intención era la de no detenernos hasta no cruzar la frontera. A medida que avanzábamos y hacíamos kilómetros, por los carriles contrarios de la autopista, las caravanas eran kilométricas. Nos daba verdadera pena de aquella gente.
Al llegar a 7 km. de la frontera llenamos el tanque de diesel, y tras recorrer diez km. nos detuvimos en el área de Biriatou. Tras repostar agua y comer tranquilamente, me eché un momento, no pudiendo conciliar el sueño.
Reemprendimos viaje como hacia las 17:30, pero faltándonos menos de 60 km. para llegar a Burdeos, el sueño me vencía, y temiendo poder tener un accidente nos detuvimos. Tras dar una ligera cabezada de media hora, Bego se puso en contacto con Valva, al igual que lo hubiera hecho antes de pasar la frontera. Se encontraban muy cerca.
Cuando nos reunimos con ellos, aunque venían algo cansados, nos pusimos en marcha sin demora, hasta llegar al punto 41º17’53,5”N y 0º14’10,1”E, superada la circunvalación de Burdeos, y cuando ya comenzaba a anochecer, junto al campo de fútbol de Chevanceaux, accediendo al parking por la segunda entrada. Lugar muy tranquilo y a escasos 500 m de la autovía que habíamos abandonado.
La primera en la frente: La cantara de vino se rompe y se derrama gran cantidad del mismo. Haciendo acopio en botellas de todo tipo, se consigue no perder demasiado.
Sábado 29-VII-2006
Habíamos convenido despertarnos temprano, y serían las 9:00 de la mañana la hora de ponernos en marcha.
El día va a ser aburrido, cansino, y no menos falto de peligros. Vamos a ir recorriendo Francia de Suroeste a Noreste evitando las autopistas. A mí me toca delante un vehículo que circula en tramos de un carril en cada sentido de la marcha, a 70 km/h, y cuando se hacen dos en nuestro sentido, acelera hasta 110 km/h. Como los tramos de un único carril son la casi totalidad del recorrido, me veo relegado a intentar adelantarlo cuantas veces no vengan coches de frente, y siempre que no haya línea continua. ¡Imposible y desesperante!
Pernoctamos junto al río, al lado de un embarcadero donde había varios yates. Hay más autocaravanas, y el lugar es bastante aconsejable, y no menos bucólico.
El lugar se llama Clerval, y nos encontramos en el punto N 47º59’57,9” y E 7º49’31,5”.
Domingo 30-VII-2006
Por la mañana, al igual que el día anterior, suena el despertador a las 8:15.
Al otro lado del río vemos mucha gente pescando. Los pescadores están identificados y numerados, ya que se trata de un concurso de pesca fluvial. Nos acercamos a hacer unas fotos y a comprar unas barras de pan. Como es el aniversario de boda de Valva y Victor, éste compra una tarta.
Continuamos viaje, hasta entrar a Alemania. Superamos el Rhin atravesando tres o cuatro puentes seguidos. Es impresionante la magnitud de su caudal.
Por autopista gratuita, circulamos rápidos, hasta salirnos hacia Freiburg. Enseguida encontramos un P+R con letrero de área de autocaravanas. Se pagan 5 € por 24 horas. Existen postes de electricidad, y se pueden sacar toldos, sillas y mesas, etc.
Llegamos a la misma, cuyas coordenadas son N 47º59’57,9” y E 7º49’31,5”. En principio la idea es descansar un rato, por lo que aprovecho para hacer alguna chapucilla y comemos.
Nos acercamos en moto al centro, a pesar de que caminando se pueda llegar a tardar un cuarto de hora.
Visitamos la catedral y otras calles de atractivo obligado. La ciudad es magnífica, y siempre que hemos parado en ella hemos deambulado por todas sus callejuelas, adoquinadas, con sus canalillos refrescando el ambiente. Freiburg, la “ciudad libre”, si bien no dispone de muchos edificios de gran talla arquitectónica, la ciudad vieja en sí ya es un bello modelo y ejemplo de pulcritud, de limpieza, de conservar lo que tienen. Me encanta.
Después de dar varias vueltas, y de tomar unas jarras de cerveza, tratamos de encontrar por dónde volver, pero se nos complica en exceso. Varias chapuzas circulatorias y la ayuda de la Polizei logran que podamos regresar al parking. Añadir que la ciudad es excepcional.
Encuentro con Maripi y PacoCas.
Charloteo hasta la 1:00 de la madrugada. De entre las cosas que nos relatan de su experiencia por este país, tomo nota de dónde aparcar en Heildelberg. Nos vendrá bien.
Lunes 31-VII-2006
Como todas las mañanas, suena el despertador a las 8:15. A las 9:00 ya estamos en marcha, y la salida de Freiburg se lleva a cabo explicando por la emisora a otros españoles autocaravanistas que se encontraban perdidos por el centro de la ciudad tratando de encontrar un área, cómo llegar a ella.
Ya en ruta, pasamos por Höllental (por el Valle del Infierno), hasta que encontramos el parking del Lago Titisee. Ya no es como lo conocimos hace 12 años. Está todo mucho más regulado, resulta complicado eludir los parkings. Pero por 2’5€ no merece la pena alejarse demasiado, ni andar dando vueltas.
Paseamos por la orilla del lago, hacemos fotos, visitamos sus calles, tiendas, (quizá este sea el lugar más barato de Alemania para comprar recuerdos), y volvemos al parking. Comemos y descansamos un ratito.
Se quiere poner a llover. Los primeros goterones hacen acto de presencia. Y así, todo el trayecto hasta FurtWangen lo realizamos bajo un tremendo aguacero. Debemos circular con precaución, pues aunque la carretera es buena, podemos correr el riesgo de hacer acuaplaning.
Ya en esta localidad, a la puerta del museo del reloj, no podemos ni bajarnos de los vehículos. La tromba de agua es impresionante. Cuando amaina un poco, Bego y yo nos acercamos hasta la recepción del museo, donde la señora que atiende allí nos dice que es posible que podamos aparcar en la parada del Bus. No lo hacemos porque en este país no se andan con chiquitas. Tras dar una pequeña vuelta encontramos un par de parcelas adecuadas.
Visitamos el museo, 4€ por persona. Es una pena no entender alemán, porque allí tienen unos 4000 relojes, que es un número considerable y respetable, con sus respectivas explicaciones en alemán puro y duro.
Cuando concluimos la visita nos acercamos hasta Triberg. En la misma carretera, a la izquierda de nuestro sentido de la marcha, encontramos un parking de autobuses con espacio de parking señalizado para autocaravanas. Está un poco en pendiente, pero supongo que con unos calzos se podría solucionar el problema.
Cuando deja de llover, retrocedemos por la carretera cuesta arriba, hasta un kilómetro atrás, donde existe un parking y un gran letrero tallado en madera que en alemán dice “Cascadas”. Tras aparcar, nos adentramos por el frondoso pinar a través de un sendero, llegando a la caseta del cobrador, no el del Frac, pero sí de los 2€ que piden por continuar hacia la caída del agua.
Por suerte ya había pasado la hora de cierre aunque la claridad de las siete de la tarde todavía era buena, gracias a que había dejado de llover, por lo que pudimos continuar gratuitamente además de hacer unas buenas fotos. Sin ser las cataratas de Iguazú, es recomendable la visita y el recorrido, aunque éste también se puede iniciar desde el mismo pueblo.
Al concluir el paseo seguimos hacia Gutach, donde aparcamos a la puerta del polideportivo, junto a los Bomberos. El punto de referencia sería N 48º14’45,0” E 8º12’44,8”.
Desde nuestro parking damos un paseo por entre el caserío, y vemos cómo en la puerta del cementerio existe otro parking mucho más tranquilo y silencioso, y nada desdeñable. Lo recomiendo.
Las casas por entre las que paseamos son idílicas, cuidadas con un mimo exquisito. El cementerio denota el cariño que deben tener a los que ya se han ido, o al menos el cariño que les debieron tener, porque en algunas tumbas había hasta juguetes de niños. Las tumbas, el propio cementerio estaban tan ornamentados, tan cuidado todo, que de nos ser por las lápidas, hubiéramos pensado que era el jardín de algún aficionado a la botánica.
Volviendo hacia las autos, nos detenemos en una taberna en la que se encuentran unos paisanos, que al notar nuestra presencia somos su centro de atención.
Tras tomar sendas cañas, a 1’2€ cada una, regresamos a nuestras casitas a cenar y dormir. De momento las consumiciones se me antojan más baratas que en España, e introducirse en ámbitos autóctonos, considero interesante, especialmente en zonas rurales.
Martes 1-VIII-2006
Ha llovido durante la noche, la calle está húmeda, y a pesar de no haber tenido demasiado tráfico la carretera contigua, sí he notado algo de ruido, especialmente a partir de la madrugada.
Enfrente de nuestro parking hay una enorme casa, muy adornada, de donde por la noche se oía tocar música, y al parecer por el cartel que asoma, creemos que sea se debe de tratar de la escuela de música. Con ello sacamos en conclusión que esta gente es inteligente: han colocado en un radio de 100 m. la escuela local, contiguo el polideportivo, enfrente la escuela de música, la biblioteca.
Tras nuestras deducciones nos acercamos hasta el museo de casas típicas, distante a tres km. del pueblo, y donde para nuestra sorpresa existe un enorme parking gratuito. Así que sería recomendable no haber hecho la noche en Gutach, y habernos acercado hasta aquí. Una vez abonada la entrada de 5€ por persona, pasamos la mañana de casa en casa, de estancia en estancia, subiendo a los graneros, viendo las cocinas, salas, dormitorios, etc, etc. La verdad es que cada una es un microcosmos. Eran autosuficientes, y podían permanecer en ese entorno y sin salir de la casa durante mucho tiempo. Allí tenían todo y de todo.
Durante la visita comienza a llover, no con mucha fuerza, pero sí lo suficiente para tener que guarecernos. Al salir del museo, cotilleamos las tienditas de la entrada, y comemos allí mismo.
Por la tarde nos acercábamos hacia Wolfach, pero un túnel acorta el camino y nos encontramos a medio camino de Schiltach, donde a la entrada del pueblo encontramos una señal de parking de autocaravanas, gratuito, hacia el centro del mismo, al otro lado del puente, junto a la fábrica de cueros. Lugar perfecto para pernoctar.
Visitamos la localidad, y tras comprarnos unos exquisitos pasteles, continuamos con nuestra visita, subiendo por sus calles empedradas, jalonadas de casas de entramados. Lugar idílico para los aficionados a la fotografía.
Parece que quiere comenzar a llover y nos apresuramos en llegar hasta las autos. Enfrente hay una pared con un grifo, aprovechamos la ocasión en rellenar el depósito, (más vale prevenir…).
Continuamos ruta hasta Freustadt, y desde el centro nos alejamos hasta la zona del polideportivo, donde encontramos dos parkings. El más alto está dividido en parcelas para una veintena de coches cada sección, rodeadas de setos, con lo que las autos quedan más protegidas. Recomendable.
Nos acercamos al pueblo con ayuda de la PDA+GPS y tras visitar la iglesia con naves en forma de L, el resto del pueblo sin desmerecer, está muy bien distribuido, pero no tiene demasiado interés. La gran plaza, con jardines, fuentes, parking de autobuses, rodeada de soportales, tiene un edificio que se queda casi sólo, y es una Biergarten. Vemos desde la calle unos colosales alambiques de cobre, y tratamos de saciar nuestra curiosidad. Muy buen ambiente, y bastante gente, comparando con la que se veía en otros locales o por la calle. La cerveza era buena, y nos deja un grato recuerdo.
Miércoles 2-VIII-2006
Nos despertamos con la llamada del despertador, y 18º en el interior de la autocaravana, y tan solo 13º en el exterior. Se podría decir que la mañana era fresca.
Desde Freudstat vamos a ir circulando por casi la crestería de la cadena montañosa que queda al Este del Rhin. El recorrido es espectacular. Algunas veces se ve hacia el interior de la Selva Negra, y en otras ocasiones queda a nuestra izquierda la magnífica llanura que deja divisar Francia.
Llegamos a Baden-Baden donde sin problemas aparcamos en el área de autocaravanas a la entrada de la localidad, a la derecha de nuestro sentido de la marcha, bien señalizada. Damos un paseo hasta el centro urbano, un poco distante, visitando lo más destacado de la misma. Poco a poco regresamos para comer, pero llevando con nosotros la intención de regresar algo más tarde. La climatología ha mejorado a lo largo de la mañana, a la vez que descender al valle ha favorecido la subida y normalización de las temperaturas.
Después de comer y descansar un rato, nos acercamos con la motos hasta las Termas de Caracalla – Friederisbad, donde por 21€ permaneceremos durante tres horas a remojo, o degustando los placeres de permanecer en una sala a 68º. Claro está, las termas, al ser nudistas, exigen que el personal se mueva por allí tal y como lo parieron. (No los trabajadores). Hay otras termas menos impúdicas.
Al concluir la sesión, con la piel suave, con el ánimo relajado, con el stres olvidado, volvemos a las autos, picamos algo, y nos largamos hasta Maulbronn, que al ser un traslado por autopista, es un viaje relativamente rápido.
Al llegar a la localidad de destino, encontramos un parking muy grande y muy próximo al objetivo de nuestra siguiente jornada. La situación es sencilla: N 48º59’59,1” y E8º48’28,5”.
Jueves 3-VIII-2006
Repetimos la hora de diana, y a toque de despertador nos ponemos en marcha como siempre. Para las nueve nos acercamos los escasos metros que nos separan de la Abadía de Maulbronn, PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1993.
No tengo palabras para describirla, pero el título es merecido. Es una maravilla. Si la zona monacal en sí ya se merece la distinción y el honor del título, el conjunto con la zona exterior lo duplica. Recomendable para visitarlo, para aprender historia, y en especial sobre el cister. Y recomendable, cómo no, para disfrutar. El retroceso en el tiempo es total.
La entrada a la Abadía nos cuesta 5€ por persona, más otro 1’5€ por la audioguía, que es mucho más que recomendable (obligatoria).
Como la mañana es muy larga, disfrutamos de una misa protestante acompañada de un concierto de Órgano, donde todo era explicado en alemán. No entendimos gran cosa, pero ahí queda la experiencia.
Desde este enclave maravilloso nos dirigimos a Speyer, (Espira para los españoles), donde nada más llegar, aparcamos y comemos. Posteriormente adquirimos los tickets del parking (1€ para 2horas), y nos dirigimos a visitar la catedral.
Nuevamente nos encontramos ante otro edificio PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1981, que aparte de los gustos más o menos religiosos, creo que su visita es más que justificada. Se trata de la mayor construcción románica de Europa. Mandada construir entre 1030 y 1061, dispone de cuatro torres y dos cúpulas. Y realmente lo que sobrecoge son sus 133 metros de nave principal, y la altura de la misma.
La localidad es hermosa, especialmente su calle peatonal central. Hay que llegar hasta la Alpörtel, puerta que cerraba la muralla entre los Ss. XI-XIII.
Cuando dimos por saciada nuestra curiosidad, regresamos a las autos, y dejando allí mismo sin visitar un museo de aviación, muy propio para niños. Iniciamos la marcha hasta Heidelberg.
Hacía algunos años que habíamos estado por allí, ésta sería nuestra tercera visita, por lo que era como repasar las ideas, refrescarlas. Aparcamos para pernoctar junto al río, frente a la ciudad, pasado el tercer puente, en una zona donde todas las tardes cientos de ciudadanos se congregan a disfrutar de ese pulmón verde y de expansión que allí tienen.
Recorremos un par de km. caminando por la orilla derecha, viendo cómo se reúnen en torno a barbacoas, bebiendo cervezas, jugando a Voley playa, correteando con los perros, jugando con sus hijos, paseando en bicicleta, navegando a vela o en piragua. Al llegar al puente romano cruzamos a la ciudad y disfrutamos de la vista que se nos ofrece del castillo. En el puente siguen escritas las marcas de los niveles alcanzados en la diferentes y sucesivas inundaciones.
Pasamos al interior de la ciudad y callejeamos sin rumbo. En la catedral, el organista se encuentra afinando el enorme órgano, y disfrutamos de sus acordes durante unos minutos. Vamos retrocediendo por la calle principal, al amparo de la ausencia de tráfico, viendo escaparates y tiendas ya cerradas.
El lugar donde pernoctamos se encuentra en N 49º24’42,5” y E 8º40’46,0”, lo recomiendo.
Viernes 4-VIII-2006
La hora de levantarse y comenzar la ruta, la de todos los días. Las PDAs programadas, todo en orden de marcha, y como dicen los marineros, todo bien estivado, salimos a la autopista para llegar al pueblecito de Lorsch.
Al llegar encontramos un pequeño parking como dos campos de fútbol, donde había media docena de autos y dos coches. Por supuesto, gratuita, con agua y servicios. Visitamos los restos de una Abadía benedictina actualmente PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1991, fundada en el 774, que el ejército español se encargó de destruir allá por el S. XVII. Qué mérito tendría esta edificación si estuviese totalmente en pie.
Se reconocen la Torhalle, o puerta triunfal, como únicos restos de arquitectura carolingia. A varios metros tenemos la Iglesia, de la que sólo se conserva la parte de la nave central.
El pueblo muy recoleto, y con un Ayuntamiento bonito. Se pueden hacer unas fotografías.
Pero es tan poquita cosa el conjunto, que estando escasos de tiempo, no merece la pena perderlo demasiado en visitarlo. Sólo si se quiere pernoctar tranquilos, y en buen gran parking, merece la pena ir.
Sabemos que muy cerca nos quedaban las excavaciones de fósiles de Messel, PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1995, pero en este caso sí que decidimos dejarlo para otra ocasión.
Continuamos hasta Würzburg, donde antes de cruzar el puente, entramos en un parking de pago: 1€ por 3 horas. Sacamos ticket por 2€. Comemos para cargar nuestras propias baterías y emprendemos ruta a pie.
Tras cruzar el puente romano, nos encontramos en la plaza del Ayuntamiento. De ahí pasamos por la Domstrasse hasta la catedral (Dom), que nos resultó muy sencilla en ornamentación, y esto supone que no se le preste atención, aunque data de 1045. Continuamos hacia nuestro objetivo por lo que concluyendo la calle Hofstrase aparece ante nosotros la magnífica plaza de Residenzplatz. La fuente central da paso al hermoso edificio de la Residenz, construido entre 1720 y 1744, para ejercer de residencia de los príncipes obispos. Éstos habían tenido desde el S. XIII su hogar en Festung Marienburg hasta que el príncipe-obispo Johann Phililip Franz von Schönbrorn amante del placer, financió los gastos de la construcción. Como se puede suponer, además de ser el más bello palacio barroco alemán, es uno de los más suntuosos edificios europeos.
Queda claro que los príncipes-obispos ejercían más de lo primero que de lo segundo. Pero el capricho de hace casi trescientos años, es hoy PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1981.
Pasamos al interior un poco apenados y quejosos, pues no se pueden sacar fotos. Entrada 5€. Ya en el hall tenemos antes nosotros un salón, a media restauración. Sus frescos son excelentes, pero no van a ser el mayor atractivo de edificio. Para deleitarnos subimos la escalinata barroca Treppenhaus, desde donde contemplamos un magnífico fresco que representa a los conocidos cuatro continentes de aquella época. Su autor, el veneciano Giovanni Battista Tiépolo, que trabajó en esta ciudad durante tres años, ayudado por sus hijos.
Pasamos por otros salones, salones con nombre propio, tales como la Waissersaal o salón blanco; la Kaisersaal o salón del trono, y sucesivas estancias en las que se denota un gusto exquisito, además de una opulencia exagerada.
Al salir del edificio principal, pasamos por la capilla o Hofkirche, que redunda en más de lo anterior. Me atrevería a decir que es exagerada. Desde ahí visitamos los jardines o Hofgarten, también al estilo del S. XVIII. Todo es muy meritorio.
Al concluir la visita, unas amenazadoras nubes ya se han hecho fuertes sobre nuestra verticalidad, y comienza un aguacero sin control. Tras media hora a resguardo, conseguimos ponernos en marcha y acercarnos por Theaterstrasse hasta Bürgerspital, donde nos tomamos una jarrita de vino blanco de Franconia, de los propios viñedos de lo que fuera el Hospicio medieval, creado por los burgueses para cobijar a los pobres y ancianos de la ciudad.
Continuamos ruta hasta la AgustinerKirche, del S. XIII, y una vez vista su fachada, nos acercamos a la plaza del Markt o mercado. Una sorprendente casa rococó destaca sobre el resto de edificios por su estilo inusual.
Pasamos hasta la Marienkapelle, del S XIV-XV. Entramos en el ayuntamiento donde vemos una exposición de fotografías de cómo quedó la ciudad tras la Segunda Guerra Mundial. La maqueta que lo representa infunde pena, tristeza y otros sentimientos que afloran ante tales acciones.
Vamos regresando a nuestro punto de partida. El viejo puente nos deja ver a lo lejos la fortaleza de Marienburg, la ciudad al Este, y custodiando nuestro paso, dos hileras de figuras entre las que destaca la patrona de la ciudad, la Madonna llorosa.
Desde el parking, tomamos ruta hacia Rothenburg ob der Tauber. Gracias al Navegador llegamos al parking para autocaravanas sin ningún problema, sito en 49º22’13,75”N 10º10’59,83”E. Nada más encontrar parking, y tras dar una vuelta de inspección, nos acercamos hasta el pueblo cámara en ristre, y maravillados por el espectáculo arquitectónico que estamos presenciando, hacemos cuantas fotos nocturnas se puede.
Cansados, animados por el fresco, regresamos hasta nuestras casitas para cenar y dormir.
Sábado 5-VIII-2006
Pasamos la mañana por la localidad, no sabiendo qué dejar sin fotografiar. Todo nos parece poco, y todo nos lo queremos llevar para nuestra casa. Hemos leído en nuestras Guías que se trata de la ciudad Medieval mejor conservada de Europa. Nuestra opinión puede diferir, y con ello no estaríamos menospreciando las de personas más expertas que nosotros.
Es evidente que el casco antiguo cumple todos los requisitos de una villa medieval. Aún conserva sus murallas, una calle central, una plaza de mercado, varias iglesias y casas señoriales.
La muralla, con más de 2000 m de longitud , bordean el casco antiguo, dejando ver desde su paseo, tejados, callejuelas, torreones, la ciudad nueva y el paisaje que rodea este entorno.
Accedemos a la ciudad por la torre del Spital y a la altura de Rodergasse abandonamos la misma y descendemos hasta el Rathaus. En Información adquirimos un plano de la ciudad, y vamos recorriendo cada calle, cada rincón, paseando, deleitándonos, haciendo esas fotos para el recuerdo.
A mitad de mañana compramos unos bocatas de salchichas, y vistamos una tienda donde sólo venden artículos relacionados con la Navidad. En agosto a plena Navidad. Reconocemos que merece la pena la visita. Fundamental.
Nos retiramos a comer como hacia las 3:30. Tras el pertinente descanso, repostamos aguas y ponemos rumbo a Feuchtwangen. Encontramos un parking con facilidad, y tras dar un paseo, denotamos que a pesar de disponer de varias casas con entramado de madera, ni la estructura de las calles, ni su distribución suponen que se trate de una ciudad medieval.
Sus habitantes estarán orgullosos de la localidad, pero para nada podrán compararse a Rothenburg. No merece la pena perder mucho tiempo; aún queda mucho que ver y más interesante.
Continuamos ruta, y llegamos a Dinkelsbühl. Aquí también encontramos el área de autocaravanas muy fácilmente. 49º03’51,44”N 10º19’31,50”E. Nada más aparcar nos aprovisionamos de chubasqueros y paraguas, y damos una vuelta. Al llegar a la Dom, comienza a llover fuertemente.
Cuando amaina un poco, continuamos la visita y tras encontrar una Biergarten, nos tomamos unas hermosas cañas de cerveza, mientras nos guarecemos. Charlamos unos segundos con unos paisanos, y al regresar hacia nuestras casas, participamos de un espectáculo muy simpático, en el que un señor ataviado a la vieja usanza pasaba de casa en casa gritando So G’sell so, y era obsequiado con una copa de vino, que a su vez ofrecía a los acompañantes. ¡No estaba mal!.
Domingo 6-VIII-2006
Las tempranas campanadas nos despiertan como a las 8:30, o antes. Con paraguas y chubasqueros, emprendemos un paseo matutino, para además de visitar la localidad, hacer fotografías.
La gente, apresurada va a la iglesia. Nos preguntamos a qué dedicarán el resto del día, si a las nueve van a misa. La jardinería tiene mucho futuro.
Cuando consideramos que ya no nos queda mucho por ver, tras haber hecho las pertinentes comparaciones con Rothenburg, vemos que ambos disponen de muralla, pero este último tiene las calles más abiertas, más amplias, más estilo de ciudad.
La climatología ha deslucido la visita, pero aquí hemos encontrado menos turismo, y por esta razón nos ha gustado más.
Al concluir la visita continuamos viaje hasta Nördlingen. No estaba muy claro dónde aparcar, y definitivamente nos acercamos hasta el Hipódromo, donde hay un área magnífica, con borne y mucho espacio. 48º51’17,77”N 10º29’04,34”E
Tras aparcar, el olor a caballo, y unos altavoces nos llevan a curiosear. Por los aledaños gente ataviada de fiesta, jokeys, caballos, camiones para transportarlos, todo el mundo de la hípica se había dado cita allí, y nosotros acabábamos de llegar por casualidad. Regresamos a las autos, preparamos unos bocatas, y volvemos al hipódromo. Los tickets son 6€, entramos, nos mezclamos con los lugareños, y vemos un desfile de gentes de allí, tocando con sus bandas, coches antiguos, caballos, una jauría, etc.
Pasamos la jornada disfrutando de carreras, desfile de señoras bien ataviadas, de saltos de caballos, de lluvia, de todo.
Cuando concluía el espectáculo, regresamos a las autos y damos un paseo por la localidad. Otra, con sus murallas, con sus callejuelas, con su Dam, con su Rathaus, con su aspecto medieval. Y además ésta, con su río interior. ¡Muy bonita!
Va a anochecer, y parece que chispea. Partimos en dirección a Bolheim. Yo quiero pasarme por el concesionario donde adquirimos la auto.
Gracias al navegador llegamos sin problemas, bastante anochecido. ¡Pero llegamos!
Lunes 7-VIII-2006
Alguien nos informa que el propietario del concesionario está de vacaciones.
Sin perder tiempo, programamos ruta y nos vamos hasta Ulm. El dato del área de autocaravanas es erróneo y nos mete en una zona peatonal. Tras dar una pequeña vuelta la localizamos y llegamos a una zona deportiva: E 10º00’33” N48º24’26”.
El parking es gratuito, pero sí hay que pagar por repostar agua.
Paseamos hasta la ciudad, (el paseo a pie es muy factible y nada exagerado) visitamos el ayuntamiento, excepcional por sus pinturas externas; la catedral, subimos a sus torres por 4€, con unas vistas magníficas; bajamos al barrio de pescadores, interesante; (todo ello muy recomendable) y regresamos al área a comer. Muy interesante.
Tras el pertinente descanso, reemprendemos ruta hacia Lindau. El área de autocaravanas es de pago, pero nosotros lo solucionamos con 2€ para cuatro horas. Nos acercamos hasta el casco urbano sito en la isla, hacemos unas fotos de una puesta de sol sobre el lago Bodense, además de algunas calles y edificios céntricos, y regresamos, no sin antes ser atrapados por una tormenta, que a punto estuvo de hacernos usar el equipo de submarinismo. Un puente nos salvo por los pelos.
Al llegar al parking. Pusimos pies en polvorosa, y nos acercamos hasta Füssen.
Por el camino encontramos varios bancos de niebla, que se suman a la nocturnidad y a la húmeda climatología. Al llegar, el área, con barrera, cerrada. Una calle al azar nos sirvió para pernoctar, aunque en casi todas encontrábamos el cartel de prohibido autocaravanas.
Martes 8-VIII-2006
Por la mañana, cuando nos las prometíamos muy felices, veo a nuestras espaldas el cartelito de prohibido aparcar autocaravanas, con lo que en vez de dejar ahí las autos y aproximarnos en moto, ponemos rumbo al castillo de Neuschwanstein, en cuya base aparcamos en uno de los parkings. Recomiendo el primero, hacia la izquierda, sin subir la cuesta hacia la derecha, ya que del segundo, es difícil salir por el poco espacio para maniobras.
Subimos en autobús hasta la última parada, 2’60€ ida y vuelta. Continuamos ruta hasta el puente de Marianbruke, desde donde la vista es excepcional. No conformes con ella, y a pesar de la lluvia, continuamos por el sendero, hasta alcanzar una cota bastante más alta. Recomiendo continuar algunos metros más.
De vuelta, descendemos hasta la cascada y a continuación ascendemos hasta el castillo, donde sacamos algunas fotos. Aunque no sea Patrimonio de la UNESCO, posiblemente sea uno de los lugares más visitados de Alemania, y si no fuera por la marabunta, posiblemente uno de los lugares con más encanto.
De vuelta en el autobús, ya en el parking, programamos en dirección a Gramisch. Por el camino recuerdo que cerca se encontraba la Wieskirche, y en viendo un indicador en la carretera, nos dirigimos hacia allí. Pagamos 2€ por el parking, pero la visita a la Iglesia es gratuita. 47º40’47,63”N 10º54’02,84”E
Citar que se trata de otro edificio PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1983, es garantía de que la visita no es en vano.
Se trata de un edificio poco atractivo externamente, construido entre 1746 y 1754. Lo que realmente es espectacular es su interior, en cuya cúpula se representan en un solo fresco, la Encarnación y sacrificio de Cristo, la Puerta del Paraíso, el Juicio Universal, etc. Además de otros ornamentos en mármol.
Nos sobrecoge cómo la gente, sentada en los bancos, sin director alguno, rezan el rosario, o alguna plegaria, donde alguien dice una frase, y el resto responde. ¡Vaya fe!. Claro está, y hay que citarlo, que se trata de una iglesia de peregrinación.
El paisaje, de suaves lomas, verde, con praderas frescas y reverdecientes, acompaña al conjunto, ensalzándolo un poco más.
Después de la visita comemos en el mismo parking, y al concluir el descanso, partimos en la dirección que habíamos programado anteriormente.
Al llegar a Garmisch, entendemos que estamos en zona turística, ya que los parkings son de pago. Dejamos las autos junto al Stadion, 47º29’18”N y 11º5’38”E, y nos dirigimos a la estación del tren cremallera, con intención de subir hasta el Zugspitze. La taquillera nos informa que el último tren parte a las 14:15 y que el precio es de 45€ por persona. Ante tal imposibilidad damos un paso por el pueblo, que se asemeja a Interlaken.
Cuando otras amenazadoras nubes empiezan a soltar las primeras gotas, caminamos ligeros hasta las autos, y la suerte nos acompaña, ya que nada más llegar, comienza a llover tal chaparrón, que a las nueve de la mañana aún continuaba. El parking en el que pernoctamos se encuentra en N:47º29’18” E:11º05’38”.
Miércoles 9-VIII-2006
Por la mañana teníamos intención de coger el tren de la 9:15, ya que sólo partían a la horas y 15’, siendo el último el de las 14:15’.
La tromba de agua seguía siendo de tal magnitud, la visibilidad tan escasa, que asqueados por el agua y la lluvia, partimos rumbo a München.
Como a 20 ó 30 km. ya no llovía, y la carretera estaba seca.
Continuamos ruta, y al llegar a München, el sol lucía resplandeciente. Tratamos de aparcar por varias zonas, pero todas nos parecían poco aconsejables. Finalmente decidimos acercarnos al camping, 11º32’41”E y 48º05’29”N, donde por 16€ hemos dispuesto de parking, WCs, agua, etc. Distamos del centro más de 5,6 km.
Reestudiando el mapa de la ciudad, sería factible aparcar por la zona del Inglis Garten 48º09’07,27”N 11º35’08,18E o en su defecto por la zona Olímpica 48º10’20,52”N 11º32’27,34”E. Habría que explorar un aparcamiento en batería en 48º07’57,33”N 11º33’45,32”E
En el Camping hemos adquirido unas Turist trans, que por 8’5€ da acceso a todos los transporte públicos de la ciudad cuantas veces se desee a lo largo de la jornada.
Cogemos el bus hasta la parada del metro, y desde allí en la línea U3 vamos hasta la Marienplatz, donde en información compramos una guía de la ciudad: 5€. El primer contacto con la ciudad es grato. Begoña y yo ya habíamos estado aquí hace 12 años, hospedados en el hotel Sheraton, y para nosotros era reencontrarnos con ella.
Callejeamos hasta cansarnos, y cómo no, para descansar qué mejor que hacerlo al amparo de una buena jarra de cerveza en la más afamada Biergarten de la ciudad, la HB.
Cenamos codillo, salchichas, todo acompañado por sus salsas y patatas, además de jarras de litro de cerveza. Dos rebanadas de pan negro nos costaron 1€.
Al concluir la cena, fotos nocturnas, y regreso en metro. Ya no había autobús, por lo que el último trayecto lo hicimos en taxi, por 7€. El último autobús sale a las 9:20. En su defecto se puede ir caminando, algo menos de un km.
Jueves, 10 –VIII-2006
Por la mañana salimos hacia el centro, pues queremos visitar el Deutches Museum. 8’5€.
Prácticamente toda la jornada está lloviendo. Se puede decir que el acierto fue grande. Al concluir la visita nos acercamos hasta la estación central de ferrocarriles, ya que nos han dicho que allí podremos encontrar prensa española.
Enfrente encontramos un centro de internet con locutorio, y aprovechamos la ocasión para ver correos electrónicos y hacer algunas llamadas.
Desde ahí nos dirigimos hasta el Englister Garten, ya que recuerdo que por allí había una pagoda china. Antes de iniciar la incursión por el parque, otra tromba de agua nos acompaña, y una Iglesia cercana nos sirve de cobijo. En la misma calle la Puerta similar a la de Alcalá, nos engaña un poco, se trata Siegestor o arco de la victoria
Cuando podemos, continuamos el paseo, no sin miedo ante la amenaza de más agua. Encontramos el lugar, que bien merece una visita. Pero se encuentra desolado, encharcado, y casi abandonado. La lluvia espanta a los paseantes y bebedores. La pagoda ejerce de biergarten, y es un lugar muy tranquilo y atractivo para degustar una jarra de cerveza. Tenemos un pequeño encuentro con unas españolas residentes en Alemania. Charlamos sobre costumbres y qué cosas son más típicas a la hora de beber o comer.
Regresamos a la civilización, y desde las proximidades del Jardín, volvemos al camping.
Viernes, 11-VIII-2006
Valva quería pasarse por internet. De nuevo llegamos a la estación central, y tras comprar prensa, con la consulta en los ordenadores, nos acercamos hasta la zona Olímpica del 72.
Subimos a la torre del Sport Zentrum, 4€, desde donde tenemos una paisajística espectacular. No sería exagerado calcular más de 30 km de diámetro. Pero también es impresionante la velocidad con la que sube el ascensor, que alcanza los 7m por segundo. El tiempo que permanecemos en su interior es de 46 segundos, subiendo a 200 m de altura.
Hechas las fotos de conveniencia, nos trasladamos hasta la Marienplatz, donde hacemos las últimas fotos, primero en la catedral, Dom, y después frente al Rathaus. Es como que nos estuviéramos despidiendo. Cuando descendemos al interior del Undergraund, Metro, a lo largo del pasillo, suponemos que vamos caminando bajo esa plaza que no sabemos hasta cuándo no volveremos a encontrarnos en ella.
Ya en el Camping, comidos, pagada la estancia en el mismo, (salida hasta las 16:00), aguas residuales, mayores y menores desaguadas, y bajo un comprometedor aguacero, nos despedimos de la ciudad.
Hay muchas cosas que vamos visitando que no cito, pero que van apareciendo en cualquier guía turística.
Habíamos marcado un área de Nürnberg como destino, y a pesar de ser autopista el nexo entre ambas ciudades, llegamos al atardecer, por un monumental atasco. El área francamente pequeña, completa a rebosar, pero ubicada junto a un enorme parque a las afueras de la ciudad. Dispone de servicios, que sirven para vaciar aguas mayores. 11º05’39”E y 49º28’29”N. También se podría aparacar en 49º27’15,76”N 11º05’58,58”E
Un paseo sobre el césped húmedo, y con una temperatura agradablemente fresca, para ser agosto, nos sirve para relajarnos y dar paso a la cena.
Sábado, 12-VIII-2006
Si no es la mañana más fresca de todas, desde que entramos en Alemania, no estará muy alejada de la que lo hubiere sido.
Como todas las mañanas, a las 9:00 ya estamos en orden de marcha. Hoy bajaremos al centro en moto. Casi nos encontramos a 3’5 km. y no tenemos muchas ganas de buscar transporte público.
Según vamos accediendo al centro, encontramos un parking sobre la acera, y desde ahí estamos a un tiro de piedra de todo.
Entramos por la plaza del mercado o Haupmarkt, donde un sinfín de toldos rojiblancos albergan los puestos de venta de frutas y verduras. Compramos una bolsa de manzanas deshidratadas, manzanas chips. ¡Exquisitas!. Entramos en la iglesia Frauenkirche, y disfrutamos de una boda alemana. La iglesia de gabletes en toda su fachada contiene un reloj animado, en el que aparece un rey en la parte inferior y un precioso reloj dorado en la superior. En la plaza no dejamos de hacer fotos desde todos los ángulos a la fuente Schöner Bruñen, la que para nosotros siempre había representado en nuestros viajes anteriores una enorme custodia.
Ascendemos por una calle que sube hacia el castillo, y a nuestra izquierda encontramos la Iglesia de San Sebald con dos torres gemelas impresionantes y un interior nada despreciable, destacando un Calvario en madera, el sepulcro de San Sebald, una Virgen con Niño policromada, etc. ¡Excelentes!
Enfrente de la iglesia se encuentra el Altes Rathaus, donde encontramos una exposición sobre artilugios policiales e inventos disuasorios antirrobo. El edificio en sí merece acercarse hasta la Rathausplatz.Continuamos calle arriba y llegamos al albergue de juventud, que en sus tiempos del S. XV debió servir como caballerizas. En dicho entorno encontramos el castillo del siglo XI, Kaiserburg, una torre de cinco lados, la capilla imperial, un patio hermoso, y una pared desde la que se disfruta de una bella vista sobre la ciudad. En los sótanos de la torre, parece ser que se guardaron todos los objetos de arte y valor antes de que estallase la segunda guerra mundial.
Después de tomar una cerveza en una biergarten al pie del castillo, pasamos por la casa en la que debió de vivir Alberto Durero, y desde donde vamos descendiendo y disfrutando del callejeo hasta llegar a la Haupmarkt, cruzamos el río Pegnitz por uno de los puentes que da acceso al otro lado de la ciudad.
Llegamos hasta la Frauentorturm, o torre de la muralla, donde hay un pequeño barrio de vendedores de artesanía, simulando un antiguo zoco. Regresamos hasta la catedral, recorriendo la Karolinenstrasse. Multitud de tiendas, más de un km de calle peatonal al servicio de las compras y el paseo. De la catedral, la de St. Lawrence, cuya fachada e interior son más que mencionables. Enfrente una gran edificación, la Mauthalle, un antiguo almacén de cereales con un bonito reloj de sol en su fachada. No me cansaré de repetir, que son ciudades a la medida del fotógrafo aficionado. El hartazgo es total.
Un tentempié nos sirve para continuar caminando, sin tener que regresar a las autos a comer. Continuando por la calle citada, llegamos hasta la fuente Schöner Bruñen.
Regresamos al punto donde tenemos aparcadas las motos, y con el servicio de éstas, regresamos a las autos hacia las 16:30. Comemos algo, y una vez guardadas las motos, tras un descanso, merecido, emprendemos ruta hacia Bamberg.
Llegamos al área de autocaravanas, 0’5€/noche, 10º54’08”E y 48º53’09”N, y nada más aparcar las nuestras, nos dirigimos al centro a plasmar algunas fotos nocturnas y hacernos una composición del lugar.
Regreso y a dormir.
Domingo, 13-VIII-2006
Parece ser que la ciudad fue fundada en el año 973, siendo convertida en obispado por el rey Enrique II, por lo que se diferencian dos zonas en la estructura urbanística de la misma: La Bürgerstadt o zona de los comerciantes, que sería la zona baja. Y la parte alta en la que se encuentran Bischofsstadt o zona eclesiástica. Y entre ambas, el ayuntamiento, enclavado en una minúscula isla de la que se descuelga sobre las aguas por los laterales, con aspecto de entramados de madera en una primera fase, PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1993, y rococó en la segunda.
Unas casitas de pescadores rodean el río Pegnitz, no integrándose en ninguna de las zonas citadas. Por su proximidad al agua las denominan la Venecia de Bamberg. No sabemos qué foto nos falta por hacer. Son cientos las que queremos llevarnos de recuerdo. En primer lugar el Ayuntamiento, luego la plaza de la catedral, el interior de ésta, con su estilo transitorio entre románico y gótico, su caballero de Bamberg, la tumba de Enrique II y Kunigunde. Cuando estábamos en el interior del templo, un rayo de luz se filtraba por las ventanas, dándole al interior una imagen semimágica y deseable por cualquier fotógrafo amateur.
En esta plaza encontramos dos edificaciones muy singulares: la Residenz con su rosaleda, y junto a la catedral, Alte Hofhaltung, en cuyo patio podemos creer estar regresando 500 años atrás. ¡Una maravilla!
Subimos por una empinada cuesta hacia la Iglesia de St Michael, disfrutamos de sus jardines, y especialmente de las vistas que ofrece desde su parte posterior sobre toda la ciudad.
Descendemos al barrio de pescadores, al barrio comercial, y poco a poco nos alejamos en busca de nuestras autos.
Partimos en dirección a Dresde, aparcando junto al río en la zona de Pieschener Allee. Área gratuita en 13º43’47”E y 51º03’44”N. Dedicamos el resto de la tarde a actualizar los relatos.
Mediante Google Arth veo que en la orilla contraria del río, enfrente de la ciudad, existe un parking que está repleto de autocaravanas: 51º03’23,90”N 13º44’33,76”E.
Lunes, 14-VIII- 2006
Por la mañana nos acercamos al centro y visitamos en primer lugar el exterior del Semperoper o Theater. Hofkirche, junto a la catedral, en la Theaterplatz. Continuamos nuestra ruta alejándonos del río, y llegamos a la puerta de la Oficina de información en el Zwinger o Torre del Homenaje. Visitamos éste, ya que se trata de un conjunto palaciego de edificios barrocos del XVIII, construidos en torno a un gran patio-jardín central. Hay grandes museos entre ellos, como el de porcelanas, el de zoología, la galería de los antiguos maestros, etc. Nos ha encantado la fuente de las Ninfas.
Nos acercamos hasta la catedral de la Santísima Trinidad o Katholische Hofkirche, consagrada en 1754. Caminamos por detrás del Johanneum en cuyo muro exterior hay un notable mural de porcelana que representa en 25000 baldosas de Meissen , con 102 m. de longitud, a más de 100 miembros de la realeza sajona de Wettin. Llegamos a la Neumarkt, donde ansiábamos ver la Frauenkirche, ya que durante la primavera de 2006 había asistido algún miembro de la realeza británica a inaugurarla. Pero somos capaces de contener el deseo y nos dirigimos al “balcón de Europa” o Brühlsche Terrassa, desde donde se domina el Elba, y la orilla opuesta desde el sur, dejándonos disfrutar de la vista sobre el río, que por cierto lleva un caudal más que estimable.
Cuando definitivamente accedemos al interior de la Frauenkirche, nos sentamos en un banco y ensimismados, tratamos de abarcar y admirar todo lo que la vista alcanza. Esta Iglesia de Nuestra Señora me atrevería a decir que ha sido uno de los mayores retos del S. XXI. Demolida con los bombardeos de los días 13 y 14 de febrero de 1945, convertida en cenizas, había sido elegida como monumento conmemorativo de aquella masacre dejándola destruida. Pero el pundonor y las ayudas británicas, (entre otras), en 1993 se comienza su reconstrucción, y con los restos que eran útiles y 10.000 fotos, se ha podido devolver el estado que tenía allá por 1738. Debo decir que en nuestra anterior visita, habíamos contemplado la enorme plaza cubierta de piedras numeradas y esparcidas. Pena y desolación habían provocado en nosotros en aquella ocasión, y esa era la razón de nuestra alegría presente.
Ya desde ahí nos acercamos hasta el actual Rathaus, deambulamos por la zona sur, hasta que cruzamos a la otra orilla y visitamos la Lechería, y algunos lugares importantes de aquel lado, como la Albert Platz
Después de comer nos acercamos hasta Bastei, ya que hemos leído que existen unas formaciones rocosas muy bonitas. A pesar de que la carreterilla es muy estrecha, la visita es espectacular. Caminamos entre las citadas formaciones rocosas y los pasadizos, los puentes, o los miradores sobre el río Elba, que ofrecen una vista indescriptible. El mirador se halla a 190 m. sobre el río, y es denominado como la Suiza Sajona. Realmente es impresionante. Al otro lado del río observamos que existe un parking en el que hay autocaravanas sobre una pradera, en lo que Google Earth indica como N 50º57’20,62” y E 14º4’49,14”. No obstante nosotros aparcamos en la parte superior de la montaña, la más conveniente para el paseo, en un parking con barrera y por horas, en la posición N 50º58’1,09” y E14º3’55,77”.
Oscurece, y podemos aprovechar un rato antes de dormir para acercarnos hasta Potsdam. Al ponernos en carretera comienza a llover, por lo que aflojo el acelerador.
A nuestra llegada aparcamos en el centro, en el parking Voltaire, cuya barrera estaba levantada. No entendíamos dónde coger el ticket, o cómo hacer para salir si la barrera se bajaba y no disponíamos del mismo. A pesar de todo dormimos tranquilos, y aun estando muy cerca del palacio, por desconocimiento, por la mañana nos movemos algunos metros hasta el parking del mismo.
Martes, 15-VIII- 2006
El parking Molino es por tiempo, así que hacemos una visita ligera. Se encuentra en el punto 52º24’19,21”N y 13º2’2,80”E y es también para autobuses.
Pero ligera por dos razones, una porque el parking debemos pagarlo en una máquina, 10€/4 horas; y la otra, porque llueve incesantemente. Podríamos decir que ésta va a ser la visita menos aprovechada de todo el viaje, además de la más desapacible.
Comenzamos el recorrido por el Parque de Sanssouci, que es PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1990, para lo que vamos a seguir el itinerario propuesto en las guías, aunque tenemos ante nosotros 300 Ha, y posiblemente el conjunto monumental más grande de su género de Alemania. Accedemos al entorno por el Palacio del mismo nombre, cuyo aforo es limitado, y permanecer a la intemperie nos desanima a esperar. Ya en la parte posterior tenemos ante nosotros una explanada con una escalinata preciosa. A nuestra espalda la fachada del edificio, la elegante columnata con forma de semicírculo.
En las diversas terrazas nos llaman la atención las portezuelas acristaladas y las higueras. Abajo un estanque con fuente. Debo reconocer que tenemos una habilidad especial para hacer siempre los recorridos a la inversa, y ésta no iba a ser una excepción. Así que ya una vez en el Lustgarten, como dando palos de ciego vamos hacia el oeste hasta que nos encontramos con la Chinesisches Teehaus, pequeño pabellón circular que alberga la casa de té china con decoración chinesca del S. XVIII. Por fuera se aprecia a modo de semicúpula pintada en azul claro una pequeña elevación central. El tajado a dos colores, negro y beige, no presentando uniformidad, sino que asemeja olas marinas. En su parte inferior dos pequeños pórticos bordeados por columnas doradas nos van a servir de refugio mientras vemos caer un terrible aguacero. Suenan las alarmas, pero la lluvia no permite otra alternativa, hemos saltado la cadena, y afuera no se puede estar. Nos encontramos en el punto 52º24’0,78”N y 13º1’55,60”E.
Cuando amaina nos acercamos hasta los Baños Romanos, pero salvo los jardines, el edificio, externamente está muy desvencijado, no nos merece la pena. Continuamos hacia el Palacio Charlottenhof. Nos cruzamos con un grupo de escolares, en aquel descampado y con aquella climatología.
Continuamos hasta el Neues Palais, y este sí que se puede definir como excepcional. Con sus 213 metros de fachada, 400 habitaciones, y multitud de esculturas y detalles decorativos externos me recuerda bastante al de Würzburg, especialmente la fachada principal de éste, -la que da al Rehgarten-, ya que se asemeja a la posterior del otro. Coincido en que la fachada posterior de éste es la que más me recuerda a la principal del otro. El punto es el 52º24’4,54”N y 13º0’55,98”E. Y engrandeciendo el entorno, en la parte posterior encontramos dos edificios unidos entre sí, a los que se accede por sendas escalinatas dobles. Una pena que la climatología no nos dejase disfrutar más del entorno, que además de ser excepcional, merece la pena verlo con más claridad.
Continuamos ruta, nos acercamos hasta un Templo Antiguo, y desde ahí trataremos de encontrar La Casa del Dragón y el Belvedere. Desde ahí iremos retrocediendo hacia Neue Orangerie, en la que existen 47 pinturas de Rafael. Estamos a pocos metros del Parking.
En marcha nos acercamos hacia el centro de la localidad, donde aparcamos y damos, ahora con sol, un paseo buscando el Schloss Cecilienhof, rodeado de un hermoso parque. Allí se firmó el tratado o Conferencia de Postdam, reunión llevada a cabo entre Truman, Atlee y Stalin y en la que sellaron el destino de la Alemania de la Posguerra en 1945.
Desde ahí buscamos un barrio de casas rusas, de madera, bastante simpático. En vez de regresar hasta el parking de las autos, Bego y yo decidimos acercarnos hasta el centro de la localidad, y visitamos el barrio Holandés, que data de la época de casi todas las construcciones de Sanssouci, 1740. La vista al lugar ofrece una visión de un barrio de artesanos de mediados del XVIII. Excepcional, y con unas fotografías preciosas, especialmente por sus geometrías.
Poco a poco nos adentramos en la zona peatonal, llegando hasta la Puerta de Brademburgo, que sin asemejarse a la de Berlín, es una puerta monumental con forma de arco de Triunfo romano, edificada en 1770.
Ahora sí, cansados, de regreso adquirimos un reloj de bolsillo con la Casita China, en recuerdo a la tromba de agua y habernos servido de refugio.
Comida y sesteo tranquilo.
Por la tarde programamos los GPSs para ir a Berlín al área de la Chausseestrasse 82. Como era de suponer, encontramos el cartel de completo. Nos ponemos algo nerviosos, pero lo solucionamos sencillamente, junto a la valla del área, en la calle Boyenstrasse, hay mucho sitio para aparcar. A partir de las 18:00 horas se queda totalmente libre. No así el área. Sus coordenadas son 52º32’15,75”N y 13º22’21,42”E
Nos arreglamos y vamos hasta la Mite, visitamos la zona del Reichstag y de la Estación Bombardier, en 52º31’27,08” N y 13º22’12,10” E. Sin darnos cuenta hemos salido a la Puerta de Brademburgo. No somos conscientes de que el área se encuentra a escaso un kilómetro de la zona de Invalidien, a poco más del Reichstag, y no llega a dos kms de la Avenida Unter Den Linden. Si en una ciudad de 40 kms de diámetro, estamos aparcados a dos kms de la zona más importante, supongo que es una buena localización, recomendable.
Regresamos a las autos. No oímos ni un ruido en toda la noche. A partir de las 7:00 comienzan a llegar coches. En la calle estamos aparcados unas ocho autocaravanas.
Miércoles, 16-VIII- 2006
Pronto, Victor llama diciendo que en el área se van a marchar varios vehículos, y que podemos entrar. Casi en pijama, arrancamos y en la puerta, mientras esperamos para entrar, nos arreglamos un poco. Tenemos jardín propio. ¡Un lujo!.
Después de desayunar, visita a la ciudad y a lo que se pueda.
El primer lugar o monumento que deseamos visitar va a ser nuevamente la Puerta de Brademburgo. Desde ahí nos dirigimos al Pergamun Museum, donde pasamos la mañana. No voy a describir este Museo, porque es un Museo de los obligados. No debiera citarlo, pero pensando en el recuerdo, nos encontramos en la Museum Island o Altstadt, que es considerada como PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1999.
Por la tarde nos acercamos a visitar el Museo Judío, y por aquella zona aprovechamos a ver el ALLIED CHECKPOINT o Checkpoint Charlie. En la misma calle vemos una línea de ladrillos que recuerdan el Berliner Mauer 1961-1989. También vemos algunos vestigios del mismo muro. Por suerte ya queda poco. Aunque no llegamos a poder verlo completo, también disponemos de un museo al aire libre, denominado Topografía del Terror, donde se explica dónde se encontraba la Central de las SS y Cuartel General de la Gestapo, y quiénes fueron los personajes más destacados. Audioguías en español gratuitas.
Desde allí vamos acercándonos hasta el SONY Center. Los edificios que lo componen son una muestra de lo que será la arquitectura del futuro: todo cristal y metal.
Como no podía ser, ya estando en el Museo de la Topografía del Terror había comenzado a chispear, pues ahora comienza a jarrear. Aguantamos como podemos, y después de haber contemplado todo, tomamos el metro para regresar a las autos.
Jueves, 17-VIII- 2006
La mañana ha salido soleada y sin nubes. Se augura un día precioso.
Comenzamos el itinerario por la Avenida Unter den Linden. Vamos recorriendo los exteriores de la Alte Bibliothek, La Humboldt Universitat, hasta llegar a la Berliner Dom. Al lado norte de la plaza tenemos el Altes Museum, donde encontramos antigüedades griegas, romanas, y egipcias. Pero fundamentalmente el centro de atención del museo es el busto de Nefertiti. (Nofretete). Un buen zum serviría para hacer la foto de las fotos: desde el primer piso a la entrada y más próximos a la plaza y en el acceso al interior del espacio que queda bajo la cúpula, hay una puerta que da a esta sala, desde el que se divisa tras otra puerta la urna en la que está ella. La falta de experiencia, y la cámara tan sencilla, me dejan con las ganas.
A la salida del museo nos acercamos hasta la Alexander Platz, donde admiramos el Rotes Rathaus, de ladrillo rojo, y la fuente de Neptuno.
En una tienda de copyright Berlín compramos unos niquis de dicha marca, para tener de recuerdo de la visita.
De regreso a las autos, después de comer aparece Girina, la amiga de Iratxe Zabala. Tomamos un té tranquilamente, y le facilitamos el encargo de ésta.
Por la tarde volvemos al centro y tomamos un autobús que hace un largo recorrido por la ciudad, existen dos líneas, el 100 y el 200. El nuestro será el último, que va incluido en los tickets de transporte público. Así vemos la Alexander Platz, y de regreso llegamos hasta Kurfürstendamm, (una calle de 3’5 km repleta de tiendas), donde vemos la iglesia de Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche, Iglesia erigida en honor a Guillermo I, pero que habiendo quedado casi derruida por los bombardeos de la II Guerra Mundial, se decidió dejar tal como está, para muestra de la barbarie. Paseo por la Oranginenestrasse. Merece la pena ver las criaturas tan preciosas que ofrecen sus cuerpecillos por un puñado de monedas. Son perfectas.
Viernes, 18-VIII- 2006
Hoy es el cumpleaños de Bego. Es día grande, y como tal, la visita la haremos a lo grande, comenzando por el Parlamento Alemán: el Reichtag. Subimos a la cúpula. Obra del arquitecto Norman Foster. Desde la terraza se disponen de unas vistas estupendas.
Es interesante informarse cómo acumulan el calor del verano para el invierno, o cómo iluminan la sala del Congreso partiendo de la luz natural que se filtra mediante la columna que desciende a través de la cúpula.
Desde ahí pasamos por la Puerta de Brademburgo, y a continuación vemos el monumento conmemorativo en forma de cubos o estelas de hormigón, denominado monumento al Holocausto. Seguimos hacia la zona Postdamer Platz, donde se encuentra el Imax. Visitamos otras galerías próximas y tras tomar el autobús, llegamos a la zona de Kurfürstendamm y la iglesia de Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche, donde la víspera estaban montando choznas y pequeños restaurantes. Comemos unos bocatas, tomamos unas cervezas, y posteriormente frutas tropicales.
Multitud de empresas de coches, tiendas de baratijas, dulces, etc. Se concentran en la zona que ejerce de feria. Se trata de negocio-ocio, y no es que haga eco la palabra. No sólo hay vendedores de salchichas o cerveza, tómbolas, etc; hay vendedores de coches que atraen al personal con juegos, prácticas deportivas, etc. Como muestra yo participé en tratar de circular 10 m en una bicicleta en línea recta, y a pesar de la publicidad que el vendedor hizo de que un Vasco estaba intentándolo, de que era ciclista amateur, etc. , me resultó imposible.
Retornamos a las autos para ducharnos y desde allí dirigirnos a la zona de Alexander Platz, donde Girina nos había indicado un restaurante en el que Gerhard Schroeder (Schröder) había invitado a cenar a Chirac en su última visita al país. No fue nada caro, por lo que es bastante recomendable, aunque se debe reservar. Zur Letzten Instanz, local que tiene sus orígenes en el año 1621. Waisenstrasse 14-16, 10179 Berlín Mitte, telf: 030 242 55 28, fax: 030 242 68 91, se encuentra a la parte suroeste de la Alexander Platz. Es una casa escondida en un callejón, como sería toda Berlín en el S. XVII, supongo.
De regreso pasamos por la zona del Market y nuevamente por Oranginerestrasse.
Sábado, 19-VIII- 2006
Aunque no hemos visto casi nada de la ciudad, el calendario exige continuar viaje. Pero no vamos a abandonar ésta sin hacer alguna visita más. Nos acercamos hasta la Puerta de Brademburgo aunque sea rodeándola. Salimos a las calles Friedrichstrasse hasta Under den Linden, luego por Behrenstrasse hacia el Oeste, continuamos a Ebertstrasse, y nuevamente hacia el norte, cogiendo Avda del 17 de Junio.
A nuestra derecha dejamos el monumento a la victoria rusa. Más adelante tenemos la Siegessäule o Columna de la Victoria, en conmemoración por las victorias obtenidas en las campañas de 1864, 66 y 71. Tiene una altura de 285 peldaños y 67 metros, y está culminada por la figura de la Victoria. Su base forma una gran plaza, que deja a la zona sur el grandísimo parque de Tiergarten.
Un poco más adelante, siguiendo por la misma avenida, encontramos un par de rastrillos, los que nos producen enormes tentaciones. Continuamos, hasta encontrarnos en las proximidades del Palacio de Charlottenburg. Una vez aparcada la auto, recorremos los jardines, el estanque, y el palacio. Visitamos el Mausoleo con forma de templo griego, el Belvedere, y hacemos fotos desde el patio principal.
Cuando hemos comido, y tras curiosear un concesionario de coches, salimos en dirección a Hamburgo. El viaje va a ser muy tranquilo y sin sobresaltos.
Al llegar a la ciudad casi no tenemos diesel, por lo que debemos buscar una gasolinera. El lugar que habíamos previsto para pernoctar está ocupado por el ferial de barracas. Tras pagar 4 €, nos quedamos en Never Kamp, en lo que debe ser el parking de un supermercado, junto a la gasolinera. Su situación, muy céntrica, está en 53º33’21,67”N y 9º58’1,99”E. Recomiendo, así todo, un parking situado muy próximo, en 53º33’24,37”N 9º58’21,06”E.
Cuando llegan Valva y Victor, damos un paseo hasta el puerto, con intención de saber dónde estará el famoso mercado dominical de las 5 :00 de la madrugada.
Pensaba que habíamos metido la pata con el parking, a 200 escasos metros de las norias y de las tómbolas, con sus músicas a un volumen no habitual en este país. De regreso a las autos, y tras una caminata, nos acostamos en la más silenciosa tranquilidad. Algunos jóvenes bebían botellón cerca de las autos, las barracas continuaban con su música, pero como obligados por el toque de queda, a la misma hora, todo el mundo se retira, se apagan las luces, y todo, sin poder preverlo, se queda en un sepulcral silencio.
Domingo, 20-VIII- 2006
Por la mañana, Valva y Victor van a realizar algunas compras en el mercado citado. Algo más tarde, Bego y yo nos damos un paseo por el Viejo Jardín Botánico, las Murallas, la estación modernista de Dammtor, construida en 1903. Llegamos hasta los lagos Alster, donde tenemos la suerte de presenciar una regata de traineras. Desde ahí nos acercamos al Ayuntamiento o Rathaus. Su interior es muy interesante, así como los canales próximos. Continuamos caminando por Mönckebergstrasse hasta llegar a la altura de Jacobikirche, y desde ahí descendemos hasta la Chilehaus, edificio en forma de navío.
Ya avistamos los almacenes de Speicherstadt, pasamos el puente y los recorremos haciendo fotos. Subimos hasta un quinto piso, donde existe un museo de importación de tabaco y especias. De nuevo regresamos a la margen abandonada del canal, para visitar la iglesia St. Katharinen. Los feligreses beben y comen, tras la celebración. A continuación vamos a buscar el nº 27 de la calle Deichstrasse. Llevamos varias horas caminando y tenemos ganas de concluir el paseo. Me atrevería a decir que ha sido ambicioso, pero entretenido y completo.
Continuamos hacia St Michaelis, pasando previamente por una barriada del gremio de los tenderos en Krameramtswohnungen. Ya en la Iglesia, existe la posibilidad de subir a su torre y divisar toda la zona portuaria. Son 3€ per capita, pero la panorámica es excelente. La pena es que el día ha amanecido resplandeciente, y ahora comienza a llover. Bego establece contactos internacionales con un matrimonio de Frankfurt. Durante la vista y a la conclusión de la misma, charla con ellos largo y tendido.
Regresamos a la auto, y bajamos a la zona portuaria, donde estaban aparcados nuestros compañeros de viaje. En esta zona hay varias autocaravanas aparcadas, lo que me hace sospechar que es un buen lugar para pernoctar: 53º32’37,20”N 9º56’27,89”E. Comemos y reemprendemos viaje en dirección a Rendsburg.
El motivo de dirigirnos hasta esta localidad era algo premeditado y que formaba parte de uno de los objetivos del viaje. El 13 de julio de 2006 se había conseguido el galardón o título de PATRIMONIO DE LA UNESCO del Puente Trasbordador de Portugalete. (Aunque en todos los documentos aparezca como Puente Bizkaia, la tradición y canción popular dice: Puente de Portugalete, tú eres el más elegante, Puente de Portugalete, el mejor puente colgante,…). Yo tenía conocimiento de la existencia de varios puentes similares al nuestro en tierras del continente europeo, de los que sólo quedan cuatro, sin contar los insulares de tierras del Reino Unido.
El puente al que llegamos sin problemas según mis cálculos topográficos, y del que pocas referencias había podido encontrar, es un puente trasbordador suspendido de un puente de ferrocarril que cruza la ría que crea el Schirnauer o posteriormente Nord Ostsee Kanal, cuya desembocadura la realiza en Kieler Forde o Fiorde; puente que aparece en el mapa de Alemania en rojo con la denominación de Hochbrücke. El puente data de 1913.
Pasan algunos barcos y varios remolcadores. Todo ello nos evoca nuestra ría de Portugalete. Realizamos el paso a la otra margen, gratuitamente, intentamos captar en imágenes todo lo que podemos del puente, y cómo no, de nuestra presencia allí.
Chispea algo, lo que todavía le otorga más ambiente. Y me pregunto, cómo sería Portugalete y su vecino Getxo hace 100 años. La imagen del entorno de este puente puede ser sugerente.
Antes de que anochezca debemos habernos acercado a nuestro siguiente objetivo, por lo que sin demorarnos demasiado, programamos las PDAs para dirigirnos a Ostën. Ya en ruta tenemos una sorpresa, la máquina no nos ha preguntado si deseamos hacer un pasaje en barco, y sin embargo nos ha llevado a un punto desde el que no existe otra alternativa. Una vez allí, y en la cola del barco, hago cálculos, y deduzco que haciendo este trasbordo nos ahorramos más de 100km. El pasaje nos cuesta 13’50€, y con ello economizamos tiempo de conducción y kilometraje.
Llegados a la otra orilla, la PDA nos indica que en las proximidades hay varias áreas de autocaravanas. Apuramos la tarde lluviosa, ya oscurecida, y llegamos hasta la localidad prevista.
A la entrada de la diminuta ciudad hay un par de parkings que desechamos ya que en el centro existe un área, también pequeña, para autocaravanas, con corriente eléctrica, de pago, en la calle Gartenstrasse. Nos acercamos hacia el canal, ya que se vislumbraban luces de focos. Allí estaba esperándonos el segundo puente trasbordador que queda en pie en Alemania. Hacemos alguna foto nocturna, y nos retiramos en la tranquilidad de aquel silencioso pueblo.
Lunes, 21-VIII- 2006
A la hora habitual ya estamos dispuestos para hacer las fotos y sacar las conclusiones sobre el lugar en el que estamos. El puente trasbordador fue construido en 1909, es una reliquia que no se utiliza como medio de transporte. Forma parte de un museo o él en sí es un museo, ya que tiene horarios para ponerlo en marcha, su coste es de 6€ para los cuatro. Su ubicación está en 53º41’41,42”N y 9º10’51,83”E.
Con gran dificultad nos hacemos entender con un señor que lo mima, alemán, y cuyo único idioma es ese. Nos pasa al interior de su casa hotel, donde se hospeda quien desee contemplar esa joya de la arquitectura industrial. En nuestro caso, una señora nos solicita que hagamos de público en las fotos de un reportaje que está realizando para la revista Monumente: Magazín für Denkmalkultur in Deutschland. Omito sus datos personales.
En la sala de la casa contigua al puente veo varias reproducciones de puentes trasbordadores, y eh ahí la sorpresa, que tiene hecha una maqueta del de Portugalete.
La fotógrafa, que no domina demasiado bien el inglés, comenta que está haciendo un reportaje sobre dicho puente, y que cuando lo publique en el mes de Noviembre, nos enviaría un ejemplar de dicha revista.
A lo largo del mes de la publicación prevista, hemos recibido una carta con dicho ejemplar, con un calendario editado por la misma empresa, con una tarjeta de felicitación de la Navidad, y una carta en alemán y español. ¡Muy amable!
Un pequeño paseo hasta un puente próximo nos permite captar en toda su dimensión la obra de ingeniería que todavía permanece en pie. Sólo para curiosos.
Continuamos ruta, y ahora vamos a acercarnos hasta la localidad de Bremen. Sabemos que existe un área para autocaravanas, por lo nos dirigimos hacia allí. En su lugar encontramos una Iglesia, St Martín-Kirche, y no existen atisbos de área alguna. (Veo en Google que en la parte posterior de la Iglesia, junto al río hay un parking, pero el acceso sólo es por Erste Schlachtpforte), callejón contiguo a la iglesia. Cruzamos el puente Wilhelm Kaisen y tratamos de aparcar en el primer lugar que nos parece viable, pero una chica nos indica dónde hay un área muy buena.
Su situación de GPS es 53º03’49” N y 8º49’16”E, y comprobando con el Google Earth me da las coordenadas 53º3’49,50”N y 8º49’15,33”E. Creo que la precisión de imagen del Google es perfecta, y creo que me puedo fiar de todas las coordenadas que facilito.
Mientras comemos llueve incesantemente, y después del convenido descanso, nos acercamos hasta cerca del referido puente, aparcando en Werderstrasse, al principio de la confluencia de la calle de donde procedemos.
Caminamos hacia el centro neurálgico, visitamos los edificios y lugares emblemáticos como Markplatz, Rathaus, St Petri Dom, en cuya puerta contemplamos el espectáculo de los 30 añeros: los jóvenes varones que llagados a esa edad no se han casado, disfrazados con atuendos típicos, son mostrados en público, ante la mirada curiosa de paseantes, en las escalinatas de la Dom, y donde los amigos habrán tirado por el suelo cientos de chapas de botellines de cerveza, y que él deberá barrer, haciendo alusión a lo buen amo de casa que sería, de tener compañera. A la vez, él y sus amigos, acompañados por familiares, ofrecen longanizas, chorizo y bebidas a los curiosos.
Nos refugiamos por la calle Böttcherstrasse, calle muy estrecha y en la que hay varios edificios singulares. Recomendable el paseo.
Ya de regreso a las autos nos encaminamos a nuestro siguiente objetivo, y al ir saliendo de Bremen, por la orilla del río, por la carretera Tiefer Osterdeich, vamos dejando a nuestra derecha una buena vista sobre el Weser, y más adelante toda una zona deportiva, algo alejada del centro, pero donde se concentran todas las instalaciones para el juego y deporte. A la salida encontramos un centro comercial con diesel muy económico, pero no admiten tarjetas de crédito.
Y una vez realizado el traslado llegamos a nuestro siguiente punto, Hildesheim. Acercándonos a la localidad llueve con tal intensidad que no podemos ver ni la carretera. ¡Peligrosísimo!. En un minúsculo parking que nos queda a la mano derecha, nos detenemos para tratar de buscar un parking donde pernoctar. Caminamos ya sin lluvia en la más oscura penumbra, y a medida que nos acercamos al centro, la posibilidad es menor. Arrancamos y comenzamos la marcha hacia un posible lugar que Valva ha encontrado en el mapa de la PDA. ¡IDEAL!. La suerte nos ha sonreído.
Próximos a la carretera, calle Weinberg, hemos encontrado una superficie plana. Como en Alemania la gente apenas anda en coche por la noche, y de hacerlo son muy silenciosos y respetuosos, dormimos como lirones.
Martes, 22-VIII- 2006
Una máquina cortadora de césped nos despierta. Pasa muy cerca de las autos, ya que hemos colocado o sobrepuesto las traseras de éstas sobre el jardín para sobresalir lo mínimo posible.
Damos un paseo sobre el lago que se encuentra a escasos metros, y en cuya orilla vemos un campamento de niños/as. Otros con sus padres se acercan a la Escuela de Vela. Un sitio guapo. Tomo las coordenadas y son 9º57’15”E y 52º8’16”N. Tras el paseo compruebo que existe otro parking más discreto muy cercano a éste, en 9º57’14,50”E y 52º8’19,42”N
Nos acercamos caminando hasta el centro caminando porque sabemos que encontraremos la Catedral y la Iglesia de St Michaelis PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1985.
Pero si eso puede parecer lo atractivo, a nosotros nos encanto la Markplatz, con el Ayuntamiento de estilo gótico de 1246/1290, con su carillón; La Casa de los Templarios de 1320/1330; la Wedekindhaus de vigas entramadas y fechada en 1598; la Lüntzelhaus de 1755; la casa Rolandstitf, también del S. XIV. En el otro lado de la plaza las casas de los panaderos y de los carniceros, de los Ss XV y XVI. Pero queda algo muy importante por citar, la casa Knochnhaueramtshaus, que con sus ocho pisos está considerada la casa de fachada de maderas entramadas más bella del mundo. Damos una vuelta por algunos grandes almacenes y poco a poco nos retiramos hasta las autos. La mañana que había comenzado soleada, se ha vuelto lluviosa y con este contratiempo nos ha acompañado en toda la visita.
La siguiente escala va a ser en Goslar. Llegamos por la tarde, y hace muy poco tiempo que ha entrado el último grupo a visitar la mina. ¡Caca!
Nos bajamos hasta el pueblo, aparcamos en el área de autocaravanas, 10º25’19”E y 51º54’47”N. Damos una vuelta por el casco urbano ¡Vaya bonito!. Con sus callecitas empedradas, sus casas de maderas entramadas, etc. Y no están puestas o hechas para los turistas, o para hacer la foto. Son así.
De regreso a las autos, cuando el pueblo va cerrando, pasamos por un supermercado y realizamos alguna pequeña compra. El resto de la tarde lo dedicamos a descargar fotos, oír radio exterior de España con sus noticias, y descansar.
Estoy investigando sobre la verdadera ubicación de las áreas que ofrece la PDA, y observo que una no existe donde aparece como Parkpl. Hildesheimer Str 5SP kostenlos VE vort, sino que el parking más cercano a ella es el que previamente cito. Sin embargo hay otra área que figuraría como Osterfeld B 241 38640, y que localizo en una zona verde con una carpa de circo, en la posición 51º54’30,09N y 10º26’24,07”E del Google.
Miércoles, 23-VIII- 2006
Hora habitual, partimos hacia la mina. Entramos con el primer grupo. Interesante, pero todo en alemán. No nos enteramos de nada. Conclusión: La mina, cara; PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1992, pero defrauda un poco. Sí que existe una primera visita a una mina rudimentaria, a la que se desciende por varias escalinatas y diversos niveles, donde se contemplan norias y artilugios para mover el agua: esta parte sí que es interesante. De la segunda mina, las herramientas para picar, los martillos compresores, las galerías inmensas, etc.
Aún así, en las proximidades de la mina existe un parking, muy tranquilo, en que sería muy factible pernoctar si no se desea visitar la localidad. Se encuentra en 10º25’10”E y 51º53’19”N.
Partimos en dirección Hameln. Intentamos aparcar y encontramos un parking con barrera. Entramos perfectamente, colocamos las traseras de las autos sobre el césped y nos quedamos tan ricamente. En el letrero pone algo sobre las autocaravanas, por ello damos por hecho que sí están permitidas.
Después del paseo por la ciudad, preciosa, regresamos a las autos con intención de descifrar el cartel con los diccionarios adquiridos días atrás. Parece que una de las palabras es sinónimo de prohibido. No tenemos multa, así que habiendo preguntado en Información sobre dónde pernoctar, al tratar de salir del parking me encuentro con el problema de que la salida es en curva, y que a mi derecha hay colocado un gran peñón, que me obliga a rozarme contra él. Arrimo todo lo que puedo a la barrera por mi lado izquierdo, y la piedra va pasando por debajo del pase de rueda. ¡No nos ha tocado!. Por fin consigo salir indemne.
Nos dirigimos al otro parking, situado en 9º21’29”E y 52º5’45”N. Se encuentra algo más apartado, pero es tranquilo. En previsión de que ese parking provisional pudiera desaparecer, (a pesar de que nos lo indicaron en Turismo del Ayuntamiento), anoto otros dos posibles lugares donde aparcar: 52º05’52,78”N 9º21’27,07”E y 52º05’52,22”N 9º21’38,28”E.
Sobre Hameln poco voy a describir que no haya podido decir ya de Alemania. Como todos los demás municipios, con sus casas de madera entramada, en éste se mezclan algunas casas de estilo barroco. Varios edificios notables, como la casa del Flautista, la casa de los Canónigos, la casa Dempter, etc. Es mejor pasear y disfrutarlo.
Jueves, 24-VIII- 2006
Por la mañana, a la hora habitual, nos ponemos en ruta, aunque a pocos kms. nos detenemos en un supermercado de las afueras. No queríamos perdernos la oportunidad de comprar esos arenques en salsa de mayonesa con pepinos, que venden por menos de 1 €. Éste es un plato que llevamos adquiriendo en varias ocasiones, que a nuestro gusto está muy bien adaptado, y que nos resuelve el tema de las cenas. Además de la aportación de Omega 3, tan deficitaria en la dieta a base de cerdo y derivados.
Llegamos a Düsseldorf hacia el mediodía: 51º16’10,82”N 6º43’22,52E, nos dirigimos directamente al parking de Messe o Feria de Muestras. Nos habíamos equivocado, pues éste no era a donde se acercarían las más de 3500 autocaravanas que se fueron congregando a lo largo de los dos días siguientes. Aunque creo que este parking nos hubiera salido más barato, pues costaba como 7 € por jornada, y es el que se encuentra junto a la puerta principal, 51º15’20,36”N 6º44’33,97”E. Algunos metros más adelante, a la izquierda había otro parking junto al río, en el que había alguna otra autocaravana despistada. O no estaba tan despistada. En los siguientes días vimos que este último parking estaba atestado, lo que significa que siendo más barato, puede compensar. Además se puede ir al parking de la Feria a tomar algo, ya que los peatones no teníamos ningún tipo de control. El parking al que hago referencia se halla en 51º15’25.44”N 6º44’06,47”E.
Al llegar al verdadero parking, observamos varias cosas a tener en cuenta. Es más caro que los anteriores. Se oye muchísimo el ruido de los aviones al despegar. Hay zona de servicios, con duchas y lavabos, hay una carpa con bar y música, hay zona de toma de agua y desagüe. La distancia entre los vehículos es bastante prudencial, entre 5 y 6 metros. Las autocaravanas no se aparcan en paralelo, sino en línea, y la zona es verde, en muchos casos sombreada. Existe una oficina donde se pueden sacar las entradas a la feria. Hay servicio de bus gratis hasta la puerta de la misma. Incluso hasta el centro de la ciudad.
Haciendo las valoraciones, no económicas, considero que merece la pena pagar unos euros de más, pero hay un detalle extremadamente importante: este parking está junto al final de la Terminal aérea, con lo que no quiero ni pensar qué hubiera sucedido si estando allí pernoctando, un avión hubiese sufrido una caída sobre dicho parking. ¡Una catástrofe!.
Ya nos hemos aposentado, y estamos deseosos de ver el espectáculo de las más diversas marcas y modelos que allí se encuentran aparcadas. Nos preguntamos una y otra vez para qué vienen con esos bichos, si en muchos casos son mejores que los que puedan vender dentro.
Es cierto que bastantes tienen el cartelito de se vende.
Pasamos la tarde por el recinto, paseando, charlando con varios españoles que hemos encontrado, y otros con los que nos reencontramos, después de haber departido con ellos en München. Nos atrevemos a curiosear un prototipo de fibra de vidrio, cuyo dueño y a su vez vendedor, se alegra de hacerse notar y atraer a cuantos cotillas se acercan.
Por la noche nos arrimamos al bar, donde los autóctonos beben, comen y cantan. Y algunos dicen que Alemania es un pueblo triste. Acaso me atrevo a decir que son respetuosos, que no molestan a los demás, y para ello beben en las biergarten o cerveceras, y no en la calle. Contribuimos a desempolvar las gargantas, y tararemos algo a la vez que refrescamos nuestras tragaderas.
Viernes, 25-VIII- 2006
Hoy no hemos madrugado tanto. A las 10 de la mañana hemos tomado el autobús que nos acercará hasta la estación del metro. Desde ahí al centro será cuestión de unos minutos.
Al personarnos en Información, una joven española nos atiende, y con muchísima amabilidad nos da todo tipo de explicaciones. Creo que de haber podido habría dejado el trabajo un rato y se hubiese venido a charlar con nosotros.
Paseamos por la ciudad antigua, entramos en varias cadenas de grandes almacenes, y observamos la actitud de la gente, en sus compras, en su callejeo. Debo de hacer notar que ya se presiente mucha gente de fuera, venidos con las autos y a la feria.
Por la zona de KÖ hay bastantes tiendas de moda, y ello no hace más que redundar en que esta ciudad es una de las sedes del mercado bursátil alemán. Se nota que hay pasta. Muchas zapaterías, con bastante buen calzado.
Picamos algo por la calle, y ante las amenazadoras nubes que nos persiguen durante todo el viaje, regresamos a las autos.
Dedicamos parte de la tarde a descansar, chapucear, y charlar con unos vecinos noruegos que conocen bien Fortuna (Murcia), su camping de aguas termales, y otros lugares de España, donde se lo pasan muy bien en invierno.
Por la noche encontramos a los amigos valencianos, que regresan con las bolsas llenas de compras, sacamos las entradas para el día siguiente, y tomamos algo en la carpa-bar en compañía de los vecinos noruegos.
Sábado, 26-VIII- 2006
Ayer creíamos que era día sólo para los comerciales y vendedores de concesionarios del autocaravanismo. Por la noche nos encontramos con algunos conocidos que habían pasado el día en la feria, pagando algo más, pero sin agobios.
Hacia las 10 de la mañana será la hora en que abran la feria, por lo que debemos andar listos y no demorarnos. A las 18:00 cierran, y CIERRAN.
Del interior de la feria poco se puede contar: allí hay de todo. Cuando digo todo, se entiende que hay todo tipo de caravanas, autocaravanas, camiones, furgonetas, autobuses, etc. y de todos los precios. Creo recordar que había alguna marca de autocaravanas que vendían vehículos nuevos por 36000€, ya casi precios que no se pueden ni soñar. Repuestos, miles.
Como se puede suponer, un sándwich sobre la marcha y una cerveza nos mantienen en pie, hasta que ordenan desalojar el recinto.
Ya en la auto comienza el momento de repasar catálogos, aparatos, piezas, etc.
Por la noche, cervecera, y a descansar, que el cuerpo está deshecho.
Domingo, 27-VIII- 2006
Volvemos a dedicar toda la jornada a seguir viendo los otros pabellones que en la víspera no habíamos podido llegar a ver ni entrar.
Algunas comprillas, y la misma sensación del día anterior: no nos ha dado tiempo a ver todo lo que queríamos. Sí hemos visto lo más importante, pero no todo.
Como a las 18:00 horas regresamos en el bus. Nuestra auto está sola. Por la mañana ya nos habíamos despedido de ellos, de Valva y Victor, tenían que regresar a trabajar el día 29.
Nosotros más tranquilos, nos dirigimos a Köln, y nos quedamos a pernoctar en el área que se encuentra en la localización 50º57’45”N y 6º59’10”. El área es de pago, 5€ la jornada, y 1€ por enchufarse a la luz durante 12 horas. Nos encontramos a pocos metros del Rhin, y al fondo, como a un par de kilómetros se ven las agujas de la catedral.
Vemos un rato la tele y descargamos fotos.
Lunes, 28-VIII- 2006
Llueve, llueve dulcemente, ¡Que prodigioso envío de frescura!. Todo el mes lloviendo. Ya el paisaje ha tomado tonos de otoño, y aún no ha concluido agosto. ¿Cómo será el verdadero otoño? Llegará con los árboles deshojados, con el frío en las casas. ¡Qué largo se les va a hacer!
Tomamos el metro y nos acercamos hasta la catedral. Como es obligado, se merece la visita por dos razones. Por ser una de las mejores construcciones góticas de Europa, y por estar catalogada desde 1996 como PATRIMONIO DE LA UNESCO.
Desde ahí al Altstat, casco antiguo, donde se encuentra el antiguo ayuntamiento, junto al que existe una plaza donde han aparecido restos romanos. En el barrio de la catedral hay museos como el romano-germánico, el diocesano, el Ludwing, el auditorio de la Filarmónica, etc.Pero con la mañana tan lluviosa que está, lo mejor es desestresarse haciendo unas compras por la calle Hohe.
He observado que a los alemanes les debe de gustar mucho el café, ya que tanto en esta ciudad, como en la anterior de Dusseldorf, visitando grandes almacenes de electrodomésticos, observo que disponen de una sección de cafeteras en las que debe de haber expuestas más de 100 modelos diferentes. Del mismo modo veo que venden máquinas expendedoras de cerveza para el hogar.
Lo que ya no encuentro son ordenadores de sobremesa. Preguntando por la razón, me indican que la demanda apenas existe. La gente necesita ordenadores que pueda llevar de la oficina a casa, de viaje, al campo. Ordenadores que no ocupen demasiado espacio, etc. Y como Alemania marca tendencia, habrá que hacerles caso.
Sabemos que podríamos quedarnos más días y disfrutar mucho de la ciudad, pero la adversa climatología, -todo el día de chubasquero y paraguas-, y los días que nos quedan para regresar a casa, nos exigen reemprender ruta.
Al atardecer regresamos a la auto, ya sin lluvia, lo que nos va a permitir darnos un paseo por la orilla del Rhin, acercándonos por su proximidad hasta cerca de la catedral, que allí a lo lejos, iluminada, incita a hacerle fotos.
La zona del área es estupenda y tranquila, y los conejitos pastando por el césped, dan la correspondiente sensación de estar alejados de la civilización, cuando en realidad sólo estaremos a 2 km. del núcleo urbano.
Es magnífico cómo tienen ubicadas las áreas de autocaravanas a pocos km, de los centros neurálgicos o históricos. Es facilísimo llegar, están siempre muy bien comunicadas con transporte público, con lo que en nuestro caso, la moto, nos resultó totalmente innecesaria.
Martes, 29-VIII- 2006
La mañana es espléndida. La salida se nos complica un poco, por una confusión con el GPS en una bifurcación, pero enseguida salimos de la ciudad por la carretera general que yo deseaba, sin utilizar la Autovía.
Por el camino nos detenemos en un Lidl, donde hacemos alguna comprilla, y donde contrastamos una vez más, que muchos precios son tan baratos o más que en España. Habrá cosas como los combustibles más caras, pero los pisos, la comida, las autopistas, son más baratas.
Nuestro siguiente objetivo está muy cercano, será Brühl.
En el corazón de la Renania Septentrional, el Príncipe Elector Clemens August, Arzobispo de Colonia, se hizo construir el castillo o palacio de Augustusburg, allá por el año 1725-1768. En la actualidad forma parte del PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1984.
Como no permiten hacer fotos en el interior, el recuerdo es más difuso. Pero la escalera Treppenhaus será posiblemente lo más destacable del edificio. No obstante, las habitaciones, los aposentos, la sala de audiencias, los frescos de techos, etc., merecen ser destacados. Visita 4€.
El guía nos contó, que el susodicho August, tenía previsto que cuando algún insigne representante de los poblados del entorno se atreviese a pedirle audiencia, la llegada a Palacio ya le abrumara. A continuación se le pasaba a una sala de espera, elegante, y más apabullante. La espera era intencionada, para que observase todo lo que allí había, en joyas, cuadros, tapices, etc. Al de un rato se le indicaba que el Príncipe le iba a recibir, y se le pasaba a una segunda sala, más apabullante, más recargada que la anterior, y donde el infortunado se sintiese más villano, más humilde, más fuera de sitio. Finalmente y tras otra larga espera, se le pasaba a la sala de audiencias, donde ahí se le daba la estocada final.
El palacio está rodeado de jardines, y un parking en el que aparcamos cómodamente, aunque de pagament. A nosotros nos salió por 3€. 50º49’41,73”N 6º54’43,70”E
El segundo palacio catalogado, lo obviamos, y preferimos comer algo por el pueblo, hacer alguna comprilla y continuar viaje.
Tomamos la autopista hacia Koblenz, desde donde podremos decidirnos por una de las dos alternativas que se nos presentan: Visitar la ruta de los castillos del Rhin, que ya conocíamos de uno de nuestros viajes anteriores, o conocer el Mosel y llegar hasta Trier.
De común acuerdo optamos por la segunda idea, y creo que ha sido uno de los viajes en que más he disfrutado de toda mi vida. El paisaje, los viñedos, la cantidad de campings a la orilla del río, la multitud de áreas para autocaravanas, los pueblitos tan recoletos. Una gozada.
Pernoctamos en el punto 7º6’57”E y 49º56’54”N en la localidad de Traben Trarbach. Interesante. Hago algunas fotos nocturnas.
Miércoles, 30-VIII- 2006
Después de hacer una fotos diurnas, reemprendemos viaje hasta el área de Trier. Al lado izquierdo de nuestro sentido de la marcha encontramos un área de autocaravanas donde nos ofrecen agua y vaciado y una cajita donde dejar el dinero. La localidad es Kinheim. El punto está en 7º3’25”E y 49º58’20”N.
Continuamos con todo limpio y lleno, o vacío, según se mire. Al llegar a nuestro objetivo algo no concuerda, y en la ubicación que dispongo en la PDA no vemos área alguna. Nos perdemos un par de veces, aunque finalmente conseguimos acceder a la misma.
Digamos que el área se encuentra al sur de la ciudad y en la margen del río opuesta a la ciudad. La zona circundante es industrial, con rotondas, pabellones nuevos, concesionarios, etc. Al final encontramos el acceso a un gran parking P+R, y allí hay bastantes autocaravanas aparcadas. Pero unos metros más adelante, y contiguo al mismo, se encuentra el área. De pago a partir de las 18:00 horas. Su ubicación es 49º44’23,15”N y 6º37’28,76E Previo al acceso a dicho parking existe otro exterior donde dudo que cobren por las noches, pues la cantidad de autocaravanas que había en el exterior igualaba las del interior.
Comemos al llegar, y caminamos hasta la ciudad. Preferimos ir andando porque he diseñado un itinerario de ida y vuelta, no coincidiendo dos veces con ningún lugar en todo el paseo.
A pocos metros de emprender el paseo encontramos una tienda de accesorios para motoristas. La curioseamos y adquirimos una buena chupa con protecciones.
Regresamos a la auto, ya que pesa mucho. Y ahora ya, en marcha, todo lo de esta ciudad es digno de mención, aunque sin ser nada espectacular. Sólo citaré lo que más nos gustó: la Hauptmark, o plaza del mercado, con su Cruz del Mercado, de 958. La Dom, que son dos iglesias unidas; la basílica romana; contiguo a la misma encontramos el Museo Arqueológico de Renania, y que al estar en los terrenos del palacio del Príncipe Elector, bien parece el mismo. Es espectacular, y sus jardines.
La casa donde naciese Karl Marx en 1818, y cómo no la Puerta Negra de Trier, PATRIMONIO DE LA UNESCO desde 1986, son otros de los lugares a visitar.
Y cuando comienza a caer la tarde, desandamos el camino hasta el parking, donde pretenden cobrarnos la estancia nocturna. Declinamos la invitación de quedarnos, y más la de pagar, y salimos rumbo a Luxemburgo.
En este pequeño país repostamos gasoil a 0’968€/litro.
Jueves, 31-VIII- 2006
Este día lo vamos a dedicar en cruzar Francia de Noreste a Suroeste, ya que deseamos llegar a pernoctar, sin utilizar las autopistas de peaje, a Rochefort sur Mer.
Cuando nos encontramos a varios km. se aprecia la llanura costera occidental francesa. Y cuando la ciudad, en el atardecer comienza a iluminarse, vemos sobresalir lo que será nuestro último objetivo del viaje: El puente colgante y trasbordador.
A medida que cruzamos el casco urbano, circulando por las calles anejas al puerto y canales, encontramos un área de autocaravanas. No obstante continuamos hasta el punto 0º57’38”E y 45º55’8”, en la misma calle que da vista al monumento.
Hago varias fotos nocturnas, y finalmente decidimos quedarnos en el mismo lugar que habíamos aparcado. Parece que va a ser tranquilo, poco ruidoso, y al haber varias casas contiguas, no lo pensamos demasiado.
Viernes, 1-IX- 2006
La mañana es espléndida. Soleada a más no poder. Desde que abandonamos Alemania casi no ha vuelto a llover. Se puede decir que algunas gotitas el miércoles, pero posteriormente el buen tiempo va reinando y por tanto, nos va acompañando.
En primera instancia hacemos cuantas fotos podemos de este maravilloso monumento producto de la ingeniería de finales del XIX, y de su constructor Ferdinan Arnodin. Lo están reparando, y es posible que hasta las 11:00 no vuelvan a ponerlo en marcha.
Los mecánicos que concluyen sus trabajos, se percatan de que en mi camiseta hay dibujado un puente trasbordador. Me preguntan por su localización. No conocen que haya alguno similar en Bilbao, y lo comentan con el encargado.
Pasamos en el trasbordador a la otra orilla, donde hay un centro de interpretación. Vemos fotos, una maqueta, etc. Pregunto por el horario de invierno, pero parece que en esa época no funcionará.
Desde 1898 a 1900 su arquitecto estuvo construyendo este puente, que seguramente a imagen y semejanza al de Portugalete, en el que ya había trabajado hasta 1893.
Concluido el reportaje fotográfico, definitivamente ponemos a nuestros vehículos: autocaravana y PDA, rumbo a Euskalherria.
Epílogo
No queremos sentirnos turistas, mucho menos campistas. En nuestra mente sólo hay un afán de conocer otras culturas, de mezclarnos entre ellos, quienes sean, observar qué y cómo viven. Disfrutar de sus paisajes, de sus ciudades, de sus fiestas, de su cotidianeidad. Queremos ser viajeros. Ir de un lado a otro, en nuestra autocaravana, en nuestra casita ambulante, en nuestra IBILETXE. Por eso no acampamos, por eso respetamos los lugares a los que vamos, reciclamos, no ensuciamos, cuidamos el entorno, no molestamos, no alteramos la tranquilidad de los lugares por donde pasamos. SÓLO VIAJAMOS. Iñaki Calvo / bikote@euskalnet.net.