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	<title>Sorbeltz &#187; Pablo</title>
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		<title>Parcela para guardar autocaravana o barco, etc</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Jan 2010 22:53:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias - Berriak]]></category>

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		<description><![CDATA[Quedan plazas libres para guardar tu caravana, autocaravana o barca en remolque,etc&#8230; en Basauri a solo 5km del centro de Bilbao, por tan solo 50euros, puedes entrar y salir las 24h los 365dias al año, con toma de agua potable, desagüe de aguas sucias y zona reservada para lavar tu vehiculo, preguntar por Enrique 663873517
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Quedan plazas libres para guardar tu caravana, autocaravana o barca en remolque,etc&#8230; en Basauri a solo 5km del centro de Bilbao, por tan solo 50euros, puedes entrar y salir las 24h los 365dias al año, con toma de agua potable, desagüe de aguas sucias y zona reservada para lavar tu vehiculo, preguntar por Enrique 663873517</p>
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		<title>Información viaje al desierto</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 22:22:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos - Idazlanak]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias - Berriak]]></category>

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		<description><![CDATA[ Hola, queremos haceros llegar esta información por si pensais hacer alguna salida hacia el desierto del Sàhara dentro de Marruecos.

Les ofrecemos una estancia muy diferente, al punto más al sur de Marruecos,  inmerso en la serenidad de un oasis de palmeras centenàrias de más de  70.000 m2, totalmente cerrado y con el 100 x [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><span style="font-size: xx-small; color: #ffffff; font-family: ArialMT;"><span style="font-size: xx-small; color: #ffffff; font-family: ArialMT;"><span style="font-size: xx-small; color: #ffffff; font-family: ArialMT;"><span style="font-size: xx-small; color: #ffffff; font-family: ArialMT;"> </span></span></span></span><span style="color: #000000;">Hola, queremos haceros llegar esta información por si pensais hacer alguna salida hacia el desierto del Sàhara dentro de Marruecos.</span></div>
<p><span style="color: #000000;"><span id="more-983"></span></span></p>
<p>Les ofrecemos una estancia muy diferente, al punto más al sur de Marruecos,  inmerso en la serenidad de un oasis de palmeras centenàrias de más de  70.000 m2, totalmente cerrado y con el 100 x 100 de seguridad para los vehículos. (tenemos una aplia zona para  40 vehiculos con el suelo de hormigón, el parque de  autocaravanas con todos los elementos de servicios, vaciado de aguas negras, toma de luz, toma de agua, barbacoa individual, servicio de duchas y wc, y una amplia khaima comunitaria a disposición de los clientes) si lo desean pueden utilizar el servicio de restaurant y también los apartamentos del poblado berbere.</p>
<p>Desde este punto se pueden hacer unas salidas al desierto increibles, con vehículo 4&#215;4, dromedario, bicicleta, o simplemente a pie&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</p>
<p>Estamos a vuestra disposición para qualquier aclaración.</p>
<p>Un saludo muy cordial.</p>
<p>Lluïsa.  <span style="FONT-SIZE: 7.5pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: ArialMT"><a href="http://www.aubergeelkhaima.com">www.aubergeelkhaima.com</a></span></p>
<p><span style="FONT-SIZE: 7.5pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: ArialMT"> </span></p>
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		<title>ZONA DE SERVICIO</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/11/23/zona-de-servicio/</link>
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		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 22:11:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos - Idazlanak]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias - Berriak]]></category>

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		<description><![CDATA[Indicaros que en el municipio de Irura-Gipuzkoa, se ha habilitado una zona de servicio para AC, situada junto al frontón municipal, dirección: Zillar kalea, 1. Hay rejilla para vaciar aguas grises, arqueta para aguas negras, toma de agua potable. Sitio para aparcar y acceso rapido al centro del municipio en el que encontarán todos los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Indicaros que en el municipio de Irura-Gipuzkoa, se ha habilitado una zona de servicio para AC, situada junto al frontón municipal, dirección: Zillar kalea, 1. Hay rejilla para vaciar aguas grises, arqueta para aguas negras, toma de agua potable. Sitio para aparcar y acceso rapido al centro del municipio en el que encontarán todos los servicios, bares, comercios, cajero, restaaurantes etc.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>ULTIMA SALIDA DEL AÑO SORBELTZ (ZUMARRAGA 27-28 Y 29 noviembre 2.009</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/11/10/ultima-salida-del-ano-sorbeltz-zumarraga-27-28-y-29-noviembre-2-009/</link>
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		<pubDate>Tue, 10 Nov 2009 21:38:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anuncio salidas – Irtenaldietarako deiak]]></category>
		<category><![CDATA[Salidas - Irtenaldiak]]></category>

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		<description><![CDATA[Hola de nuevo a todos.
 
Os envío esta invitación a la salida de noviembre, que seguro será del agrado de muchos de vosotros, nos hemos ocupado de que esta ultima salida del año 2009 sea lo mas atractiva posible, esta llena de actividades y lo pasaremos muy bien.
 
Esta vez nos hemos decidido por visitar la zona [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola de nuevo a todos.<br />
 <br />
Os envío esta invitación a la salida de noviembre, que seguro será del agrado de muchos de vosotros, nos hemos ocupado de que esta ultima salida del año 2009 sea lo mas atractiva posible, esta llena de actividades y lo pasaremos muy bien.<br />
 <br />
Esta vez nos hemos decidido por visitar la zona de Zumarraga y alrededores, con la inestimable ayuda del socio Jose Luis, vecino de la localidad.<span id="more-960"></span></p>
<p>Día  27 de Noviembre viernes<br />
 <br />
Iremos dando la bienvenida a los participantes en el Anexo del campo de fútbol de Argixao, junto a la entrada del Hospital de Zumárraga a la derecha,  A partir de las 6 de la tarde.<br />
Las coordenadas son:<br />
           N 43º 04&#8242; 57&#8243;<br />
           W 2º 18&#8242; 55&#8243;<br />
Podremos salir a dar una vuelta por el pueblo hasta la hora de cenar.<br />
 <br />
Dia  28 de Noviembre sábado<br />
 <br />
Sobre las 10 h. diana.<br />
Iremos andando a ver La Casa de Miguel López de Lepazpia, creo que nos abrirán y explicarán algo, en caso contrario merece la pena sacar unas fotos.<br />
 <br />
De 10:30 a 12:30 veremos el Museo de Minerales y Fósiles de Urretxu, la visita es gratis y de una duración de 30 minutos con indicaciones por radio, grupos de 15 o 20 personas.<br />
 <br />
Visita con comentario al Ayuntamiento de Zumárraga, viendo la original Sala de Plenos.<br />
 <br />
Ver el mercado semanal en la Plaza de Zumarraga.<br />
 <br />
Poteada y a comer al Anexo de Argixao.<br />
 <br />
La tarde la tendremos libre para pasear por Zumarraga.<br />
 <br />
Día 29 de Noviembre domingo<br />
 <br />
Sobre las 10 Diana.<br />
 <br />
A petición del Sr. Alcalde bajaremos las autocaravanas a la Plaza de Zumárraga. Acto seguido como hemos alquilado un autobús para la ocasión el cual, estará a nuestra disposición toda la mañana. Organizaremos grupos y uno de ellos ira en el autobús al Caserío Igartubeiti de Ezkio con visita y duración 30 a 45 minutos y el otro grupo mientras irá a la Ermita de la Antigua (Catedral de las Ermitas Vascas). Al terminar la visita, se nos ofrecerá  en la Sociedad Arkaitzeta de Zumárraga, que esta al lado de la Ermita de la Antigua y por turnos: caldo, chorizo cocido y vino para los asistentes, que a estas alturas del año degustaremos con sumo placer.<br />
El autobús realizará los viajes necesarios para que la gente vea las dos cosas. Al regreso de las visitas, hacia las 13,30 haremos algo diferente a las demás salidas.<br />
Como el señor alcalde de Zumarraga a puesto especial interés en que el domingo ocupemos la plaza del Pueblo, no le defraudaremos y aparte de aparcar nuestras autocaravanas en la misma plaza, nos ha dado permiso para hacer una comida popular en la misma, asi pues, hemos pensado que seria bonito (como ya se hablo en la ultima salida) hacer una tortillada, esto es, que cada autocaravana tendrá que cocinar una tortilla de entre 6 y 8 huevos con diferentes ingredientes al libre albedrío del personal y teniendo que ser los hombres los cocineros este dia. Luego se trocearan y degustaran entre todos los participantes. No se trata de ningún concurso ni competición, sino, solamente una exaltación de las tortillas variadas.<br />
Tendremos los bajos de la plaza para organizarlo y después poner las mesas para comer. Esto está autorizado por el Sr. Alcalde. ¡Quiere jaleo en la plaza!<br />
 <br />
Precio del autobús 200 €<br />
Caserío Igartubeiti  2,5 €<br />
Sociedad                   5 €<br />
 <br />
En esta salida no se puede escoger las actividades, el que se apunte tendrá el derecho adquirido a todo el pack completo al precio de 10€ mas o menos por persona.<br />
Tras dejar todo limpio como creo que lo hacemos siempre, cada uno a su casa y hasta la próxima salida.<br />
Los interesados en asistir enviar un correo a <a href="mailto:salidas@sorbeltz.com">salidas@sorbeltz.com</a>  rellenando el siguiente  formulario:<br />
 <br />
Fecha tope de inscripción el 24 de Noviembre de 2.009.<br />
 <br />
NOMBRE Y DOS APELLIDOS<br />
 Nº Asistentes</p>
<p> <br />
Recibiréis un correo de confirmación una vez que os hayáis apuntado a la salida.<br />
Teléfono disponible para la salida: 617215514<br />
 <br />
Un saludo<br />
Victor<br />
CLUB VASCO DE AUTOCARAVANAS SORBELTZ</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>SITUACION DEL AREA DE AUTOCARAVANAS DE KOBETAMENDI (BILBAO)</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/10/24/situacion-del-area-de-autocaravanas-de-kobetamendi-bilbao/</link>
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		<pubDate>Sat, 24 Oct 2009 15:24:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias - Berriak]]></category>

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		<description><![CDATA[Ante los rumores de cierre y desmantelamiento del Area de autocaravanas de Bilbao, este club se dirigió a los responsables de la misma en el  Ayuntamiento , pidiendo un esclarecimiento de la situación. Para ello les remitimos el siguiente escrito y adjuntamos asimismo la contestación del Consistorio:

CLUB VASCO DE USUARIOS DE AUTOCARAVANAS
“VENCEJO – SORBELTZ”
 AUTOKARABANA ERABILTZAILEEN [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ante los rumores de cierre y desmantelamiento del Area de autocaravanas de Bilbao, este club se dirigió a los responsables de la misma en el  Ayuntamiento , pidiendo un esclarecimiento de la situación. Para ello les remitimos el siguiente escrito y adjuntamos asimismo la contestación del Consistorio:</p>
<p><span id="more-950"></span></p>
<p>CLUB VASCO DE USUARIOS DE AUTOCARAVANAS<br />
“VENCEJO – SORBELTZ”<br />
 AUTOKARABANA ERABILTZAILEEN EUSKAL ELKARTEA<br />
<a href="http://www.sorbeltz.org">www.sorbeltz.org</a><br />
 <br />
 <br />
A la atención del/de la Responsable del Área de Turismo del Ayuntamiento de Bilbao:<br />
 <br />
 <br />
 <br />
Diversas informaciones llegadas a la Junta Directiva del Club Sorbeltz (CLUB VASCO DE USUARIOS DE AUTOCARAVANAS, AUTOKARABANA ERABILTZAILEEN EUSKAL ELKARTEA), nos apuntan a que el Área inaugurada a principio de verano en la zona de Kobetas, ha sido desmantelada.<br />
 <br />
Deseamos saber cuál va a ser el destino de dicho lugar. Si se trata de un cierre temporal &#8211; estacional, o si se trata de un cierre definitivo.<br />
 <br />
Necesitamos saber dónde podrán aparcar las autocaravanas que visiten Bilbao a lo largo del año, o si desde el Ayuntamiento ya tiene previsto la ubicación de algún lugar alternativo al Área.<br />
 <br />
Ambos datos son importantes no sólo para el club, sino que dicha información se hará eco en las páginas autocaravanistas de la Federación Española de Asociaciones Autocaravanistas (FEAA), así como en las internacionales: Fédération Internationale des Clubs de Motorhomes (FICM) y Fédération Internationale de Camping et de Caravanning (FICC), en las que nuestro Club está integrado.<br />
Aunque pueda parecer extraño, Bilbao no deja de ser un destino turístico a partir de estas fechas, y si se desea que se siga propagando nuestro buen hacer allende las fronteras, no se debe de olvidar a este colectivo que poco a poco va en auge. Rogamos por tanto nos faciliten la información solicitada a la mayor brevedad posible. La podrán encontrar en nuestra página Web: <a href="http://www.sorbeltz.org">www.sorbeltz.org</a><br />
Sin otro particular, y agradeciendo la atención prestada, reciba un cordial saludo.<br />
                                                                                      La Presidenta<br />
 <br />
 <br />
                                                                                                           Tamara Santisteban<br />
 <br />
 <br />
CONTESTACION DEL RESPONSABLE DE TURISMO DEL  AYUNTAMIENTO DE BILBAO:<br />
 <br />
 <br />
Estimada Sra. Santisteban,<br />
Le remito la presente con relación a su solicitud de información sobre el Área de Acogida de Autocaravanas de Kobetamendi.<br />
A tal efecto, le comunico que el cierre de dicho Área se debe al transcurso de plazo inicialmente fijado para su funcionamiento durante el periodo estival más la prórroga de un mes que se acordó y que ha dado lugar al cierre del servicio en fecha del pasado 15 de octubre.<br />
Las instalaciones no van a ser desmanteladas, sino que volverán a entrar en funcionamiento en el momento en el que se tome la decisión municipal oportuna para ello. Por tanto, y siendo ése el espacio destinada para Autocaravanas en Bilbao, no hay previsión de habilitar una zona alternativa durante este cierre estacional.<br />
Atentamente,<br />
Mercedes Rodríguez Larrauri<br />
Directora General</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>SALIDA DURANGUESADO 30-31 OCT y 1 NOV CLUB SORBELTZ</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/10/12/salida-duranguesado-30-31-oct-y-1-nov-club-sorbeltz/</link>
		<comments>http://www.sorbeltz.com/2009/10/12/salida-duranguesado-30-31-oct-y-1-nov-club-sorbeltz/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Oct 2009 21:21:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias - Berriak]]></category>
		<category><![CDATA[Salidas - Irtenaldiak]]></category>

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		<description><![CDATA[Hola a todos.
 
Con el otoño ya entrado, nos agrada invitaros a una salida por el Duranguesado.
30 de Octubre de 2.009
 
El lugar elegido para la cita y pernocta de ese día será el parking de FUNDIGEL sito en: MASPE KALEA Nº 9   (IURRETA),
 
Las coordenadas del mismo son:    N 43º  10´  27´´
                                                       W   2º  38´  24´´
Por si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola a todos.<br />
 <br />
Con el otoño ya entrado, nos agrada invitaros a una salida por el Duranguesado.<span id="more-862"></span></p>
<p>30 de Octubre de 2.009<br />
 <br />
El lugar elegido para la cita y pernocta de ese día será el parking de FUNDIGEL sito en: MASPE KALEA Nº 9   (IURRETA),<br />
 <br />
Las coordenadas del mismo son:    N 43º  10´  27´´<br />
                                                       W   2º  38´  24´´<br />
Por si acaso os mandamos un plano de la ubicación exacta del parking.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-864" title="clip_image002" src="http://www.sorbeltz.com/wp-content/uploads/2009/10/clip_image002.jpg" alt="clip_image002" width="567" height="498" /></p>
<p>El nudo de carreteras que se ve en la parte izquierda de la foto corresponde a la salida de la autopista de Iurreta-Durango.<br />
 <br />
Iremos llegando al parking a lo largo de la tarde y podremos dar una vuelta por Durango el mismo día.<br />
 <br />
 31 de Octubre de 2.009<br />
 <br />
El sábado tenemos concertada una visita guiada y gratis a Durango de hora y media de duración.<br />
 <br />
La visita comienza a las 11 horas y el lugar de encuentro será en La Torre Lariz.<br />
La distancia desde el parking hasta información (lugar donde empieza la visita) es de 1,3 kilómetros y se tardan 20 minutos en recorrerlos. Por lo cual tendremos que salir del parking a las 10 de la mañana.<br />
 <br />
PLANO TURISTICO DE DURANGO<br />
<a href="http://www.durango-udala.net/portal/fdes_d1_v1.jsp?codMenu=408&amp;codMenuSegundoNivel=102&amp;codMenuPrimerNivel=43&amp;language=ES">http://www.durango-udala.net/portal/fdes_d1_v1.jsp?codMenu=408&amp;codMenuSegundoNivel=102&amp;codMenuPrimerNivel=43&amp;language=ES</a><br />
 <br />
GUIA TURISTICA DE DURANGO<br />
<a href="http://www.durango-udala.net/portal/fdes_d1_v1.jsp?codMenu=407&amp;codMenuSegundoNivel=102&amp;codMenuPrimerNivel=43&amp;language=ES">http://www.durango-udala.net/portal/fdes_d1_v1.jsp?codMenu=407&amp;codMenuSegundoNivel=102&amp;codMenuPrimerNivel=43&amp;language=ES</a><br />
 <br />
VISITA GUIADA IZENA<br />
 <br />
DURANGO MEDIEVAL. Un recorrido por la Historia de Durango<br />
Descripción del recorrido: Ayuntamiento &#8211; Portal de Zabala &#8211; Pantalán de hormigón junto al río Mañaria -Puente frente a la Basílica de Santa María &#8211; Basílica de Santa María de Uríbari &#8211; Cruce entre Andra Mari Kalea y esquina con Kalebarria &#8211; Cruce entre Kalebarria y Zeharkalea &#8211; Cruce entre Kalebarria y S. Martin Ataria &#8211; Portal de Santa Ana<br />
Los grupos serán de 25 personas máximo.<br />
Duración: 90 min.<br />
SOLICITUD DE RESERVA<br />
Con 7 días de antelación<br />
 <br />
Terminada la visita nos podremos entretener en lo que mas nos guste, unos tomaran el aperitivo otros pasearan etc.<br />
Después de comer: sobremesa y si procede siesta como ya es habitual en nuestras salidas.<br />
Entrada la tarde nos dirigiremos al PARQUE NATURAL DE URKIOLA.<br />
 <br />
<a href="http://www.urkiola.net/Castellano/index.php">http://www.urkiola.net/Castellano/index.php</a><br />
 <br />
Seria bueno llegar al atardecer para dar tiempo a los que se hallan dado cita en el parque a marcharse. Procurando aparcar lo mas juntos posible para no acaparar en exceso.<br />
 <br />
En el mismo parking disponemos de un refugio lo bastante grande como para albergarnos a todos para la hora de la cena, si es que el tiempo así lo requiriera.<br />
 <br />
1 de Noviembre de 2.009<br />
 <br />
El domingo podremos disfrutar de lo que mas nos apetezca, podríamos dar una vuelta por los alrededores, Urkiolamendi, Campas de Pol-Pol, Amboto, Saibigain, y un largo etcétera de posibilidades que ofrece el parque de Urkiola.<br />
También tenemos la posibilidad de visitar el centro de interpretación del PARQUE, que es de reciente apertura y gratuito.<br />
 <br />
<a href="http://www.urkiola.net/Castellano/Actividades/tokialai_introduccion.php">http://www.urkiola.net/Castellano/Actividades/tokialai_introduccion.php</a><br />
 <br />
Esperamos que el fin de semana que hemos preparado, os anime a acompañarnos a recorrer esta zona de Bizkaia tan bonita que es el Duranguesado.<br />
Es necesario que: especifiquéis claramente si tenéis intención de asistir a las visitas guiadas a Durango y al centro de interpretación de Urkiola, así como el número de asistentes a la salida.<br />
Los interesados en asistir enviar un correo a <a href="mailto:salidas@sorbeltz.com">salidas@sorbeltz.com</a>  rellenando el siguiente  formulario:<br />
Fecha tope de inscripción el 25 de Octubre de 2.009.<br />
NOMBRE Y DOS APELLIDOS<br />
 <br />
 <br />
ASISTENTES VISITA GUIADA DURANGO<br />
ASISTENTES CENTRO INTERPRETACION</p>
<p> <br />
Recibiréis un correo de confirmación una vez que os hayáis apuntado a la salida.<br />
Teléfono disponible para la salida: 617215514<br />
Nos vemos en Iurreta<br />
 <br />
Un saludo<br />
Victor<br />
Coordinador de salidas.<br />
CLUB VASCO DE AUTOCARAVANAS SORBELTZ</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Promocion para socios Sorbeltz (Clínica Baviera)</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/10/05/promocion-para-socios-sorbeltz-clinica-baviera/</link>
		<comments>http://www.sorbeltz.com/2009/10/05/promocion-para-socios-sorbeltz-clinica-baviera/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 05 Oct 2009 21:25:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias - Berriak]]></category>

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		<description><![CDATA[Nos llega una promocion de la clinica Baviera para los socios del club.Los interesados pinchar en el enlace.
Clinica Baviera
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nos llega una promocion de la clinica Baviera para los socios del club.Los interesados pinchar en el enlace.</p>
<p><a href="http://www.sorbeltz.com/wp-content/uploads/2009/10/SORBELTZ.JPG">Clinica Baviera</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Camping &amp; ocasion</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/09/10/canping-ocasion/</link>
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		<pubDate>Thu, 10 Sep 2009 21:37:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias - Berriak]]></category>

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		<description><![CDATA[ Coincidiendo con el puente del Pilar, el pabellón 2.1 de Gran Via será la sede de la quinta edición
La concentración de caravanas y autocaravanas tiene lugar, por primera vez, en el mismo recinto del salón
Camping &#38; Ocasión Vehículos de Ocio ofrece a los usuarios de caravanas y autocaravanas de toda España la posibilidad de disfrutar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;"> </span><span style="color: #000000;">Coincidiendo con el puente del Pilar, el pabellón 2.1 de Gran Via será la sede de la quinta edición</span></p>
<p>La concentración de caravanas y autocaravanas tiene lugar, por primera vez, en el mismo recinto del salón<span id="more-841"></span></p>
<p align="left"><strong>Camping &amp; Ocasión Vehículos de Ocio ofrece a los usuarios de caravanas y autocaravanas de toda España la posibilidad de disfrutar del puente del Pilar en Barcelona al acoger, del 9 al 12 de octubre, la tradicional concentración de este tipo de vehículos de ocio en el marco del salón organizado por Fira de Barcelona para reactivar las ventas y dar salida a sus stocks. Por primera vez, esta actividad tendrá lugar en el mismo recinto en el que se celebra la feria dedicada al mundo del caravaning. Organizada por Lleure Camper Club y la Unió Caravanista, la concentración de caravanas y autocaravanas ha formado parte habitualmente del programa de actividades del Salón Internacional del Caravaning, que se celebrará nuevamente en 2010 en su formato habitual. </strong></p>
<p align="left"><strong> </strong></p>
<p align="left">La organización estima que más de cien vehículos de ocio procedentes de toda España se concentrarán en el pabellón 2.1 del recinto de Gran Via. Con esta ubicación, se da respuesta a las demandas de los visitantes al salón que, de esta manera, se integrarán aún más en el programa de actividades del certamen.</p>
<p align="left"> </p>
<p align="left">Los participantes podrán acceder al recinto desde las 9.00 horas del viernes 9 de octubre para aparcar sus vehículos y acceder al salón en el que podrán encontrar las mejores ofertas en caravanas, autocaravanas y campers de ocasión y todos los productos nuevos o de ocasión relacionados con el camping. Los vehículos podrán estar aparcados hasta las 20 horas del 12 de octubre, día en que el salón Camping &amp; Ocasión Vehículos de Ocio cerrará sus puertas.</p>
<p align="left"> </p>
<p align="left">El precio de la inscripción es de 100 euros por caravana o autocaravana (dos adultos y dos niños como máximo por vehículo) e incluye tres noches de estancia, el dossier de bienvenida e información, un pase VIP para dos personas al salón y una bolsa-regalo de la correduría de seguros Zalba-Caldú. Además, durante la concentración, habrá sesiones musicales, degustaciones del típico ron <em>cremat</em> catalán y una chocolatada.</p>
<p align="left"> </p>
<p align="left">Los propietarios de caravanas y autocaravanas que quieran participar en la concentración del Camping &amp; Ocasion Vehículos de Ocio deben contactar con Lleure Camper Club enviando un correo electrónico a <a href="mailto:secretaria@lleurecamper.com">secretaria@lleurecamper.com</a> y en la web del salón <a href="http://www.saloncaravaning.com/">www.saloncaravaning.com</a>.</p>
<p align="left"> </p>
<p align="left">Paralelamente, y durante la celebración del salón, se habilitará un parking para caravanas y autocaravanas para todos aquellos amantes del caravaning que deseen visitar el certamen y lo hagan en su propio vehículo. La tarifa, que no incluye la entrada al salón, es de 25 euros por día, permitiendo una noche de estancia.</p>
<p align="left"> </p>
<p align="left"> </p>
<p align="left"><strong>Barcelona, julio de 2009</strong></p>
<p align="left"><em> </em></p>
<p align="left"><em>Texto disponible en </em><a href="http://www.saló/">www.salo</a>ncaravaning.com<em> en el apartado de prensa.</em><strong><em> </em></strong></p>
<p align="left"><strong> </strong></p>
<p><strong>Eduardo Pérez Moya<br />
</strong><em>Tel. 93 233 21 66<br />
e-mail: <a href="mailto:eperezm@firabcn.es">eperezm@firabcn.es</a></em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Arme Autocaravanas</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/09/07/arme-autocaravanas/</link>
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		<pubDate>Mon, 07 Sep 2009 21:19:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias - Berriak]]></category>

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		<description><![CDATA[Arme Autocaravanas
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.sorbeltz.com/wp-content/uploads/2009/09/PUBLICIDAD_ARME_AUOTUCARAVANAS.pdf">Arme Autocaravanas</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>SALIDA LEGAZPIA 10-11 Y 12 DE JULIO DE 2.009</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/06/29/salida-lagazpia-10-11-y-12-de-julio-de-2009/</link>
		<comments>http://www.sorbeltz.com/2009/06/29/salida-lagazpia-10-11-y-12-de-julio-de-2009/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 20:42:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anuncio salidas – Irtenaldietarako deiak]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicados - Komunikatuak]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sorbeltz.com/?p=692</guid>
		<description><![CDATA[Hola a todos.
Después de la salida tan bonita que acabamos de disfrutar en los Picos de Europa y Barcena Mayor, tenemos el gusto de invitaros a la ultima salida de esta temporada veraniega del 2009.
Concretamente será el fin de semana del 10,11 y 12 de Julio en Legazpia.
El planning será el siguiente:
VIERNES DIA 10
Por la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola a todos.</p>
<p>Después de la salida tan bonita que acabamos de disfrutar en los Picos de Europa y Barcena Mayor, tenemos el gusto de invitaros a la ultima salida de esta temporada veraniega del 2009.<br />
Concretamente será el fin de semana del 10,11 y 12 de Julio en Legazpia.</p>
<p>El planning será el siguiente:<span id="more-692"></span></p>
<p>VIERNES DIA 10</p>
<p>Por la tarde se recibirá a los participantes de esta salida en los pabellones de ULMA REFRALEX Y PLASTICOS UROLA, que están un poco antes de llegar al área de autocaravanas de la Ferrería de Mirandaola en Legazpia, las coordenadas del área son:</p>
<p>N   43º  2’ 20.24”<br />
W  2º  20’ 6.48”</p>
<p>SABADO DIA 11</p>
<p>Tenemos las puertas abiertas del MUSEO DEL HIERRO de 10 a 14 horas, para todos nosotros sin coste alguno.</p>
<p>Por la tarde a las 16:00, 17:00 y 18:00 horas tenemos las visitas del MUSEO DEL PASTOR, MUSEO DEL PAN Y MOLINO DE IGARATXA. En el Museo del Pastor, degustaremos queso y vino que pagaremos a escote.</p>
<p>DOMINGO DIA 12</p>
<p>La empresa Lembur (<a href="http://www.lenbur.com">www.lenbur.com</a> ) organiza una fiesta a la que estamos invitados los autocaravanistas y que estará repleta de puntos de interés.</p>
<p>POR LA MAÑANA:</p>
<p>Artesanos, Exhibición de barrenadores, Talos y pintxos, Música, Partidos de pelota infantiles en el frontón de hierro</p>
<p>POR LA TARDE:</p>
<p>Teatro, Cuentacuentos para adultos Talleres de maquillaje y trabajos manuales para los niños, Gorriti y sus animales, Batucada por el grupo de percusión de LEGAZPIA<br />
Esperamos que las actividades programadas sea del agrado de todos y os esperamos en Legazpia.</p>
<p>Los interesados en asistir enviar un correo a  <a href="mailto:salidas@sorbeltz.com">salidas@sorbeltz.com</a></p>
<p>Teléfono disponible únicamente para los días de salida: 617215514</p>
<p>Un saludo<br />
Víctor<br />
CLUB VASCO DE AUTOCARAVANAS SORBELTZ</p>
<div class="wpcf7" id="wpcf7-f4-p692-o1">
<form action="/author/pablo/feed/#wpcf7-f4-p692-o1" method="post" class="wpcf7-form">
<div style="display: none;"><input type="hidden" name="_wpcf7" value="4" /><input type="hidden" name="_wpcf7_version" value="1.10.1" /><input type="hidden" name="_wpcf7_unit_tag" value="wpcf7-f4-p692-o1" /></div>
<p><fieldset></p>
<p><Legend>Apunte Salidas</legend></p>
<p><label for="nombre_apellidos" class="resaltado">* Nombre y apellidos</label><br/><span class="wpcf7-form-control-wrap nombre_apellidos"><input type="text" name="nombre_apellidos" value="" class="wpcf7-validates-as-required" size="40" maxlength="40" /></span></p>
<p><label for="correo" class="resaltado">* Email</label><br/><span class="wpcf7-form-control-wrap correo"><input type="text" name="correo" value="" class="wpcf7-validates-as-email wpcf7-validates-as-required" size="40" maxlength="60" /></span></p>
<p><label for="numero_adultos" class="resaltado">* Número adultos</label><br/><span class="wpcf7-form-control-wrap numero_adultos"><input type="text" name="numero_adultos" value="" class="wpcf7-validates-as-required" size="1" maxlength="1" /></span></p>
<p><label for="numero_ninos" class="resaltado">Número niños</label><br/><span class="wpcf7-form-control-wrap numero_ninos"><input type="text" name="numero_ninos" value="" size="1" maxlength="1" /></span></p>
<p><label for="termoludico" class="resaltado">Num.asistentes termolúdico</label><br/><span class="wpcf7-form-control-wrap termoludico"><input type="text" name="termoludico" value="0" size="1" maxlength="1" /></span></p>
<p><label for="visita_guiada" class="resaltado">Num.asistentes visita guiada</label><br/><span class="wpcf7-form-control-wrap visita_guiada"><input type="text" name="visita_guiada" value="0" size="1" maxlength="1" /></span></p>
<p><label for="comentarios" class="resaltado">Comentarios</label><br/><span class="wpcf7-form-control-wrap comentarios"><textarea name="comentarios" cols="40" rows="10"></textarea></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por favor, escribe el texto que ves en la imagen a continuación:</p>
<p><input type="hidden" name="_wpcf7_captcha_challenge_captcha-953" value="370719419" /><img alt="captcha" src="http://www.sorbeltz.com/wp-content/uploads/wpcf7_captcha/370719419.png" class="wpcf7-captcha-captcha-953" width="84" height="28" /></p>
<p>Texto: <span class="wpcf7-form-control-wrap captcha-953"><input type="text" name="captcha-953" value="" size="40" /></span></p>
<p><center><input type="submit" value="Enviar" /> <img class="ajax-loader" style="visibility: hidden;" alt="ajax loader" src="http://www.sorbeltz.com/wp-content/plugins/contact-form-7/images/ajax-loader.gif" /></center></p>
<div class="wpcf7-response-output wpcf7-display-none"></div>
</form>
</div>

]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>MODIFICACION SALIDA PICOS DE EUROPA</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/06/25/modificacion-salida-picos-de-europa/</link>
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		<pubDate>Thu, 25 Jun 2009 20:52:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anuncio salidas – Irtenaldietarako deiak]]></category>
		<category><![CDATA[Salidas - Irtenaldiak]]></category>

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		<description><![CDATA[Hola a todos.
 Es muy importante que los que tengáis la intención de acompañarnos en esta salida, nos comuniquéis el recibo del correo.
Nos ponemos en contacto con vosotros para comentaros unos cambios en el programa del fin de semana del 26-27 y 28 de junio.
Nos han comunicado dos socios del club, que el parquing que queríamos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola a todos.<br />
 Es muy importante que los que tengáis la intención de acompañarnos en esta salida, nos comuniquéis el recibo del correo.<br />
Nos ponemos en contacto con vosotros para comentaros unos cambios en el programa del fin de semana del 26-27 y 28 de junio.<br />
Nos han comunicado dos socios del club, que el parquing que queríamos utilizar  en el teleférico de Fuente De, esta totalmente levantado (en obras) y es imposible aparcar ni media docena de autocaravanas y como nosotros, a dia de hoy estamos inscritos 25 vehículos, teníamos que tomar una alternativa al aparcamiento en cuestión.<span id="more-689"></span></p>
<p>Nos hemos puesto en contacto con los responsables de CANTUR en Fuente De y nos han confirmado lo peor, no se puede aparcar en los alrededores del teleférico por lo menos hasta bien entrado el mes de julio. Por lo tanto (Desechado)<br />
En definitiva la salida del fin de semana del 26-27 y 28 de junio queda, como a continuación os proponemos:<br />
El lugar de encuentro será en el bonito pueblo de Arenas de Cabrales, al mismo se llega, por la autovia del Cantábrico hasta Unquera, luego Panes y después a la derecha dirección Arenas de Cabrales. El parquing no tiene perdida, esta a la izquierda del pueblo en las coordenadas:  N 43º 18’ 09.83”     w 4º 49’ 06.25”<br />
 <br />
A la mañana siguiente daremos un paseo corto por los alrededores, en concreto iremos a los invernales de Bano.<br />
 <br />
 <br />
 Arenas &#8211; Invernales de Bano &#8211; Arenas<br />
·                      Información<br />
Esta ruta está calificada como «Ruta a pie» • Acceso:  Se inicia el recorrido en Arenas, siendo el final en Arenas •  Dificultad: Baja • Desnivel: 200 metros • Duración aproximada: 2 horas • Itinerario:<br />
Fuente: Ayuntamiento de Cabrales<br />
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA<br />
Es un pequeño paseo que parte del pueblo de Arenas en dirección a Poncebos. Tras pasar el puente del Casaño, y antes de cruzar el puente de Cares, encontramos un camino a la derecha que se adentra en un bosque mixto. El camino sube paralelo a la carretera de Poncebos y río Cares, desde donde tendremos hermosas vistas de Arenas y Portudera.<br />
Tras una hora de cómodo ascenso y sin salirse de la pista llegamos a los Invernales de Banu, desde donde se contempla una magnífica panorámica del Naranjo de Bulnes. Continuamos el camino y comenzamos a bajar hacia unas cabañas conocidas como Muniama, que fueron el origen de los pueblos de Arenas y Poo. Seguimos bajando por la zona conocida como Dejesu hasta llegar a un camino que nos llevará a la derecha al pueblo de Arenas.<br />
Una vez finalizada la excursión, podremos tomar un aperitivo en el pueblo y comprar, el que así lo desee el famoso queso de Cabrales para después comer en nuestras autocaravanas o en algún restaurante de Arenas de Cabrales.<br />
Después de la  sobremesa y la siesta si procede, nos dirigiremos hacia Barcena Mayor, quedando el fin de semana como estaba a partir del sábado. O sea:<br />
Ya en el pueblo de Barcena daremos una vuelta por sus calles y podremos tomar algún “calmante en vaso”, dormiremos en el parking que esta a la entrada del pueblo.<br />
 <br />
Las coordenadas son:<br />
 <br />
N  43º   8`  51,79&#8220;<br />
W   4º  11` 43&#8220;<br />
 <br />
28/06/2009<br />
 <br />
Nos lo tomaremos con tranquilidad, alguno reservará COCIDO MONTAÑES en los diferentes restaurantes de la localidad y otros se conformarán con pasear por sus calles y comer en la autocaravana. Pero seguro que todos disfrutan de un fin de semana estupendo, como viene siendo habitual en las salidas del club Sorbeltz.<br />
A la tarde cada uno se ira marchando para su lugar de origen y daremos por finalizada la salida, una vez mas.<br />
 <br />
Teléfono disponible únicamente para los días de salida: 617215514<br />
 <br />
Un saludo, <br />
Víctor<br />
CLUB VASCO DE AUTOCARAVANAS SORBELTZ<br />
Coordinador de Salidas</p>
<p>Un saludo<br />
Victor<br />
CLUB VASCO DE AUTOCARAVANAS SORBELTZ</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>REVISION DEL GAS DE LA AUTOCARAVANA PARA ITV</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/06/10/revision-del-gas-de-la-autocaravana-para-itv/</link>
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		<pubDate>Wed, 10 Jun 2009 21:46:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos - Idazlanak]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias - Berriak]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sorbeltz.com/?p=634</guid>
		<description><![CDATA[OFERTA ESPECIAL REVISION DEL GAS DE LA AUTOCARAVANA
INSTALACIONES NERVION S.L nos ha ofrecido un precio muy ventajoso a los socios del Club Sorbeltz
Preguntar por Guillermo en los siguientes tfnos.: 94 67736 99 _ 649 06 45 63
C/ Agea, nº4 B
GORLIZ-BIZKAIA
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>OFERTA ESPECIAL REVISION DEL GAS DE LA AUTOCARAVANA<br />
INSTALACIONES NERVION S.L nos ha ofrecido un precio muy ventajoso a los socios del Club Sorbeltz<br />
Preguntar por Guillermo en los siguientes tfnos.: 94 67736 99 _ 649 06 45 63<br />
C/ Agea, nº4 B<br />
GORLIZ-BIZKAIA</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>informacion aparcamiento de camiones y autocaravanas de arasur</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/06/02/informacion-aparcamiento-de-camiones-y-autocaravanas-de-arasur/</link>
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		<pubDate>Tue, 02 Jun 2009 21:33:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos - Idazlanak]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias - Berriak]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sorbeltz.com/?p=623</guid>
		<description><![CDATA[Nos dirigimos a Uds. con motivo de la apertura del nuevo aparcamiento de camiones en la Plataforma Logística ARASUR en Alava. (también está permitido el aparcamiento para autocaravanas).  Las autocaravanas son tratadas en las tarifas como camiones rígidos.
Además del mencionado parking recién inaugurado, también les informamos de nuestro parking en Cataluña, en Cim Vallés.
Como complemento [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nos dirigimos a Uds. con motivo de la apertura del nuevo aparcamiento de camiones en la Plataforma Logística ARASUR en Alava. (también está permitido el aparcamiento para autocaravanas).  Las autocaravanas son tratadas en las tarifas como camiones rígidos.<span id="more-623"></span></p>
<p>Además del mencionado parking recién inaugurado, también les informamos de nuestro parking en Cataluña, en Cim Vallés.</p>
<p>Como complemento a la oferta que les ofrecemos, comentarle que existe una Gasolinera con una zona VIP, con cinco duchas gratuitas, servicio de lavadora y secadora, Restaurante, que tiene la promoción de regalo de 1 hora de parking gratuito para los conductores), Hotel con descuentos sobre la tarifa para los clientes del aparcamiento.</p>
<p>Les adjuntamos dos archivos sobre lo anteriormente mencionado:</p>
<blockquote><p>Presentación de nuestros aparcamientos en ARASUR y CIM VALLES</p>
<p>Tarifas de precios de nuestra oferta.</p></blockquote>
<p>Cualquier duda o necesidad de información, no dude en ponerse en contacto con nosotros.</p>
<p>Rafael de León<br />
Gerente de Zona<br />
<a href="mailto:rafael.leon@saba.es">rafael.leon@saba.es</a><br />
Av. del Parc Logistic, 12-20, 08040 Barcelona<br />
TEL. 93.230.56.80     FAX. 93.230.59.68</p>
<p>Endika Jausoro<br />
Jefe de Aparcamiento ARASUR<br />
<a href="mailto:endika.jausoro@saba.es">endika.jausoro@saba.es</a><br />
SABA Aparcamientos<br />
Plataforma Logística ARASUR<br />
01213 Rivabellosa (ALAVA)</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>(11, 12 y 13 de Septiembre) 1ª Concentración Autoca. Moros y Cristianos de Murcia 09</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/06/02/11-12-y-13-de-septiembre-1%c2%aa-concentracion-autoca-moros-y-cristianos-de-murcia-09-2/</link>
		<comments>http://www.sorbeltz.com/2009/06/02/11-12-y-13-de-septiembre-1%c2%aa-concentracion-autoca-moros-y-cristianos-de-murcia-09-2/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 02 Jun 2009 21:10:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos - Idazlanak]]></category>
		<category><![CDATA[Clubes Federados - Elkarte federatuak]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sorbeltz.com/?p=618</guid>
		<description><![CDATA[Hola, soy Juan Carlos Pérez Moreno (Suker en acpasión) y soy socio de ACMur, me dirijo a vosotros en nombre de la Federación de Moros y Cristianos de Murcia con el fin de invitar a todos los socios de SORBELTZ a la &#8220;1ª Concentración de Autocaravanistas Moros y Cristianos de Murcia 2009&#8243; que se llevará [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, soy Juan Carlos Pérez Moreno (Suker en acpasión) y soy socio de ACMur, me dirijo a vosotros en nombre de la Federación de Moros y Cristianos de Murcia con el fin de invitar a todos los socios de SORBELTZ a la &#8220;1ª Concentración de Autocaravanistas Moros y Cristianos de Murcia 2009&#8243; que se llevará a cabo los próximos 11, 12 y 13 de septiembre. <span id="more-1327"></span></p>
<p>Hola a todos compañeros, os informo de lo siguiente:<br />
<strong><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;"><span style="font-size: small;">EL AYUNTAMIENTO DE MURCIA Y LA FEDERACIÓN DE MOROS Y CRISTIANOS DE MURCIA, INVITA A TODA LA FAMILIA AUTOCARAVANISTA A LA <span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">&#8220;1ª CONCENTRACION AUTOCARAVANISTA MOROS Y CRISTIANOS DE MURCIA 2009&#8243;</span></span></span></span></span></strong><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">,</span></span> que se celebrará los próximos días <strong><span style="font-family: Trebuchet MS;"><span style="font-size: small;">11, 12 y 13 de Septiembre de 2009</span></span></strong> en nuestra ciudad con motivo de su Feria y Fiestas de Moros y Cristianos.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;">Deciros que en esas fechas Murcia celebra su Feria de Septiembre y que toda la ciudad vive un ambiente festivo repleto de atractivos para todos, entre ellos los actos de Moros y Cristianos de Murcia que celebran su 26 edición llenos de espectáculo y colorido.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;">Próximamente os iré informando de todos los detalles y del programa en sí ya que estamos trabajando en ello para que sea un éxito total y que todos disfrutemos de un fin de semana de convivencia y divertimento.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;">También deciros que la Federación de Moros y Cristianos de Murcia pondrá a disposición de todos los asistentes a esta kedada tantas tribunas como sean necesarias para presenciar el espectacular Gran Desfile del sábado día 12.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;">El Ayuntamiento de Murcia ha mostrado todo su apoyo a esta iniciativa y se compromete a que la estancia de todos los participantes sea lo más cómoda posible, tanto en la ciudad como en el lugar de concentración, procurando que este último disponga de todos los servicios necesarios para la estancia de este tipo de vehículos.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;">El lugar de concentración será en parte del aparcamiento que existe entre el <strong>IKEA </strong>y el <strong>Centro Comercial Thader</strong>, donde como ya os he dicho se acondicionará para que la estancia sea lo más cómoda posible. Próximamente se os facilitará plano y coordenadas.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;">Todos los inscritos serán obsequiados con regalos a la recepción de la kedada (incluidos los niños), sillas en tribunas para presenciar el Gran Desfile del sábado día 12, paella murciana, sorteo de regalos de las distintas empresas colaboradoras, así como de otras ventajas que se están negociando.</span></span></p>
<p><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;">El precio de la inscripción será de 5 € por tripulante mayor de 5 años, se ruega se haga constar en la inscripción el número de tripulantes y vehículo, ejem. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Suker: 2 adultos+1 niño de 11 años+1 niño de 4 años+AC</strong></span>. El motivo es poder llevar el control total de asistentes para la reserva de localidades en la tribuna del desfile, previsión de regalos, etc.</span></span><br />
<span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;">Un saludo y os esperamos a todos.</span></span><br />
<span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;"><strong>NOTA: <span style="text-decoration: underline;">TODAS LAS NOVEDADES QUE VAYAN SURGIENDO SERAN REFLEJADAS EN ESTE POST</span>.</strong></span></span></p>
<p><strong><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff00ff;">Página web de la Federación de Moros y Cristianos de Murcia:</span> <a href="http://morosycristianosmurcia.es/" target="_blank"><span style="color: #222222;">http://morosycristianosmurcia.es/</span></a></span></span></strong></p>
<p>Os dejo el enlace con el foro de ACPasión donde se anuncia la mencionada kedada y donde podréis apuntaros se lo creéis conveniente:  <a href="http://www.acpasion.net/foro/showthread.php?t=43865">http://www.acpasion.net/foro/showthread.php?t=43865</a></p>
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		<title>(11, 12 y 13 de Septiembre) 1ª Concentración Autoca. Moros y Cristianos de Murcia 09</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Jun 2009 21:10:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos - Idazlanak]]></category>
		<category><![CDATA[Clubes Federados - Elkarte federatuak]]></category>

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		<description><![CDATA[Hola, soy Juan Carlos Pérez Moreno (Suker en acpasión) y soy socio de ACMur, me dirijo a vosotros en nombre de la Federación de Moros y Cristianos de Murcia con el fin de invitar a todos los socios de SORBELTZ a la &#8220;1ª Concentración de Autocaravanistas Moros y Cristianos de Murcia 2009&#8243; que se llevará [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, soy Juan Carlos Pérez Moreno (Suker en acpasión) y soy socio de ACMur, me dirijo a vosotros en nombre de la Federación de Moros y Cristianos de Murcia con el fin de invitar a todos los socios de SORBELTZ a la &#8220;1ª Concentración de Autocaravanistas Moros y Cristianos de Murcia 2009&#8243; que se llevará a cabo los próximos 11, 12 y 13 de septiembre. <span id="more-618"></span></p>
<p>Hola a todos compañeros, os informo de lo siguiente:<br />
<strong><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;"><span style="font-size: small;">EL AYUNTAMIENTO DE MURCIA Y LA FEDERACIÓN DE MOROS Y CRISTIANOS DE MURCIA, INVITA A TODA LA FAMILIA AUTOCARAVANISTA A LA <span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">&#8220;1ª CONCENTRACION AUTOCARAVANISTA MOROS Y CRISTIANOS DE MURCIA 2009&#8243;</span></span></span></span></span></strong><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">,</span></span> que se celebrará los próximos días <strong><span style="font-family: Trebuchet MS;"><span style="font-size: small;">11, 12 y 13 de Septiembre de 2009</span></span></strong> en nuestra ciudad con motivo de su Feria y Fiestas de Moros y Cristianos.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;">Deciros que en esas fechas Murcia celebra su Feria de Septiembre y que toda la ciudad vive un ambiente festivo repleto de atractivos para todos, entre ellos los actos de Moros y Cristianos de Murcia que celebran su 26 edición llenos de espectáculo y colorido.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;">Próximamente os iré informando de todos los detalles y del programa en sí ya que estamos trabajando en ello para que sea un éxito total y que todos disfrutemos de un fin de semana de convivencia y divertimento.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;">También deciros que la Federación de Moros y Cristianos de Murcia pondrá a disposición de todos los asistentes a esta kedada tantas tribunas como sean necesarias para presenciar el espectacular Gran Desfile del sábado día 12.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;">El Ayuntamiento de Murcia ha mostrado todo su apoyo a esta iniciativa y se compromete a que la estancia de todos los participantes sea lo más cómoda posible, tanto en la ciudad como en el lugar de concentración, procurando que este último disponga de todos los servicios necesarios para la estancia de este tipo de vehículos.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;">El lugar de concentración será en parte del aparcamiento que existe entre el <strong>IKEA </strong>y el <strong>Centro Comercial Thader</strong>, donde como ya os he dicho se acondicionará para que la estancia sea lo más cómoda posible. Próximamente se os facilitará plano y coordenadas.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Trebuchet MS;">Todos los inscritos serán obsequiados con regalos a la recepción de la kedada (incluidos los niños), sillas en tribunas para presenciar el Gran Desfile del sábado día 12, paella murciana, sorteo de regalos de las distintas empresas colaboradoras, así como de otras ventajas que se están negociando.</span></span></p>
<p><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;">El precio de la inscripción será de 5 € por tripulante mayor de 5 años, se ruega se haga constar en la inscripción el número de tripulantes y vehículo, ejem. <span style="text-decoration: underline;"><strong>Suker: 2 adultos+1 niño de 11 años+1 niño de 4 años+AC</strong></span>. El motivo es poder llevar el control total de asistentes para la reserva de localidades en la tribuna del desfile, previsión de regalos, etc.</span></span><br />
<span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;">Un saludo y os esperamos a todos.</span></span><br />
<span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;"><strong>NOTA: <span style="text-decoration: underline;">TODAS LAS NOVEDADES QUE VAYAN SURGIENDO SERAN REFLEJADAS EN ESTE POST</span>.</strong></span></span></p>
<p><strong><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff00ff;">Página web de la Federación de Moros y Cristianos de Murcia:</span> <a href="http://morosycristianosmurcia.es/" target="_blank"><span style="color: #222222;">http://morosycristianosmurcia.es/</span></a></span></span></strong></p>
<p>Os dejo el enlace con el foro de ACPasión donde se anuncia la mencionada kedada y donde podréis apuntaros se lo creéis conveniente:  <a href="http://www.acpasion.net/foro/showthread.php?t=43865">http://www.acpasion.net/foro/showthread.php?t=43865</a></p>
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		<title>Federación Española de Asociaciones Autocaravanistas</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Apr 2009 20:49:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias - Berriak]]></category>

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		<description><![CDATA[


LA NAVIERA ISCOMAR FERRYS PROMUEVE EL TURISMO EN AUTOCARAVANA OFRECIENDO DESCUENTOS A LOS SOCIOS DE LA FEAA

Esta semana se ha firmado el convenio de colaboración entra la FEAA y la naviera Iscomar Ferrys según el cual, todos los socios de las asociaciones miembros de la FEAA podrán beneficiarse de descuentos en los trayectos que realicen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left">
<div><span style="font-size: medium; font-family: Candara,Bold;"><strong></strong></span></div>
<p><span style="font-size: medium; font-family: Candara,Bold;"><strong></strong></span></p>
<p align="left"><strong>LA NAVIERA ISCOMAR FERRYS PROMUEVE EL TURISMO EN AUTOCARAVANA OFRECIENDO DESCUENTOS A LOS SOCIOS DE LA FEAA</strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p>Esta semana se ha firmado el convenio de colaboración entra la FEAA y la naviera Iscomar Ferrys según el cual, todos los socios de las asociaciones miembros de la FEAA podrán beneficiarse de descuentos en los trayectos que realicen entre la península y Baleares.<span id="more-445"></span></p>
<p>Este convenio de colaboración permite obtener un 30% de descuento sobre las tarifas en todos los desplazamientos entre la península y Baleares, tanto en temporada baja como en temporada alta. Dicho descuento se aplica sobre los pasajeros y sobre los vehículos (autocaravanas) que quieran realizar el viaje.</p>
<p align="left">Podrán beneficiarse todos los autocaravanistas que sean socios de alguna de las 13 asociaciones que pertenecen a la FEAA y que deberán realizar el trámite a través de la secretaríade su asociación.</p>
<p align="left">La compañía Iscomar Ferrys ha colaborado con el autocaravanismo desde que se constituyó en Baleares la primera asociación que agrupa a este colectivo, y ha ofrecido precios especiales en los desplazamientos que se realizan para asistir a los eventos que la FEAA ha venido realizando y a los cuales se desplazan autocaravanas de toda la geografía española.</p>
<p>26 de marzo de 2009</p>
<div><strong></strong></div>
<p><strong></strong></p>
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		<title>Se suprime la denuncia por no llevar el justificante de pago del Seguro Obligatorio</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/03/31/436/</link>
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		<pubDate>Tue, 31 Mar 2009 20:59:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias - Berriak]]></category>

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		<description><![CDATA[Reglamento de Seguro Obligatorio de Responsabilidad Civil
Los Agentes de tráfico comprobarán por vía telemática la vigencia de la póliza. 17 de octubre de 2008.
Los Agentes de Tráfico comprobarán telemáticamente si los conductores a los que se les para tienen vigente el seguro obligatorio de responsabilidad civil, siguiendo los principios recogidos en el Régimen Jurídico de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left">Reglamento de Seguro Obligatorio de Responsabilidad Civil</p>
<p align="left">Los Agentes de tráfico comprobarán por vía telemática la vigencia de la póliza. 17 de octubre de 2008.</p>
<p>Los Agentes de Tráfico comprobarán telemáticamente si los conductores a los que se les para tienen vigente el seguro obligatorio de responsabilidad civil, siguiendo los principios recogidos en el Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y el Procedimiento Administrativo Común en relación con la tendencia a no presentar documentos que ya se encuentran en poder de la Administración. Hasta la entrada en vigor del nuevo Reglamento del Seguro (13 de octubre de 2008), los conductores estaban obligados a llevar entre la documentación del vehículo, el justificante de haber pagado la póliza.<span id="more-436"></span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Los agentes constatarán la vigencia de dicho documento mediante la consulta al Fichero Informativo de Vehículos Asegurados (FIVA). En caso de que se verifique la tenencia y vigencia del seguro, la acreditación queda cumplida, no exigiéndole al conductor, justificante alguno. En los casos en que no conste la existencia del seguro o no sea posible realizar la consulta en el Registro de Vehículos Asegurados, el agente sí solicitará (solamente en estos casos) al conductor el recibo o justificante del mismo para constatar que dicho seguro está en vigor. Si no se acredita, se le formula la correspondiente denuncia y se le indica al denunciado que en el plazo de cinco días debe presentar el justificante del pago del seguro obligatorio en la Jefatura de Tráfico, ya que en caso contrario se procedería al precinto y depósito del vehículo en caso de incumplimiento de dicha obligación.<br />
</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"> Con esta nueva medida se suprime la infracción por no llevar el justificante, aunque desde la DGT se recomienda adjuntarlo al resto de documentación obligatoria del vehículo. En 2007 se tramitaron 160.000 denuncias por no llevar, en el momento que lo requería el agente, el justificante del pago del seguro, cuyo importe era de 60 euros.<br />
</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">SANCIONES</span></p>
<p><span style="font-size: medium;">Según la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, los titulares de vehículos deben tener contratado un Seguro Obligatorio de Responsabilidad Civil para hacer frente a los posibles daños que pudiera causar su vehículo, en caso de no tenerlo, el agente puede inmovilizar, precintar y enviar el vehículo a un depósito.</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"><br />
Además, la circulación de vehículos sin seguro obligatorio se sanciona con multas de 1000 euros para los ciclomotores, 1250 para las motocicletas, 1500 para los turismos, 2600 para los vehículos pesados. Para evitar que circulen por las carreteras vehículos sin seguro, la DGT puso en marcha en enero de este año un sistema de control automático de reconocimiento de matrículas. En total son 12 los coches patrullas de la Guardia Civil los que van equipados con un sistema capaz de leer las matrículas y comprobar mientras circulan si se tiene contratado algún tipo de seguro.<br />
</span></p>
<p><span style="font-size: medium;"> Circular sin seguro es un acto insolidario, ya que los posibles daños causados en caso de accidente por un vehículo sin seguro y cuyo titular sea declarado insolvente, terminarán asumiéndolos la sociedad a través del Consorcio de Compensación de Seguros </span></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Centroeuropa, viaje por 7 paises</title>
		<link>http://www.sorbeltz.com/2009/03/25/centroeuropa-viaje-por-7-paises/</link>
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		<pubDate>Tue, 24 Mar 2009 23:21:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Viajes - Bidaien kontaketak]]></category>

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		<description><![CDATA[Centroeuropa, viaje por 7 paises
Un viaje que nos ha llevado a través de siete países recorriendo unos 5.500 kilómetros durante tres semanas. Los lugares que hemos visitado son: Schaffhausen en Suiza, Salzburgo, el Parque Nacional de Hohe Tauern y la carretera panorámica al Grossglockner y Viena en Austria, Budapest en Hungría, Bratislava, la capital de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #009900;">Centroeuropa, viaje por 7 paises</span></strong></p>
<div>Un viaje que nos ha llevado a través de siete países recorriendo unos 5.500 kilómetros durante tres semanas. Los lugares que hemos visitado son: Schaffhausen en Suiza, Salzburgo, el Parque Nacional de Hohe Tauern y la carretera panorámica al Grossglockner y Viena en Austria, Budapest en Hungría, Bratislava, la capital de Eslovaquia, Kutna Hora, Praga y Karlovi Vari en Chequia, Ulm en Alemania y las gargantas del Tarn y Albi en Francia.</div>
<div>Arsenio Gutiérrez Junio 2005<br />
<span id="more-434"></span></div>
<p>Introducción</p>
<p>Un viaje que nos ha llevado a través de siete países recorriendo unos 5.500 kilómetros durante tres semanas. Los lugares que hemos visitado son: Schaffhausen en Suiza, Salzburgo, el Parque Nacional de Hohe Tauern y la carretera panorámica al Grossglockner y Viena en Austria, Budapest en Hungría, Bratislava, la capital de Eslovaquia, Kutna Hora, Praga y Karlovi Vari en Chequia, Ulm en Alemania y las gargantas del Tarn y Albi en Francia.<br />
El agua ha sido la gran protagonista de nuestro viaje. Por un lado los ríos Rhone, Rin, Danubio y Moldava, por otro los grandes canales del Midi y del Rhone al Rin y finalmente las dos semanas que no ha parado de llover.<br />
Un viaje variado al que le ha faltado una semana mas de reposo y mejor tiempo para disfrutar mas a fondo de las maravillas que hemos visto tanto paisajísticas como del patrimonio cultural de cada ciudad.<br />
Hemos tratado también de recoger información para compartir sobre los recursos que cada país ofrece al viajero en autocaravana tratando de que nuestra experiencia sea aprovechada por otros viajeros que inician su andadura por estos países.<br />
Hemos permanecido poco tiempo en cada país para adquirir una gran experiencia, pero transcribimos lo que hemos visto y sentido además de las experiencias acumuladas en viajes anteriores. Primero unas pinceladas por país, sobre la impresión de precios y estructuras así como facilidades para pernoctar en autocaravana.</p>
<p>Cataratas del Rhin<br />
Suiza</p>
<p>Solo visitamos de pasada las cataratas del Rin. Evitamos pernoctar y utilizar las autopistas. Conocíamos ya varios lugares y sus precios. Suiza dispone de unas pocas áreas para pernoctar, una de ellas está en Neuhausen am Rhein, justo frente a las Rhine Falls, el precio es suizo, cuesta 10,50 euros y solamente es un parking sin vigilancia ni servicios excepto váter. Pernoctamos una docena de autos principalmente italianas.<br />
La impresión que hemos sacado de Suiza un vez mas es que siempre que se pueda estacionar en un parking autorizado está permitido pernoctar. Estos parking casi siempre son de pago. Lo que ocurre es que los espacios de aparcamiento de larga duración son escasos en general y para toda clase de vehículos y mucho mas escasos en zonas de fuerte impacto turístico.</p>
<p>Austria</p>
<p>Definir al país como la perfección no sería cometer una exageración, cada detalle está pensado para que todo sea limpio y tenga un aspecto muy cuidado. A veces nos preguntábamos si las vacas no llevarían pañales para evitar manchar las praderas.<br />
Llama la atención que muchas de las carreteras por las que hemos transitado llevan otras mas pequeñas en paralelo para las bicicletas. En especial están muy concurridas las que transcurren a orillas del Danubio (Donau) que cruza Austria por el norte de oeste a este.<br />
Es necesario adquirir la “Vignette” para las autopistas austriacas, cuesta siete euros para diez días.<br />
Una idea de los precios en Austria son los 37 euros (en España cuesta unos 10) que tuvimos que pagar solo por arreglar un pinchazo, ni siquiera colocar la rueda.<br />
En el primer camping que pernoctamos pudimos disfrutar de una cena local con música tirolesa con acordeón, dos voces y guitarra. Se celebraba la fiesta católica del Corpus con procesiones por lo pueblos que pasábamos con alegres bandas de música y participantes vestidos con trajes regionales. Nos pareció muy pintoresco y nos sorprendió que en los tiempos actuales se mantengan las tradiciones religiosas.<br />
Subimos a la carretera panorámica del Grossglockner, proyectada a principios de los años 20 del pasado siglo que remonta hasta uno de los glaciares mas bellos de los Alpes a 2.500 metros de altitud.<br />
Las curvas en herradura y los desniveles constante de un 12% constituyen un reto para los ciclistas y los motoristas que en gran número y a pesar del mal tiempo remontan la carretera en ambos sentidos.<br />
Después de pagar los 26 euros que cuesta el peaje llegamos hasta Fuscher Törl (2.428 m) donde pernoctamos junto a un par de autos francesas con la esperanza de que la niebla que nos acompaña desde los 2.000 metros se disipe. Lejos de hacerlo, soportamos una temperatura de un grado bajo cero y al comenzar a nevar iniciamos el descenso por la mañana. Sin haber visto nada.<br />
Nos perdimos la imagen del Grossglockner (3.798 m) y la vista del glaciar Pasterze, el mas largo de los Alpes Orientales desde la cima del Kaiser-Franz-Josefs-Höhe (2.369 m), donde termina la carretera panorámica.<br />
Continúa la mala suerte con el tiempo, lluvioso y frío en Salzburgo, ciudad natal de Mozart, cuyo 250 aniversario de su nacimiento se celebra el próximo 2006.<br />
Visitamos el centro histórico bien pertrechados de gorro, anorak y guantes y admiramos la belleza del paisaje desde el castillo. Es notable la magia que se respira en el entorno urbanístico cuya prosperidad se debe al comercio de la sal, el oro blanco.<br />
Aunque vimos lugares idóneos para pernoctar, en la duda, decidimos alojarnos en el camping Panorama, pequeño y tranquilo, pocos servicios pero impecables.<br />
Continuamos el camino hacia Viena . Nos alojamos en el camping Neue Donau en Klosterneuburg, al noreste de la ciudad. Tenemos que montar en un tren a las puertas del camping y después de dos paradas, podemos tomar el metro para llegar al centro. El viaje nos cuesta tres cuartos de hora. El camping en la línea de los camping austriacos que hemos visitado, pequeño, tranquilo, con piscina, servicios justos y limpieza exquisita. Dispone de conexión a Internet Wi-Fi (4 euros una hora), a la que me conecto con la PDA. Puedo trabajar con Internet Messenger, pero no puedo acceder a las web por falta de recursos de la PDA. El costo por día en temporada baja es de unos 20 euros.<br />
Asistimos en la catedral a una misa con órgano, banda, solistas y coro, conmemorativa del 60 aniversario de la terminación de la segunda guerra mundial y el 50 aniversario de la retirada de las tropas aliadas de ocupación y la formación de la nueva república.<br />
Paseamos por Viena a pié y en barco admirando la majestuosidad de la capital del imperio austro húngaro del S XIX.<br />
No se puede dejar Viena sin probar la tarta de chocolate del hotel Sacher. Tres días en el camping nos cuestan 69 euros.</p>
<p>Salzsburg<br />
Frente a la Opera en Viena<br />
Hungría</p>
<p>Notamos en la misma frontera que habíamos entrado en un país diferente. La limpieza y la perfección ya no es la misma que en Austria, sin embargo nos van a acompañar los precios. Comprobar que la vida en Hungría puede ser tan o mas cara que en Austria fue una auténtica sorpresa.<br />
No llevábamos una referencia de un camping en Budapest, después de dar muchas vueltas nos topamos con el camping Fortuna en las afueras, a una hora de camino del centro en bus y en tranvía.<br />
Nos cuesta comunicarnos porque muy pocas personas hablan algo de inglés, el segundo idioma de Hungría es el alemán.<br />
Visitamos y nos pateamos Buda y Pest a las orillas del omnipresente Danubio. Visitamos la Ciudadela: Budapest nos pareció una ciudad de contrastes, unas veces descuidada mas que sucia y otras con personalidad y grandeza en sus edificios.<br />
Vimos muy pocas autocaravanas por Hungría, los residentes del camping eran mayoritariamente caravanas principalmente de holandeses.<br />
No vimos autos estacionadas que indicaran que habían pernoctado y la información es que no está permitido.<br />
También es necesario abonar una tasa “Vignette” para las autopistas que cuesta lo mismo que en Austria, pero por cinco días y por muchos menos kilómetros de autopista.<br />
El camping nos cuesta 60 euros por tres días, pocos servicios y algo descuidados. El encargado bastante mal educado. El aspecto positivo es que nos entrega un plano de la ciudad sobre el que había esquematizado todos los medios públicos de transporte, herramienta nos fue muy útil en los desplazamientos por la ciudad. Sigue el mal tiempo.</p>
<p>Budapest<br />
Otra vista de Budapest<br />
Eslovaquia</p>
<p>Es un país que se abre al turismo, las carreteras por las que transitamos eran tranquilas y con poco tráfico. Prácticamente no vimos transitar ninguna autocaravana. Es necesario también adquirir una “Vignette” para el peaje de la escasa red de autopistas.<br />
Bratislava es la capital que se puede visitar en muy poco tiempo. Paseamos por las calles hasta subir a la ciudadela (Bastión). No hay edificios sobresalientes, pero la zona histórica tiene sabor. Comimos por 11 euros en un restaurante de la zona.</p>
<p>Chequia</p>
<p>Llegamos a Kutna Hora donde nos alojamos en las proximidades en una especie de campamento o camping en Malesov. Por seis euros no se puede pedir mucho, por eso los váteres eran prácticamente inusables la sensación de ese camping era totalmente tercermundista pero cumplió, en nuestro caso, con su cometido permitiéndonos dormir a pierna suelta entre hierba y tranquilidad.<br />
Kutna Hora es una pequeña ciudad a una hora por carretera de Praga que a finales del S XIII, adquirió una enorme importancia económica por la acuñación de moneda con la plata procedente de la explotación de las minas, que llegaron a la cuota de un tercio de la producción en Europa. Llegó a ser la segunda ciudad del reino de Bohemia ejerciendo su influencia económica, política y cultural en todo el reino.<br />
Una vez agotadas las minas, la ciudad ha tenido un fuerte declive quedando algunas obras de arte, entre ellas la iglesia de Santa Bárbara una obra maestra del gótico tardío checo y la Catedral de Nuestra Señora restaurada al estilo barroco del principio del S XVIII. Comemos aceptablemente en un restaurante por 13 euros.<br />
Merece la pena desviarse o hacer una pequeña excursión para visitar esta interesante ciudad completando la visita en la ceca y palacio italiano así como el cuidado centro histórico. También, en las proximidades, hay una pintoresca iglesia decorada con los huesos de unos 40.000 esqueletos.<br />
Praga es una ciudad que ya la hemos visitado varias veces. Aunque es la primera vez que lo hacemos viajando en autocaravana. Nos alojamos en el camping Done.<br />
Para quienes les interesa la historia, en una breve pincelada hay que destacar que sobre todo Praga es la capital de Bohemia, que ha estado integrada en el Sacro Imperio Romano Germánico de la época medieval, siendo su capital a mediados del S XIV, durante el reinado de Carlos IV, dotándola de la primera universidad de Centro Europa.<br />
En la época moderna, en el tránsito al S XVII, fue la capital del Imperio Austro Húngaro con el reinado de Rodolfo II Habsburgo momento en el que Praga es la imagen cultural y espiritual del pueblo eslavo.<br />
Su patrimonio histórico remonta su origen a la construcción del castillo en el año 870, sede de los príncipes checos. En la época actual destaca su independencia al final de la I Guerra Mundial, en 1918. La creación de la República de Checoeslovaquia y su separación en las repúblicas Checa y Eslovaca pactada en 1993.<br />
En este período se destaca la larga permanencia en el ámbito soviético y el intento liberalizador de la primavera de Praga que terminó con la invasión por el Pacto de Varsovia (del que fui testigo a través de las transmisiones de radioaficionados en telegrafía) y dio origen al movimiento Mayo del 68.<br />
Seguimos con el mal tiempo lo que resta encanto al paseo por el puente de Carlos IV al atardecer. La cerveza tranquila en la plaza del reloj donde a pesar de todo recibimos los ceremoniosos saludos de los apóstoles. La cerveza negra de U Fleku en la calle Kremencova de Novo Mesto.<br />
Nos pateamos una vez mas el castillo, Staro Mesto, Mala Strana, comiendo de nuevo en U Sn Tomase, una antigua fábrica de cervezas. No podemos olvidar también que estamos en la ciudad de Kafka y Dvorak. Visitamos otra vez el barrio judío, el cementerio y las sinagogas.<br />
En autobús nos lleva algo mas de una hora llegar hasta en centro desde le camping. En la orilla izquierda del Moldava a las afueras de Praga vemos el anuncio de un “parking caravaning” y un numeroso grupo de autocaravanas que parecía que estaban estacionadas y habitadas.<br />
No pudimos encontrar referencias de lugares de pernocta en Chequia pero nos dio la impresión de que ese era un lugar adecuado. Pensamos investigar en futuros viajes. También nos dio la impresión de que quizá se hubiera podido pernoctar en un lugar discreto de estacionamiento autorizado aunque todas las referencias indican que en Chequia no está permitido.<br />
No olvidar el pago de la “Vignettete” para las autopistas. Salimos de Praga con la intención de volver y la esperanza de que el futuro viaje le acompañe mejor tiempo.<br />
Salimos de vuelta para Alemania visitando de paso Karlovi Vari, una ciudad que tiene el encanto decadente de un balneario termal internacional con un conjunto de edificios de época romántica muy interesante. La ciudad ha cambiado mucho en estos últimos años y se ve una actividad turística muy intensa. También las carreteras han mejorado mucho desde el último viaje.</p>
<p>Kutna Hora<br />
Praga<br />
Karlovi Vari<br />
Alemania</p>
<p>Nos alojamos en Neuburg ad Donau, abandonamos el Moldava que nos evoca la música de Dvorak y retomamos el Danubio en Alemania. Nos alojamos en un área para autocaravanas y visitamos un pueblo muy interesante.<br />
Salimos temprano hacia Ulm donde llegamos sobre las 9:30, la catedral es impresionante, cinco naves, la altura de la nave central es de las mayores que hemos visto así como la torre que es la mas alta de Alemania.<br />
Todo en la catedral es colosal, dispone de cinco órganos y el aspecto del gótico flamígero de la obra y la torre principal es impresionante.<br />
En el exterior hay una curiosa feria sobre energías alternativas y hay expositores de paneles solares sorprendiendo los precios mucho mas económicos que en España.<br />
Me preocupaba la idea de conducir por las autopistas alemanas, las referencias que tenía eran que había una circulación muy intensa y muy rápida. Sin embargo, fue relativamente fácil adaptarse tanto a las autopistas como a las carreteras de dos vías que buscamos para conocer mejor el paisaje.<br />
Vimos numerosas autocaravanas y no nos fue difícil encontrar áreas de pernocta. Utilizamos la misma guía francesa aunque es posible que, en alemán, haya mayor información.<br />
Es evidente que la vida en general es mas cara que en España, pero pudimos constatar que en alimentación, calzado y vestido habitual está prácticamente como en España.</p>
<p>Calle típica en Ulm<br />
Francia</p>
<p>El camino hasta Cavannes su l’Etang, unos trescientos kilómetros nos lleva unas siete horas, entre atascos por obras y accidentes. Nos alojamos junto a una docena de autos. Es gratuita y dispone de todos los servicios incluida electricidad.<br />
Los paisanos que pasan a bordo de coches o tractores nos saludan con la mano mientras descansamos en los sillones debajo del toldo desplegado.<br />
Seguimos con el viaje de regreso y volvemos a hacer noche en Langogne, En un área al borde de un lago y pagamos cinco euros.<br />
Como es un fin de semana y una zona de esparcimiento nos dan la tabarra por la noche unos jóvenes con música bacaladera en sus coches preparados para dejar sordos a sus ocupantes y a sus vecinos. En todas partes cuecen habas.<br />
Durante el viaje hace un calor agobiante, sobre 35º, por la noche menos mal que ha refrescado a 24º.<br />
Salimos temprano con la idea de llegar hasta Albi, pero al darnos cuenta de la proximidad de las gargantas del Tarn, nos desviamos por una carretera estrecha y sinuosa. Suponemos que esa carretera, que nos lleva a través de 35 kilómetros por la orilla del Tarn, puede ser una pesadilla para una capuchina o para una integral.<br />
El paisaje es grandioso tanto por la longitud y la altura de las paredes. No es un paisaje angosto, aunque la carretera lo sea en muchos tramos, pues el río es ancho y caudaloso.<br />
Hacemos varias paradas para sacar fotos y contemplar algunos pueblos que se están repoblando en la margen izquierda a los que se accede solo en barca o los materiales a través de un cable que atraviesa el río.<br />
Hay una oferta variada de camping de todos los tipos, en especial pequeños camping municipales y también vimos varias áreas de acogida para autocaravanas.<br />
En sentido contrario a nuestra marcha era constante el trasiego de furgonetas que arrastraban remolques llenos de canoas.<br />
Al final, nos despedimos del Tarn con la impresionante visión del viaducto de Millau, el puente mas alto del mundo, obra Norman Foster y el ingeniero francés Michel, Virlogeux, la visión impresiona por su grandiosa sencillez y elegancia.<br />
Llegamos a Albi sobre las cuatro de la tarde, el calor es agobiante, 38º, el área de autos es de asfalto por lo que decidimos alojarnos en el camping municipal para acampar relajados (13 euros una noche, con servicios aceptables) entre la hierba.<br />
Al día siguiente visitamos Albí en bicicleta (primera vez en todo el viaje), disfrutando una vez mas con la belleza y la grandiosidad de la catedral y sus alrededores.<br />
Esta vez pudimos admirar en profundidad la elegancia y las soluciones constructivas de un edificio religioso a la vez que una fortaleza que tardó cien años en terminarse. Impresiona el tamaño de los muros de siete metros de grosor compuestos de paredes exteriores de ladrillo rojo. A pesar de su robustez destaca la impresión de un airoso equilibrio estético.<br />
Emprendemos a mediodía el viaje de regreso que nos llevaría a nuestra casa sobre las 19:00.<br />
Francia es un país que nos tiene fascinados. Los recursos que ofrece a los usuarios de autocaravanas son muchos y variados y por si fuera poco hay una red de camping municipales impecables y tranquilos.Itinerario01-Junio, Villeneuve de Breziers (área), 513 km.02-Junio, Baume les Dammes (área), 622 km.03-Junio, Schaffhaussen, (Parking), 246 km. visitamos las cataratas del Rin04-Junio, Weer (Tirol), camping (Camping Alpen), 392 km.05-Junio, Grossglokner, (Parking) 181 km.06-Junio, Saltzburgo, (Camping Panorama), 132 km, visitamos Saltzburgo08-Junio, Viena, (Camping Donau Park), 367 km. Visitamos Viena.11-Junio, Budapest, (Camping Fortuna), 281 km. Visitamos Budapest13-Junio, Malesov (Camping), 486 km. Visitamos Bratislava y Kutna Hora14-Junio, Praha, (Camping Dune), 106 km. Visitamos Praga16-Junio, Neuburg ad Donau, (área), 424 km. Visitamos Karlovi Vari17-Junio, Cavannes sur l’Etang (Francia) (área), 465 km. Visitamos Ulm (Alemania)18-Junio, Langogne, (área), 534 km.19-Junio, Albi, (Camping Municipal), 239 km., Visitamos la gargantas del Tarn y Albi20-Junio, Llegada a Donosti, 520 km.</p>
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		<title>Viaje a la Luna, Marruecos Semana Santa 2004</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Mar 2009 23:18:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Viajes - Bidaien kontaketak]]></category>

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		<description><![CDATA[Si existen razones para decir que un viaje es alunizante, las que rodean a éste, creo que son más que suficientes. Llevábamos dos años preparándolo, y desde un principio le habíamos bautizado como &#8220;Viaje a la LUNA&#8221;. Lunas eran varias y cada una le daría sentido y significado a todo el discurrir por el vecino [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si existen razones para decir que un viaje es alunizante, las que rodean a éste, creo que son más que suficientes. Llevábamos dos años preparándolo, y desde un principio le habíamos bautizado como &#8220;Viaje a la LUNA&#8221;. Lunas eran varias y cada una le daría sentido y significado a todo el discurrir por el vecino país magrebí.Iñaki Calvo &amp; Toni de Ros. Fotos: Toni de Ros Semana Santa 2004<br />
<span id="more-431"></span>Luna era la que nos acompañaría como todos los años por esas fechas, redonda, imponente, llena, luminosa, resplandeciente, radiante, espléndida; musa de mil poemas de amor y de otros tantos épicos. Luna que ha ensimismado durante siglos a sabios y filósofos, y que ha extasiado a místicos y cabalistas. Luna que arrastra tras de sí bellísimas historias fantásticas y otras no menos terroríficas. Luna que hechiza a los vivos y resucita a los muertos. Luna, compañera de las cálidas noches de primavera en el desierto marroquí.<br />
Luna era el destino final hasta donde pretendíamos llegar, el albergue-hotel de nuestro amigo Moha, allí en el desierto de Erg Chebbi, en el sudeste marroquí. AIOUR, como lo llaman ellos, era eso, LUNA. Y en su puerta habíamos puesto el punto más oriental de nuestra incursión por el vecino país africano. Y si el astro nos acariciaba con la tibieza de su luz reflejada, en la casa de la familia de Moha, no nos faltó el calor y la bienvenida. Nos acogieron cariñosamente, nos atendieron exquisitamente, y nos dejaron, como el buen vino, un bouquet agradable, entrañable, después de marchar de allí. No podemos olvidar nada de lo que vivimos en aquel lugar.<br />
Luna era la que nos haría sentirnos como astronautas o alienígenas que pisan su suelo por primera vez. Nuestro atuendo que destaca sobre los habituales ropajes de los autóctonos, nuestros vehículos que asemejan a naves espaciales sobre el tostado paisaje del desierto, nuestra cotidianidad que difiere del modus vivendi de los nativos, nos harían sentirnos como reyes magos de occidente, cargados de dádivas para saciar la precariedad de los amigos que allí iríamos encontrando.</p>
<p>Viernes, 2 de abril de 2004</p>
<p>Salida de Nocedal como a las 15:45. Pasamos hasta la gasolinera de Ugaldebieta donde llenamos todo el aire posible a las ruedas. Somos conscientes del excesivo peso que llevamos, y de que la más mínima imperfección del suelo nos puede dar al traste con todo el viaje. Por ello deberemos llevar la máxima presión en los neumáticos.<br />
Habíamos estado cargando durante dos días, y todas aquellas cajas de ropa, las bicicletas, los medicamentos, los biberones, la leche maternizada, los zapatitos, y todo cuanto habíamos podido meter, estaba en bolsas o suelto en el maletero, y sobre una de las literas. Era tanto peso que no podría decir si bajaba de trescientos kilos.<br />
Además habíamos cargado la comida para 10 días para cinco personas. Y la ropa de los cinco. Y agua embotellada. Y cosas que se olvidan citar, pero que van ocupando espacio, y acumulan peso.<br />
Arrancamos con muchísimo miedo y nos lanzamos a la autovía. Los kilómetros se suceden, y poco a poco vamos subiendo Altube. Parece que la autocaravana baila un poco, asemeja al coletear de los pescados. Pero se mantiene poderosa y no vacila en su moderada marcha incesante.<br />
Atrás queda nuestra casa, nuestra tierra, nuestra Euzkadi. Entramos en Castilla y León, y de vez en cuando encontramos apostada alguna pareja de la PGC, lo que me produce un vuelco de corazón. Temo porque el exceso de peso nos pueda involucrar en una multa y la consabida retención.<br />
No descansamos hasta casi la conclusión de la autopista en Burgos, y antes de ello repostamos. Tenemos el depósito lleno, la auto va bien, y el ánimo va in crescendo. A medida que viajamos hacia el sur, al interior de la meseta, observamos que la primavera está más retrasada. Ha hecho bastante frío últimamente, y en algunas zonas de las proximidades de Segovia, la vegetación que se observa no es más que una incipiente capa de brotes verdes de cereal. Como una película, el paisaje pasa rápido, y casi sin darnos cuenta, en la lontananza divisamos Somosierra, se adivina una tormenta en la parte más oriental, pero el collado está hacia el oeste unos grados, y no nos va a tocar. Subimos el puerto muy bien. El descenso sobre piso mojado tratamos de consumarlo con más cuidado y precaución. Entramos en Madrid igual de bien. Hay que decidir entre M-30 ó M-40. La experiencia de años anteriores me dicta que por la primera nunca hemos tenido problemas ni retenciones. Así sucede.<br />
Cuando tomamos la carretera de Andalucía, al pasar por las proximidades del poblado de chabolas del Pozo del tío Raimundo, nos acordamos de las víctimas del 11-M. &#8220;Y pensar que muchos de los que cayeron ahí eran meros trabajadores asalariados, obreros. ¡Pobre gente!&#8221;. Avanzamos unos kilómetros más, ha oscurecido, y empezamos a notar el hambre. Habíamos hablado por teléfono con Víctor y Valva, y suponíamos que nos iban alcanzando, y cuando creíamos que los tendríamos encima, es cuando les hemos aventajado más, pues nos indican que se han detenido. Paramos a cenar. Pensamos que no coincidiremos con ellos para dormir.<br />
Cuando comenzamos el descenso de Despeñaperros, nos llaman y nos informan que están cerca. Avanzamos despacio, haciendo tiempo, esperándoles. Dormimos en Jabalquinto. Es algo más de la 1:00 de la madrugada, pero a pesar de ello, de la hora y de los casi 700 Km, no me encuentro cansado. Supongo que será efecto de la emoción.</p>
<p>Sábado, 3 de abril de 2004</p>
<p>Habíamos decidido salir para las 9:00, Víctor nos llama hacia las 8:15. Mientras él reposta, nosotros damos los últimos retoques. No necesitamos combustible, habíamos llenado pocos kilómetros antes de detenernos. Marchamos sin demasiada prisa, pues antes de las 12 del mediodía no podremos pasar Arroyo de la Miel.<br />
Como a 30 Km de nuestra área de pernocta, cuando circulábamos comunicándonos mediante las emisoras, oímos a Carmen, la mujer de Mauricio. Con ellos van Conchi y Alex y otros amigos. Les informamos que pararemos en Arroyo de la Miel, Benalmádena, para recoger a unos amigos.<br />
Descendemos el puerto de las Pedrizas y circunvalamos Málaga. Hay bastante tráfico. Nos detenemos hacia las 12:00. Nos saludamos, vemos la flamante auto de Mauricio, nueva, impresionante, envidiable. Debo de confesar que me da un poco de envidia, pero nosotros estamos contentos con la nuestra, porque además cada día la siento como un poco más nuestra pequeña casa. Muchos amigos no entienden que más que un vehículo para viajar, la autocaravana sea un poco nuestra casa, y que pongamos en ella el mimo que dedicaríamos a nuestro piso, apartamento o casa. No entienden que te puedas sentir a gusto, cómodo, y que estando en ella no necesites estar en tu propio domicilio.<br />
Habían llegado un cuarto de hora después que nosotros, Bego e Iñaki, nuestros acompañantes de viaje. Hechas las presentaciones y en vista de que nos quedaban bastantes kilómetros, partimos en dirección Algeciras. Nuestro objetivo está en la salida 112 ya en Palmones. Recomiendo a quien circule por esa zona que tome la autopista, es fundamental.<br />
Una vez en el área de Carrefour, pasamos a saludar a Juan Carlos e hijas. Los que tienen que recoger los billetes lo hacen, y los demás nos limitamos al saludo y recoger unas pastas y unos juegos de barajas con los que nos gratifican. Nos indican que la gasolinera que hay frente a la de la gran superficie, que es más barata. Repostamos agua y diesel. Vamos al puerto, donde comeremos sobre la marcha. Allí están Manué y Mª José con Borja; Antonio y Mila con Alejandro y Amanda; Oscar y Salud. Nos saludamos y observamos la posibilidad de ir comiendo hasta que nos indiquen que ya podemos ir colocándonos en la fila de embarque.<br />
Cuando ya atraca el barco, el nerviosismo se apodera de nosotros. Estamos a punto de comenzar nuestra tercera andadura por el rincón noroccidental del continente africano. Pero toda la alegría se trunca al embarcar, ya que siguiendo las indicaciones de un empleado del barco nos damos un golpe con el retrovisor de un coche. Al coche no le pasa nada, pero la chapa de la auto se hunde algo en la zona de la aleta delantera derecha, y aunque no tiene mayor importancia, me da rabia porque no se les debe de hacer caso a los que indican cómo entrar en la bodega del barco. ¡Que nadie se fíe de ellos!. Es preferible que el copiloto o algún amigo esté controlando las maniobras. Preferiría decir que es fundamental.<br />
El barco era rápido, y sí que el recorrido se hizo en menos tiempo que en años anteriores, pero la mar estaba muy movida, y varios de los integrantes del grupo nos mareamos levemente. Una vez en Tánger como siempre, el papeleo de las aduanas se hizo pesado, y nos costó bastante tiempo salir de allí, no más de una hora.<br />
Ya en carretera nos encaminamos dirección Rabat, siempre en dirección de esa ciudad. Al llegar a la primera gasolinera colocamos los pinchos y antenas de las emisoras. Manué y yo acordamos avanzar rápido hasta Fez, pero se nos comunica a través de estos artilugios que el personal desea hacer una parada en Asilah, que llevan muchos kilómetros a sus espaldas y que prefieren descansar. Una vez llegados al pie de la muralla, aparcamos las autocaravanas y nos aproximamos hasta Casa García, a cenar. De haber sabido que la parada era para cenar, podíamos habernos quedado en el restaurante de la carretera en el que hemos comido y cenado en ocasiones anteriores, que además de bien, era bastante barato. Mucho más que el que ahora nos ocupaba. Habría que contrastar precios.<br />
El pescado es exquisito, y a pesar de tratarse de una cena humilde, las anillas de calamar, los salmonetes, o las mismísimas gambas estaban deliciosas. Como acompañamiento, vino blanco marroquí, para darle el toque en su justa medida.<br />
Dormimos contra todo pronóstico in situ, sin desplazamientos como el previsto hasta Fez. Y tuvimos que vernos obligados a regatear el precio del parking, el precio de los centollos que nos cocerían unos amigos vendedores, colegas del vigilante del mismo, etc. Por poco también tenemos que negociar con la francesa de la auto contigua cómo debemos aparcar, pues se debió de molestar por nuestra llegada y por nuestra presencia, o más bien por nuestra proximidad. Y esos serán los que luego nos saluden en carretera. ¡Amabilidad y compañerismo, ante todo!.</p>
<p>Domingo, 4 de abril de 2004</p>
<p>Por la mañana, a las 9:00 hora española y 7:00 hora local, emprendimos marcha hasta la ciudad que debiéramos haber pernoctado la víspera, tal y como se había acordado algunas semanas antes en el itinerario más rápido. Tampoco fuimos por la autopista como estaba previsto, sino que transitamos por la carretera P-2 hasta Larache, Ksar-el-Kebir y Souk-el-Arba-du-Rharb, y desde ahí por la P-6 hasta Sidi-Kacem. Una vez en esta localidad nos desviamos por la P-3 hasta la citada Fez. El horario se iba retrasando y eso se iría notando a lo largo de la jornada.<br />
Pero como dice el viejo refranero, &#8220;No hay mal que por bien no venga&#8221;. Y si el viaje se estaba haciendo tedioso y lento, estábamos disfrutando de los miles de baches, de los viandantes, de los camiones o vehículos que teníamos que esquivar al cruzarnos, del paisaje, de su vegetación, de poder observar desde tan cerca cómo trabajan y en qué, de cómo reposan al borde de la carretera, de cómo esperan y no sabemos a qué, de lo que es y tardará muchos años en dejar de ser, EL PAÍS.<br />
Si debo recomendar, me atrevería a decir que se vaya por la autovía siempre que se pueda. Ahora bien, no es desdeñable un paseo por el PAIS profundo, conociéndolo de cerca. Aunque seguro que siempre se tendrá tiempo de contactar muy íntimamente.<br />
A la entrada de Fez no encontramos la dirección idónea para llegar a la zona Norte o zona alta. Manué solicitó a un motorista que nos guiase, y de este modo tomamos la carretera de la circunvalación. A mí me hubiera gustado aparcar en la plaza Baghdadi, pero no entramos en ella, y siguiendo las indicaciones del guía, llegamos hasta el alto de la ciudad de Fez. El parking era una birria, no había casi espacio, pero a pesar de todo metemos todas las autos. Estamos en la zona de Ferdaous, al lado del Palacio Jamaï, y próximos al puerta Bâb Guissa. Por un arrabal bajamos guiados por un muchachillo de 12 años, llamado Mohama, hasta la zona baja donde visitamos un almacén de productos derivados del cuero, desde cuya terraza observamos cómo se tiñe y se curte dicho material. Estamos en el barrio de los Curtidores o &#8220;Tanneries&#8221;. Alguna compra queda frustrada, y los vendedores se enfadan. Siempre pretenden acordar un precio en contra de la voluntad del comprador, y cuando el que tiene que desembolsar el dinero, nada convencido, no da el paso de pagar lo citado, que no lo acordado, pretenden acusar de falta de palabra, y demás improperios que saben decir en castellano. Hay que tener mucho cuidado, son bastante caraduras.<br />
El chiquillo pretende llevarnos a no sé qué lugar, pero insisto en visitar unos talleres de latoneros que había en la misma calle en dirección sur-suroeste, como a doscientos metros. Pasamos al interior del patio, donde observamos cómo sueldan, cómo cortan, cómo perforan, en definitiva, cómo se recrean con el trabajo de dicho metal. Alguno de nuestros acompañantes intenta cambiar la profesión, o cuando menos, hacer un cursillo acelerado de ella, pero la pericia de los autóctonos es tal que no es aconsejable tratar de asemejarse a ellos.<br />
Llegamos a la plaza Es Seffarin, en la que existen varias tiendas repletas de teteras y otros objetos latonados. A partir de ese momento deambulamos por la medina, y vemos la Mezquita el Karaouiyine y la zona neurálgica de sus alrededores.<br />
Compramos dátiles y frutos secos para ir paliando el hambre y así poder aguantar un ratillo por allí. No vemos ninguna de las arterias fundamentales, como Rue du Grand Taláa o Rue du Petit Taláa, pero el paseo por entre aquellos callejones, merece igualmente la pena. Durante esta jornada la familia de Ros no nos han acompañado, y estamos un poco inquietos porque no sabemos si ya habrán vuelto a la auto. Hacia las 5:30 regresamos a las autos y lugar de aparcamiento. Poco a poco, deshacemos las maniobras y vamos saliendo del barrio hacia la carretera que circunvala la ciudad, para descender por la zona del puente sobre el Oued Fès, por el que se denomina Tour Nord.<br />
Tomando la salida hacia Oujda visitamos un taller de alfarería, pero especialmente de cerámica. Entre las explicaciones de la muchacha que ejerce de guía, los buenos conocimientos de Manué tanto de francés, como sus años de experiencia en ese campo artístico y técnico, dan lugar a un paseo por los aspectos más insólitos del bello arte de transformar el barro en platos, vasijas, tejas, azulejos, etc.<br />
Al concluir la visita salimos de la ciudad por esa carretera para circunvalando la ciudad por su lado este-sur, llegar al estadio olímpico, desde donde tomaremos la P-24 a Ifrane y Azrou. Desde que hemos abandonado la ciudad, vamos observando cómo miles de personas se encuentran en las praderas cercanas a la misma, pasando un día de pic-nic. No sabemos qué es o de qué se trata, pero estoy seguro que celebran algo especial. Acaso sea algo similar al &#8220;domingo de Ramos&#8221;, o algo que en Levante llaman &#8220;domingo de monás&#8221;. Tiene que ser algo religioso, porque no es algo único de Fès, sino que lo iremos observando a lo largo de los kilómetros que la luz solar nos permita tener una percepción del entorno por el que iremos circulando.<br />
La noche se ha cernido sobre nosotros, y la conducción se vuelve peligrosa. No por el tráfico en uno u otro sentido, sino por la cantidad de elementos no identificados que viajan por el arcén, bien caminando, bien en pollino, bien en bicicleta, o incluso en vehículos sin luces de posición. Se sufre más por no atropellarles que por hacerlo.<br />
A la salida de Azrou repostamos diesel y agua, a la vez que vertemos las residuales. Una vez llegados a los cedros no hay acuerdo sobre dónde parar. Carmen y Salvador estaban arriba en la explanada esperándonos. Los demás giran hacia la derecha, en dirección Âin-Leuh, pero en vista de que no es hacia allí donde estaban esperándonos, desandan el camino errado y una vez todos en el parking donde se venden los fósiles, decidimos irnos a la campa de hace dos años.</p>
<p>Lunes, 5 de abril de 2004</p>
<p>Por la mañana bajamos a ver a los pocos monos que quedan, les saludamos, les ofrecemos de desayunar, y les hacemos algunas fotos. Como todavía tenemos tiempo hasta la hora en la que hemos quedado para iniciar la marcha, algunos nos aventuramos caminando a llegar hasta el cedro Guorad. Un camión con grijo pasa y Víctor le para. Chapurreando algo de francés nos hacemos entender y al chofer no le importa llevarnos. Mila y Bego pasan a la una cabina atiborrada de flores, estampitas, pegatinas y otros trastos que no hacían más que dificultar la visibilidad del conductor. Los demás, Valva, Víctor, Antonio y yo, nos encaramamos a la cartola, y compartimos el espacio, felices, con la carga. La llegada es una cuesta abajo desde la que se divisa el famoso cedro. Espectacular. Entre cinco personas no lo podemos abarcar. Alrededor de él han surgido una serie de parásitos, que en simbiosis con el árbol, parece que reciben o han encontrado el lugar donde vender al turista alguna baratija inservible. Comenzamos el regreso y son más de tres kilómetros. El mismo camión a su vuelta, nos alcanza y nos lleva en los últimos 500 m.<br />
Retornamos al campamento, donde tenemos las autos, e iniciamos la marcha a la hora convenida. Seguimos ascendiendo por aquel relieve del Moyen Atlas, y aunque parece imperceptible la subida, pasamos por el Jbel Hebri, a 2104 m de altitud. Continuamos en dirección hacia Midelt, sin dejar de sorprendernos por todo cuando pasa frente a nuestra mirada. Los campos verdes y cargados de cereal, la mañana espléndida, las flores que decoran las cunetas, la gente que nunca falta, y los niños.<br />
Carmen y Salva se detienen en diversas ocasiones para hacer entrega de ropas y otros enseres. Valva y Víctor hacen lo propio. Se van quedando atrás, pero enseguida nos alcanzan, pues nuestra marcha es más pausada. Al llegar a Midelt, nos detenemos casualmente frente a un centro escolar, junto al que hay apostada una pareja de policías. Se les dan unas explicaciones sobre nuestro interés por hacer entrega de material escolar, y piden algún tipo de documento. Les mostramos un escrito que llevo redactado en francés sobre nuestra pertenencia a Bikarte, Asociación Benéfica. Llaman por teléfono al director del centro, quien se persona algo asustado. Nos indica que el colegio está cerrado por vacaciones, y que en él se encuentran todos los directores de todos los colegios de la región, disfrutando de unas jornadas pedagógicas.<br />
Consideran que la persona indicada para recoger lo que deseemos entregarles, debe ser el Inspector Regional de Educación, pero que aun no encontrándose presente, llegaría en unos minutos. Poco después aparece el hombre, y tras entender nuestro interés y nuestro objetivo, nos indica la ruta para acceder hasta el centro de la Inspección Técnica Regional. Los policías se quedan encantados de nuestra parada, pues a ellos también les toca algo, ya que unas calculadoras y unos bolígrafos nunca vienen mal.<br />
Ya en la desvencijada sede de la Inspección, van saliendo de la autocaravana de Valva y Víctor varias cajas de material de oficina y escritorio, muy válidos para profesores y alumnos. Todo gracias a la generosidad del jefe de Valva, de la empresa PAPYNDUX S.A.. Muchas veces no sabemos valorar la generosidad. Creo que gestos como éste debieran de ser obligatorios. Lo peor de esta donación es que hay que transportarla, y cuesta mucho esfuerzo, físico y económico, pero que lo hemos hecho con agrado, sabiendo y viendo cómo viven los niños.<br />
Hacemos entrega del material, y le solicito un pequeño documento mediante el que se pueda acreditar que efectivamente se ha realizado dicha entrega, y que ese material no ha servido para lucro nuestro. En la puerta del centro, nos hacemos una foto con el Inspector y varios colaboradores. El hombre está interesado por saber si necesitamos algo o si queremos visitar algo. Él está dispuesto a acompañarnos. Declinamos el ofrecimiento, y nos acercamos hasta una zona más céntrica, donde los cazavisitantes nos indican algunas tiendas de alfombras y un almacén de fósiles.<br />
Manué se adelanta algo y continúa la ruta. Los demás tratamos de deleitarnos en un paseo matinal agradable. Toni y Antonio habían hecho lo propio, y habían continuado tras el rodar de Manué. Los demás, que habíamos comenzado a repartir ropas y otros enseres, nos vemos abrumados por una tribu de exigentes pedigüeños, que no saciaban su incesante “dame-dame”. Ángel pretende dejar algunas medicinas en el convento de las hermanas franciscanas, pero a pesar de repicar varias veces en su puerta, ni siquiera el mismísimo Dios contesta. Leo en una guía que suelen ir a trabajar a la Alcazaba Miriem, donde en colaboración con unas trabajadoras, fabrican las mejores alfombras de la región.<br />
Salimos hacia el sur y comemos en el primer puerto, en el Jbel Ali-ou-Rbeddou, a 1907 m. Después del descenso desde el primer paso montañoso hasta Midlet, hemos vuelto a subir algunos metros hasta esta nueva cota. Abastecemos de ropa a cuantos niños y adultos se nos acercan. Seguimos sin saber nada de Manolo, su cuñado y Toni. Con alguna llamada nos indican que pueden estar esperándonos en Source bleue de Meski. Es bastante tarde y teníamos que comer, por ello no habremos llegado hasta donde se podrían encontrar ellos.<br />
Durante el reparto de ropas, Víctor quiere saber si en esa zona de tanta oveja y cabra, alguien fabricaría queso. No nos hacemos entender, pues los pobladores del lugar no hablan francés. Estamos entrando hacia el Maroc menos evolucionado, y en las montañas, entre los pastores, las lindezas lingüísticas quedan un poco alejadas. Sabemos que en algunas escuelas se enseña francés, y hasta en francés, pero estamos en el Atlas. Víctor marcha, acompañado por un chaval, y se le ve desaparecer por detrás de una loma. La descripción de lo que vio, no sé transcribirla. La pobreza rayaba lo inhumano. En aquella chabola, donde no había ni un solo mueble, le ofrecieron leche. Debemos suponer que no les sobra demasiada para transformarla en suculentos quesos para turistas ávidos en manjares occidentales.<br />
Viajamos rápidos, pues queremos alcanzarles, pero hay muchas cosas para ver. Una foto de los paisajes pedregosos y desérticos nos hacen detenernos un instante. Al llegar a Ait-Koujmane recuerdo aquella fuente termal a la derecha de la carretera, y una vez pasado el puente sobre el oued, propongo una nueva pausa. Apetecería un baño, pero tenemos prisa.<br />
Descendemos hasta Er Rachidia, y en pocos minutos llegamos hasta Source bleue de Meski. Nuestros amigos tampoco están allí. Pero hay gente que no ha venido nunca a Maroc y no conoce nada, y no podemos pasar por todos los sitios sin detenernos para ellos. No queremos que se vayan con la impresión de haber visto un documental. No descendemos con las autos, pero así todo tenemos que pagar por entrar.<br />
Ya casi se ha metido el sol. Un par de kilómetros más y nos encontraremos de bruces con el palmeral de Zaouia-Jedida, paramos para hacer fotos.<br />
Anochece y nos aproximamos a Erfoud. Allí están esperándonos nuestros amigos. ¡Por fin!. Me disculpo con Manué, y el hombre no denota estar enfadado. Salimos ligeros en dirección a Rissani, diría que demasiado deprisa. Por un momento se me alejan las luces de mis predecesores, y una ráfaga de intuición me hace encender las luces largas. Un ciclista sin luces circula delante de mí por el centro de la calzada en la más absoluta penumbra. Alá le salvó la vida, pues el frenazo fue brutal. Con el corazón encogido continuo hasta la localidad citada y sin descanso hasta Merzouga. A la entrada del pueblo comprobamos que nos hemos pasado. Manolo contrata a un muchacho que viajaba en motocicleta, y éste nos lleva hasta la puerta de la kasba-albergue Aiour.<br />
En la parte posterior del Hotel nos han preparado unas mesas donde nos agasajan con unos cacahuetes y unos tes Charlamos mientras descansamos. Y ahí está ella, la LUNA, imperando en su firmamento, tímidamente saludándonos. Me fijo durante un instante, y ella me devuelve el saludo con un guiño. Ya nos conocíamos, y volver a encontrarnos es agradable. Quizá tengamos unos instantes para estar a solas.<br />
Nos retiramos a las autos a cenar, con intención de tomar algo después, cuando el personal se encuentre descansado.<br />
En un banco de piedra de la parte posterior de la casa estamos sentados Ángel con su infatigable cámara, Oscar, las dos Begoñas y los dos Iñakis. Un grupo mixto de hispanos y mabgrebies tocaban determinados instrumentos y cantaban al son de los mismos. Y nosotros charlábamos de los interesante que nos estaba resultando lo poco que íbamos conociendo de este país.<br />
En vista de que nadie más se había animado a acompañarnos en la velada, y pensando que algunos deseábamos ver el amanecer del sol sobre las dunas del &#8220;Pequeño Desierto&#8221;, convinimos en que sería pertinente acostarse.</p>
<p>Martes, 6 de abril de 2004</p>
<p>Muy temprano ha comenzado el día. Alguien ha llamado a nuestra auto, y a pesar de las pocas ganas que tenía, en un alarde de no desaprovechar ni un momento de mi estancia por Maroc, me he levantado y me he ido hacia el este.<br />
Ya habían partido Toni y familia. Yo iba con Mª José y Borja. Caminamos unos cientos de metros. Acaso algo más de un kilómetro, sobre una arena fina y fresca, bien apelmazada, sobre la que se puede pisar cómodamente, ya que difícilmente se hunde. Y aunque así suceda, aunque se llenen las playeras, los calcetines, de arena, al concluir el paseo, se sacuden, y no queda ni un grano de ella como muestra.<br />
Un grupo estaba aposentado sobre lo alto de una duna. Desconozco quiénes son, y no me comunico con ellos. Avanzo unos metros más, y me encaramo en una duna más alejada en dirección este. Ya está bastante avanzada la mañana. Ha rayado el alba hace bastante, pero la corona del astro rey, todavía no se adivina. Y me temo que difícilmente se llegue a ver en todo su esplendor, pues en la misma dirección se atisban unas nubes a modo de neblina, que pretenden disminuir el espectáculo.<br />
Van pasando los minutos, ¡largos minutos!, y el sol podría haber roto aguas, pero un velo aterciopelado cubre su nacimiento. Parece que el recién nacido deba de ser cubierto, disimulando y escondiendo su físico incierto. Las dunas no llegan a marcar con firmeza el contraste que sobre ellas produce la cara iluminada de la aún en penumbra. Pero la cámara no es capaz de archivar en su retina la fuerza de la luz incipiente. Todo queda oscurecido.<br />
Y giro mi cabeza hacia el oeste y percibo las lejanas dunas y una tenue cadena montañosa que comienzan a bostezar bajo una pálida capa de naranjas y ocres que simulan la piel de un bebé recién parido. Y la vida empieza una vez más.<br />
De repente, sin haberme dado cuenta, Borja ha alcanzado mi cota. Charlamos y trato de hacerle observar y entender los contraluces que se producen en la arena, las ondulaciones de la misma, las huellas de los escarabajos, o hasta las de ciertos zorrillos que habitan en la oscuridad de la masa arenosa.<br />
Comenzamos el regreso. No sé que hora es, pues con las prisas se me ha olvidado el reloj, y no estoy acostumbrado a calcular la hora a estas alturas del sol. Borja se me adelanta, y llega hasta donde su madre. De los demás no sé nada. Desandamos el camino, volviendo por las mismas pisadas que hemos ido, y pronto se deja ver la humilde casa de la familia bereber que nos ha acogido.<br />
Algunos de los que podrían haber ejercido de camelleros para los que han ido al amanecer, ahora ejercen de vendedores de fósiles, a los que se acercan amigos de las expedición. Comento con alguien sobre el hecho de haber ido a ver amanecer. La mayoría están desayunando. Me debo de dar prisa, pues se había quedado a las 9:00 con los chóferes de las furgonetas para dar la vuelta al desierto.<br />
Manué me indica que la noche anterior había estado tomando un refrigerio junto a las autos, y que se sorprendió de que nadie se hubiera animado. Cuando le expliqué que habíamos estado en la otra parte del edificio, en el lado este, lamentamos no haber podido departir esa velada. A la hora convenida, y puntuales tenemos los tres vehículos esperándonos. Salimos del aparcamiento en dirección a la carretera general, y una vez que la atravesamos, procedemos a dirigirnos en dirección oeste. Algunos cientos de metros más allá encontramos una charca o pequeña laguna, sobre la que vemos algunas fochas y pequeñas anátidas. Se trata de Dayet Srji. Observamos que el suelo es blando y que puede producir hundimientos, por lo que es mejor no acercarse demasiado, así nadie se enfangará. Se hacen varias fotos, por lo insólito del hecho, y tenemos la siempre omnipresente suerte de encontrar varios vendedores de fósiles. ¿De dónde habrían salido? ¿Por dónde habrían venido?.<br />
Y cuando todos estábamos ya casi montados en las furgonetas, de repente, entre las otras dos, observo que se produce un tumulto. ¡Algo ha debido de suceder!. Se me pasan varias cosas por la cabeza, pero observo en voz alta, a modo de gracia, que se había producido algún altercado, o que alguien se estaba peleando. Nos acercamos y &#8230;, claro que alguien se estaba pegando. No me había equivocado. Valva se había llevado un buen &#8220;tomatazo&#8221; en el dedo corazón de su mano derecha. Nuestro querido Manué había cerrado aquella desencajada puerta que mal cerraba, con toda la potencia que sus casi 100 Kg pueden impulsar, pillando la delicada mano de Valva, que en ese momento se incorporaba a la furgoneta, y que estaba apoyándose y agarrándose al travesaño de la misma. Tuvimos suerte de que no le llegase a guillotinar los dedos, pero no creo que le faltase demasiado. El hematoma fue muy considerable. Pero el cariño de todos, los masajes de Mercedes, el agua fresca y el oxígeno puro y polvoriento del desierto, le fueron mitigando los dolores. Creo recordar que alguien le ofreció alguna aspirina o algún calmante. ¡Siempre hay que llevar un mínimo botiquín!.<br />
Y una vez que se nos fue pasando el susto, cuando entendimos que no había que ir a ningún centro asistencial, con el envase de media botella llena de agua, y su mano a remojo, reemprendimos la excursión.<br />
Nuestro chofer circulaba campo a través o a campo traviesa. En algunos momento yo temía que pudiésemos saltar por los aires, o peor aún, dar vuelta campana. Pero nada de ello sucedería durante el día. Lo peor ya había acaecido. Pasamos hasta una pequeña aldea donde viven varias familias de gente de color, cuyas casas, como la mayoría del resto del país, son de adobe. Hemos llegado hasta Khemlíya.<br />
Los niños tienen aspecto de negros. Los adultos también. Pero se entremezclan los tonos de la piel, y sólo unos pocos son verdaderamente negros. Nos hacen pasar al salón de una casa. Sobre unas jarapas y recostados en unos cojines nos sentamos. Una vez más se me ocurre bromear y sugiero que nos van a bailar. Unos minutos después contemplamos cómo se prepara una ceremonia. Han traído una gran bandeja con muchos vasos y té. Cuatro jóvenes de piel bastante oscura aparecen a la puerta del salón, y ataviados con una túnicas blancas, bajo las cuales aparecían unos pantalones blancos del mismo tejido, uncidos con unos gorros blancos, acompañados por otros dos músicos que esgrimían sendos instrumentos de percusión y cuerda, comienzan un ritual castañeteando unos crótalos bastantes estruendosos. Cantan y bailan al ritmo de aquella música, crean formaciones y movimientos geométricos y simétricos. Se mueven conexionados por los codos, sin cruzar los brazos, y resaltan de sus bocas los enormes dientes blancos. Té, música, danza, ritmo, el lugar, la sorpresa, todo nos hace soñar con lo afortunados que estamos siendo con ese espectáculo y lo inesperado de la situación.<br />
Antes de acceder al interior del salón, había observado cómo unas mujeres cocían pan en el interior de un &#8220;horno&#8221;. Y lo remarco entre comillas porque aquello no era lo más parecido a un horno convencional, pero ejercía funciones de ello. En una chabola bajo tierra, sin luz, mas que la que entraba a través del espacio de la puerta, acurrucadas, con una gran humareda en su interior, utilizando no sé que leña, (todos los alrededores es un total desierto), tenían una pequeña hoguera sobre la que extendidos en una plancha de algún posible bidón reciclado, tortas de pan que iban adquiriendo su aspecto comestible. Una vez concluido el espectáculo musical, pregunté por las tortas de pan, y adquirí tres. Una casi se comió antes de subir a las furgonetas.<br />
Un corral se escondía también bajo tierra unos metros más allá de las casas, y desde fuera oímos cacarear unas gallinas y alguna cabra.<br />
Y ante las sorpresas, faltaría la más importante para mí, desde el punto de vista profesional. Alguien me llamó con urgencia, pues entre el horno y el salón de danza había una pequeña construcción de unos diez metros de largo por seis de ancho. Su interior, mucho más minúsculo, lo clareaban dos pequeños ventanucos y el resplandor que permitía la puerta. Perplejo, admirando el qué y el cómo, observé que aquello era LA ESCUELA. Varios de los miembros de la expedición ya se encontraban en su interior. Conversaban con el maestro, un muchacho joven, de piel morena, que con la ayuda de otro, impartían clases de francés. Los niños y niñas estaban sentados en el suelo, y en sus cuadernos podíamos leer algunas frases en alfabeto europeo. Quise hacer una foto del interior de la única aula, y al pretender pasar hacia la parte posterior me percaté que los niños estaban descalzos. Me descalcé las playeras y pasé hasta el fondo. Hice las fotos que pudieran servir para llevarme una referencia plástica del entorno escolar, pero no me prodigué en el abuso, para no resultar molesto.<br />
Al maestro se le entregaron varios objetos de material escolar, y una bolsa de ropa. Durante nuestras entradas y salidas, durante nuestro alboroto, en ningún momento los niños se movieron de sus sitios. No hablaron, no hicieron ademán de querer coger nada de lo que allí se estaba dejando, de pedir, de entrometerse en las conversaciones. Fue una ejemplaridad absoluta. Nos quedamos boquiabiertos, sabiendo cómo son los niños/as españoles y cómo actúan cuando hay visitas a sus aulas.<br />
Fuera del pequeño edificio una hilera de niños se recostaba contra la pared. Aunque no estuvieran bien aseados, o pareciese que no lo estaban, la dulzura de sus miradas, sus sonrisas, la ingenuidad que derrochaban, inspiraba una delicadeza capaz de enternecer al corazón más inmutable. Con aquellos ropajes, a veces descalzos, despeinados, y rezumando polvo por todas partes, sin mediar palabra, estaban tocando a la puerta de nuestra generosidad, y cada uno se marchó de allí sintiendo lo mismo: &#8220;si volvemos otro año tenemos que traerles algo&#8221;.<br />
Y con esas palabras en la boca seguimos rumbo hacia el sur. Fuimos recorriendo algunos kilómetros por una planicie deforme, que en algunos casos parecía liso, y seguido aparecía una oquedad que podría dar un susto a más de uno. Se asemeja a una cubierta semi plana, donde la erosión ha trabajado duramente, y donde aparecen piedras de origen volcánico que van quedando flotando sobre la arena que las sustenta. Puede tener aspecto de una plataforma por la que se podría circular placenteramente, pero la movilidad del subsuelo es una trampa para los menos avezados.<br />
Y con esta y otras pesquisas en mi cabeza, vamos rodeando la zona sur del pequeño desierto, y rodando sobre pistas que pueden desaparecer en cualquier momento, encaminándonos hacia Mtis. En la lontananza, sobre un promontorio observamos unas construcciones, y a medida que vamos acercándonos, un poblado hacia el noroeste. Nuestro guía, nos cuenta que se trata de un destacamento militar, que anteriormente existió toda una industria minera de Kolh, y que los franceses que lo explotaron, cuando consideraron que no era rentable lo abandonaron. Algunas de las casas sirven de alojamiento a los soldados, y el resto se encuentran en estado ruinoso. Así todo, al llegar al alto y observar la extensión del poblado, nos hicimos idea de cuánta gente debió de vivir allí, pues se veían muchas casas, con sus calles, e incluso en la actualidad puertas y ventanas quedan en pie.<br />
En el alto, un par de construcciones y un pozo. Unos individuos se encontraban sacando agua, y June pretendió colaborar en la extracción. Cuando no pudo controlar la manivela que enrollaba la cuerda, la soltó, y aquello adquirió tal virulencia que me asustó. La caída en vertical tenía más de cien metros. Realmente era un pozo profundo.<br />
Próximos a él existían otros agujeros, de los que no alcanzamos a ver la profundidad. Las piedras que lanzamos estuvieron cayendo durante un rato. Sujetándonos de la muñeca y de la mano, algunos asomamos la cabeza, y tanto por la profundidad como por la negrura del mineral, fuimos incapaces de atisbar hasta dónde podía caerse algún despistado.<br />
Desde el alto veíamos la frontera argelina y los cientos de kilómetros cuadrados de tierra sin vegetación. Aunque la zona no era especialmente arenosa, no podemos describirlo de otro modo que no sea el de desértico. Acaso tenga más que ver con el paisaje lunar, pero si no es así, creo que merecidamente está tan poco humanizado, igual que el astro al que hago referencia.<br />
Continuamos viaje, y poco a poco, en dirección norte, llegaríamos hasta el asentamiento de una supuesta o presunta familia nómada. Varios niños pequeños, algunas chicas de no mucha edad, entre veinte y treinta años, y una señora mayor conformaban toda la familia presente. No sé si alguien les explicaría a qué íbamos ni por qué lo hacíamos. Nos metimos en su haima, y sentimos el placer de no sufrir el acoso del sofocante calor. Husmeamos entre sus cosas y enseres. Un molino de piedra, que todavía utilizan para moler grano y con lo que posteriormente cocerán pan como el que nos ofrecieron. ¡Tenía más arena que harina!. Yo le di unas vueltas y no me pareció dificultoso, para experimentar cómo funciona, pero no para tener que hacer la harina todos los días. Y menos el pan.<br />
Les hicimos entrega de una bolsa de ropa y no sé si alguna cosa más. Degustamos un poco de pan. Y no sé si alguno de los presentes se acercaría hasta la casa de adobe que tenían junto a la haima. El caso es que si eran nómadas, ¿por qué disponían de una construcción contigua a la portátil?. ¿Para qué la utilizaban?. ¿Son realmente nómadas o viven en aquel lugar de continuo?. Sea como fuere, no quisiera para nada tener que verme relegado a vivir en aquella parte del mundo, y supongo que peor que ella las habrá. No sé calcular, pero la ciudad más cercana podría ser Merzouga o Rissani, que podrían distar no menos de 30 ó 40 Km. Me imagino que disponiendo de una caballería, y me estoy refiriendo a un pollino, para llegar hasta alguna de dichas localidades no tendrían menos de una jornada de marcha.<br />
Nos despedimos como supimos, y continuamos hacia la cantera de fósiles. A lo lejos una hilera de camellos y gente caminando. Nos explica el guía que se trata de gente que contratan camelleros y dromedarios, cargan todo lo necesario para pasar varios días por el desierto, y marchan a perderse. Nos acercamos hasta ellos y les vemos de cerca. Alguien se los lleva de recuerdo: una foto.<br />
Giramos hacia el oeste y cruzamos sobre las rodadas de lo que suele ser el itinerario del archí conocido y famoso rally Paris-Dakar. Seguimos avanzando y pasamos próximos a unos hoteles. Algunos kilómetros después estamos en la cantera de fósiles. El propietario nos indica de dónde los sacan, pero el verdadero lugar de extracción ni lo olemos. Los precios son un poco altos. Creo que nadie se animó ni a interesarse por alguna pieza.<br />
Estando el personal algo cansado, siendo bastante tarde, y no habiendo almorzado, lo que teníamos eran ganas de volver a las autos a descansar. Ante el silencio que reinaba en nuestra furgoneta, al volver la cabeza me encontré con casi todo el personal atrapado por Morfeo. Yo traté de aguantar, pero la debilidad me vencía. Respirando profundamente y tratando de distraerme con el rodar de otros vehículos con los que nos cruzaríamos, empezamos a ver un depósito de aguas no muy alejado de Adrouine.<br />
Poco a poco empezamos a ver la zona de Hasi Labiab. Cruzamos el pueblo y ansiosos por llegar alentamos la furgoneta y a su chofer. Serían más de las cuatro de la tarde. Tenía que pagar a los conductores, pero busqué a Ibraim, el hermano de Moha, que casualmente había ido al pueblo. Cuando regresó, les dimos los convenidos 700 Dh a cada uno, además de algunas prendas de ropa.<br />
Y ya en casita, preparamos algo de comer. Nosotros estrenaríamos mesa. Oscar Hevia había adquirido una plegable de patas extensibles en un comercio de Algeciras, ya que no habíamos encontrado dicho modelo en ninguno de los visitados cerca de casa. Víctor sacó su pancha para asar diversas viandas, y de este modo, la familia de Manué, Víctor y Valva, y nosotros cinco, integramos el grupo que en el corner oeste compartimos mesa. Posiblemente sería la única vez en todo el viaje que nos juntaríamos varios, pues éste sí que ha sido uno de los grandes fallos que hemos detectado: excesivas prisas que no han dado opción a compartir mantel.<br />
Después de la comida se acercaron Hevia y Salud, Moha, Carmen, y no recuerdo a nadie más. Tomamos algún café y estuvimos charlando y reposando bastante rato. Cuando consideramos que empezaba a hacerse tarde, con la ayuda de Moha trasladamos las cosas que se entregarían en la Asociación. El coche ranchera de éste, hizo dos viajes repleto. Los demás fuimos caminando.<br />
Una vez allí, la Presidenta de la Asociación nos dio explicaciones de qué hacen con las ayudas que reciben, cómo las gestionan, y en qué están repercutiendo en la región. Vimos un panel con fotos y gráficos de todo lo expuesto. Finalmente, en la última estancia tenían un pequeño almacén donde se exponen a la venta los trabajos que van realizando las mujeres del entorno. El dinero que les proporciona la venta de dichos trabajos, es la ayuda con la que contribuyen a la economía familiar. Debo decir que el pueblo está bastante arreglado, limpio, ordenado. Y no debemos olvidar que estamos haciendo referencia a un pueblo que hasta el año pasado no ha tenido carretera, y que está ubicado en el desierto.<br />
A la salida de dicha Asociación, cuando todos pasaron a un almacén de alfombras, Víctor y yo nos aproximamos hasta un pequeño kiosco-bar, donde tomamos dos refrescos de cola de botella, de cerca de medio litro, por 3 ó 4 dh cada uno.<br />
Las alfombras que pudimos ver eran muy bonitas, pero más me llamaron la atención todas las piezas de plata que tenían en otra estancia contigua. Y así entre compras en una estancia y otra, se nos pasó el rato sin darnos cuenta.<br />
Llegamos a las autos con el tiempo justo para pasar por el servicio y entrar al albergue-hotel a cenar. Habíamos contratado la cena con uno de los chicos y el propio Moha, centrándonos en ensaladas, tallines de carne y verduras, rodajas de naranja con canela, agua embotellada, y no recuerdo si hubo té. Pero como decimos que &#8220;donde hay confianza, da asco&#8221;, pues abusando de ésta, llevamos nuestro cajón de vino, (el de Víctor), de 16 litros, y así fuimos cenando a nuestro antojo.<br />
Si bien debo decir que nadie quedó con hambre, tampoco puedo excederme en halagos, pues las ensaladas fueron escasas, y el resto de la cena en su justa y casi matemática medida. Lo que sobró no sé si fue porque estábamos llenos o porque era lo que menos nos gustaba. Para concluir la cena, Ángel aportó unas burbujas de cava, excelente, que remataron la cena elevándola al &#8220;Cum laude&#8221;. Por nuestra parte ofrecimos patxaranes, licores de café y de orujo, (de la Senda del Oso).<br />
Y la cosa fue cogiendo calor, hasta el punto que Moha y algunos de los primos, unidos a los integrantes de una mesa contigua, comenzaron a cantar castañeteando los crótalos, y tratando de sacarle notas a una desconcertada y perdida por alguien, vieja guitarra.<br />
Cuando los párpados no podían mantener la distancia que la normal visión exige, nos fuimos despidiendo de los más resistentes.</p>
<p>Miércoles, 7 de abril de 2004</p>
<p>Cuando nos despertamos por la mañana, con todo recogido, fuimos pasando por el grifo que Moha ha colocado en el lado sur del albergue. Grifo, todo sea de paso, que está colocado para los autocaravanistas que deseen acercarse hasta el hotel AIOUR. Gestión llevada a cabo por miembros de inexistente P.A.C.A., allá por la primavera del año 2002.<br />
Delante del hotel también se dispone de un espacio de 1500 metros cuadrados para aparcar. El tema del reciclado de las aguas grises, así como de las negras, aquí llevan el mismo proceso que las del resto de la región. En nuestro caso, y tras comentarles que no era conveniente juntar las nuestras con el pozo séptico que ellos utilizan, excavaron una zanja alejada de todo paso humano o animal, donde no hay vegetación circundante, y que será cubierto para no generar otras contaminaciones.<br />
Tras las despedidas y abrazos pertinentes, tras las fotos de última hora, emprendimos la marcha hacia la carretera. Y cuando nos alejábamos, con pena, veíamos desde la última posición la hilera de autocaravanas con paso sosegado y polvoriento. Nadie puede imaginar el espectáculo.<br />
Una vez en la carretera nos tuvimos que emplear con soltura y presteza, pues Manué había metido el turbo y estaba llegando a la primera localidad casi civilizada. No les captábamos por la emisora, y temiendo despistarnos, a más velocidad de la que debiéramos, llegamos a Rissani. Fue un infierno cruzarla, pues no deben de estar acostumbrados a que circulen vehículos como los nuestros, y continuamente cruzan las calles, arrastran todo tipo de cacharros móviles o carromatos, y no respetan las más mínimas normas del más básico código de circulación.<br />
A la salida de allí, ya de camino hacia Erfoud, repostamos. Llegando a la referida ciudad, y sin entrar en ella, se toma la carretera hacia Tinerhir.<br />
A través de las emisoras nos dábamos explicaciones de todo cuanto nos llamaba la atención. Apuntemos los feggaguir o pozos que había a los lados de la calzada, formando ejércitos de hileras de montículos, a los que veíamos asomarse algunos curiosos que se habían detenido. Manué encontró la explicación. Se trata de unas canalizaciones subterráneas que drenan el agua de la capa freática procedente de ríos como el Todgha, que se halla a más de 100 Km<br />
Más adelante unas mujeres caminaban desde no supimos dónde, y mucho menos imaginamos hasta dónde, con unos atados de leña a la espalda, bajo aquel injusto sol en medio de la inmensidad desértica. Me queda el consuelo de pensar que para ellos todavía es primavera, y aún se visten con ropas de abrigo, por lo que no tienen demasiado calor. Nosotros, todos íbamos en manga corta.<br />
Al cruzar Touroug, paramos a comprar pan. Había mercado, y se convirtió en una pequeña aventura tratar de cruzar este pueblo. Había que echarle valor para seguir acelerando y no atropellar al personal.<br />
Y así mirando hacia un lado u otro, preguntándonos esto o aquello, llegamos al cruce con la carretera que se acerca hasta Tinejdad. Queríamos encontrar el lugar en el que habíamos comido hacía dos años. Ahora veníamos más adelantados, y no porque los vehículos fuesen mucho mejores, sino porque habíamos tenido la suerte de no encontrarnos aquellos casi 30 Km sin asfaltar a la salida de Erfoud.<br />
Marchamos despendolados. Llegamos a la entrada de Tinerhir, y nada más pasar el semipuente, giramos a la derecha. Comenzamos el ascenso al caserío que rodea el palmeral. En la parte suroeste de éste nos encontraremos sobre un promontorio que proporciona una espléndida vista de noroeste a sureste del mismo, desde las paredes rocosas del Atlas hasta las estribaciones del desierto. Y abajo el verdor, el frescor de una insospechada agricultura. Pero aunque el lugar es espectacular, y tenemos enfrente unas construcciones en adobe que para nada tienen que envidiar al propio Âït-Benhaddou, el enjambre de pedigüeños, de camelleros, de &#8220;mírame&#8221; y &#8220;págame algo por mirarme&#8221;, te hacen aborrecer el sitio. Enseguida seguimos la carretera y llegamos, con sorpresa, a las propias gargantas. Y aquellas gargantas de Todgha que hace dos años estaban vacías, y sin asfaltar, están ahora abarrotadas de coches, sin lugar donde detenerse. Continuamos hasta salir de ellas por el lado noroeste. Aparcamos donde podemos, y descendemos caminando. Oímos música proveniente del hotel Yasmina, pasamos por encima de unas tablas sobre el recién nacido río, y curioseamos unos momentos. El día está amenazante, chispea algo, y nos desanimamos de pasear. Volvemos a las autos y comemos.<br />
Retomamos la marcha y descendemos hasta el semáforo que habíamos dejado abajo, en el cruce, junto al puente. Ahora nos encaminamos hacia el suroeste.<br />
Cuando llegamos a Boumalne du Dadès encontramos a Carmen y nos detenemos un momento. En la cuesta he visto un mural que merece la pena hacerle una foto, pero se decide continuar, y casi a la carrera me acerco al lugar, disparo, y salimos pitando. Unos pocos kilómetros más y llegamos a El-Kelaâ des M&#8217;Gouna. Allí habíamos comprado esencia de rosas, informo a través de las emisoras y alguien se para.<br />
Continuamos el viaje, y no muy lejos de allí, no recuerdo el nombre, pero no creo que fuera antes de Skoura, paramos a la orilla de la carretera donde compraremos cerámica, más bien barata. Llueve, y mientras estamos por allí, llega Ángel. Bego hace entrega de unas bolsas de ropa a unas chicas que hilaban algo, cobijadas en un porche. Desde El-Kelaâ habíamos venido circulando por el interior del palmeral, y da la impresión de que se está cruzando un único pueblo, pero en realidad existen varios conexionados, que conforman un poblamiento en hilera de casas, a lomos del palmeral, a los que cruza una única carretera. Calculo que no habría menos de veinte kilómetros de población.Va atardeciendo, y las nubes afean el paisaje, además de que presagian más lluvia. Se divisa la presa El-Mansur, hacia el suroeste, lo que nos hace suponer que estamos muy cerca de la ciudad. Unos badenes y entramos en la primera zona de semáforos. La zona moderna queda a nuestra derecha, pero es preferible acercarnos hasta la kasba de Taourirt. Aunque está cerrada, desde el aparcamiento que hay enfrente, a la puerta de la cooperativa artesanal, podemos deleitarnos con su magnitud y su belleza. Era la residencia del Pachá de Marrakech, y asemeja a un pueblo fortificado, con cientos de callejuelas donde perderse. De haber llegado un poco antes hubiéramos visitado los apartamentos del Glaoui, que siguen conservando su decoración de estucos pintados y los techos de madera de cedro, pero al estar cerrado nos conformamos con callejear los aledaños de la edificación. Hace dos años la visitamos y nos quedamos un poco fríos, pues sólo se ven las paredes. Mobiliario no queda nada, y eso debilita la imagen de cómo lo utilizaban.<br />
Algunos adquieren pañuelos auténticos de bereber en alguna de las tiendas que encuentran abiertas.<br />
Ya anochecido marchamos hacia la ansiada y ambicionada Âït-Benhaddou. La carretera serpea y se me hace complicado conducir por ella, por la falta de visibilidad, y porque prefiero prevenir que no salirme de la estrecha calzada. Con paciencia llegamos a la puerta del hotel que lleva el nombre de lo que nos espera detrás: La Kasbah. Aparcamos en su puerta haciendo un cuadrilátero para refugiarnos en él. Hace fresco pues estamos a bastante altitud, tanto como a más de 1200 m. No es la climatología lo suficientemente apacible como para salir a sentarnos en las mesas junto a las autos, como en la vez anterior. Por unas u otras razones nos quedamos en la nuestra, y nos acostamos relativamente pronto, con intención de poder visitar la ciudad vieja al día siguiente.</p>
<p>Jueves, 8 de abril de 2004</p>
<p>Como hay que ganarle tiempo al día, Víctor, como ya hiciera en Asilah, se levantó casi de madrugada, y emulando un poco a lo que ya hiciera yo en el 2002, se acercó hasta la ciudad vieja, y aunque estaba cerrada para el rodaje de una película, al no haber personal del mundo del celuloide, acompañado por un militar tuvo ocasión de visitarla y callejear por la misma.<br />
Algunas horas más tarde nos disponíamos los demás a hacer lo propio, pero nos avisaron de la imposibilidad. Así todo descendimos hasta el río, y Mercedes trató de utilizar su influencia artística para que se nos permitiera el paso. Me temo que los marroquíes no entienden de derechos, de gremios artísticos, o de lo que se nos antoje. No nos dejaron cruzar el río, y media vuelta.<br />
Pero a pesar de todo, la imagen es suficiente. Desde la otra orilla se ve algo, que hace imaginar cómo será por dentro. No es suficiente, pero quita un poco la pena de haber llegado hasta allí e irnos con las ganas.<br />
Una vez en las autos volvemos hacia el cruce, y nos detenemos frente a la casa del artista que allí vive. (No sé transcribir el nombre “Ijai” o algo similar). Entramos a curiosear su vivienda, y adquirimos varias piedras en las que labra unos bajorrelieves de pueblos de la zona.<br />
Varios niños se acercaron a pedir cosas, y allí se montó un mercadillo como pocos. Ropa que no se había dejado en Hasi Labbiab, así como material de escritorio y oficina, también fue repartido. Unas jóvenes que se habían acercado con sus bebés a cuestas, también se llevaron algún obsequio. Sólo con verles el aspecto, no queda más remedio que surtirles y equiparles con algo, que siempre será mejor que lo que lleven puesto.<br />
Del grupo se habían adelantado Ángel, Antonio, Toni y Manué. Los rezagados salimos al cruce, y avanzamos hacia la otra Kasbah, la de Telouèt. A pocos kilómetros encontramos una gasolinera de la que partían nuestros amigos, con los depósitos llenos. Manué nos avisa que podemos coger agua de dos grifos, y vaciar las residuales. Una vez con el diesel a tope, a través de las emisoras nos indican que tomemos el cruce hacia la izquierda, en dirección Tazenakht.<br />
<a href="http://www.viajarenautocaravana.com/print_viajes.php?idg=8363#lorem">(Enlaza aquí con el relato de Toni de Ros)</a><br />
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A la salida de la gasolinera un hombre de edad hace autoestop. Me detengo con intención de recogerle, pero mis acompañantes temen por nuestra seguridad. Sé que la próxima ciudad está a más de 64 km. No le recogemos. La carretera nos lleva por un paisaje bastante inhóspito, apenas se ven seres vivos. Me atrevería a decir que parece más estar en el interior del cráter de un volcán que en algún lugar habitable. Los materiales que componen el suelo, la paupérrima vegetación, las montañas que circundan nuestro deambular hacia las estribaciones del Atlas parecen que nos lleven hasta el mismísimo infierno. Observamos que los promontorios no son tan elevados como los que hubiéramos encontrado en la zona que habíamos dejado en dirección a Marrakesh.<br />
La puerta de acceso a una nueva provincia me obliga a detenerme y hacer una fotografía. Los demás se anticipan y comienza la subida del pequeño puerto de Tizi-n-Bachkoum. Ascendemos hasta los 1700 m de altitud. Pronto divisamos a lo lejos la ciudad de las alfombras: Tazenakht.<br />
Aparcamos en la plaza. Mientras unos visitan cooperativas de alfombras otros curioseamos por el pueblo y compramos pastas deliciosas. Hacemos cambio en un banco y salimos mejor parados que con el realizado en la agencia de Juan Carlos en España.<br />
Unas tabernas nos servirán de punto de encuentro con el costumbrismo. Pretendemos tomar unas Coca-colas, para prevenirnos de cualquier infusión con aguas locales, pero el olor a cordero asado a la brasa nos despierta el apetito, y tratando de imitar a los autóctonos, pedimos unas raciones con ensalada (tomate asado y cebolla pochada). Debo decir y confesar que estaba exquisito.<br />
A las chicas les pareció bien y pedimos unas raciones más, que por culpa de una galerna que arrastraba gran cantidad de polvo, nos vimos obligados a terminar en las autos, más herméticas.<br />
Cuando reiniciamos el viaje, al volver a salir del pueblo, allí estaba el hombre de edad, que continuaba su viaje hacia Agadir. ¡Pobre!. ¿Cuántos días tardaría?. Creo que había sido Oscar quien le había acercado hasta allí.<br />
Continuamos hacia el oeste, ganando altura, hasta llegar a otro alto a 1650 m. Un poco más adelante subimos al puerto de Tizi-n-Taghatine a 1886 m, punto desde el que ya iremos perdiendo altura hasta el Atlántico. En Taliouine nos detenemos a la puerta de una cooperativa de Azafrán. Nos explican con bastante buena profesionalidad todo el proceso de su recolección, utilidades del mismo, etc. Entre Iñaki y yo compramos una caja de 10 sobres, es decir, 10 gramos.<br />
Hemos hecho pocos kilómetros y ya está cayendo el sol. Nos damos un poco de prisa para poder llegar a dormir a Taroudant, pero el último tramo no deja de sorprendernos. Las llanadas que se extienden a derecha e izquierda de la carretera me obliga a ir repitiendo que parece que hayamos viajado al Serengueti. Y el sol en el ocaso, con las sombras que se marcan sobre el verde del campo, y el cielo rojizo, y aquellos árboles de argán diseminados, dibujan una fotografía que solo la imagen podría ser tan rotunda para hacer comprender la sensación que miles de palabras no podrían hacerlo.<br />
Al llegar a nuestro destino nos dirigimos al Hotel Salam y aparcamos junto a la muralla que lo rodea. El vigilante pasa la noche por la zona, lo que da cierta garantía. Antes de darnos una vueltilla Victor ofrece un exquisito queso en aceite, del que todos damos cuenta. Curioseamos el esplendor del interior del hotel, y aprovechamos la benevolencia climática callejeando y comprando a su vez algunas aceitunas y otros encurtidos.<br />
De vuelta en las autos cenamos con intención de madrugar y aprovechar la mañana.</p>
<p>Viernes, 9 de abril de 2004</p>
<p>Alquilamos unas calesas y damos una vuelta extramuros. Abandonamos los vehículos en la zona del mercado, donde aprovechamos a comprar algunas cosillas. Ya en la medina adquirimos unas babuchas y una chilaba. A mí me cambiaron la negociada al meterla en la bolsa.<br />
De vuelta a las autos partimos en dirección oeste. Al cruzar por la localidad de Oulad-Teîma paso un semáforo en ámbar y un policía me detiene. Después de varias explicaciones conseguimos que sólo se quede en un sobresalto y no tenga trascendencia. ¡OJO!.<br />
Poco a poco nos agrupamos y Salva se pone en cabeza. Nos lleva como saetas. El último tramo es autovía, pero muy peligrosa, excesivo tráfico, y la velocidad con la que circulamos me exige demasiada tensión.<br />
Finalmente llegamos al puerto de Agadir, donde damos cuenta de una exquisita fritada de pescado en el primer restaurante junto al parking. Visitamos el mercado de pescado, donde encontramos muy buen género y arreglado de precio. Junto a él existen como 30 chiringuitos donde preparan pescado a la brasa.<br />
Al terminar la comida nos despedimos de Salud y Oscar. Ellos se van a quedar por las inmediaciones. Los demás continuaremos hacia el norte en dirección de Essaouira.<br />
La noche se va cerniendo y la llegada a la ciudad es ya en total penumbra. Carmen nos dirige a la plaza Moulay el-Hassan, donde hay vigilante las 24 horas del día, pero el parking está abarrotado de coches. Continuamos hacia el interior y pasamos a otra gran plaza. En realidad se podría aparcar en muchos otros sitios, pero es preferible ahí, en cualquiera de las dos, porque la auto queda a vista desde cualquier lugar, en una explanada muy amplia, y también está vigilada.<br />
Damos una vuelta por la medina y observamos un buenísimo ambiente.<br />
De vuelta a las autos, pasamos por una estrecha calle que seguro que nos llevaría a la plaza donde esperan las autos. A pesar de la hora encontramos un artesano en su taller. Hablamos con él, y le compramos varias cosas. Desde luego no volvimos a ver nada igual en los demás talleres que visitamos. El hombre parecía buena persona y no trataba de lucrarse en exceso con la venta.</p>
<p>Sábado, 10 de abril de 2004</p>
<p>Por la mañana decidimos llevarle al artesano un traje que aún no había ido a parar a manos de ningún estraperlista. Al pasar por la puerta de su taller, como él nos había dicho la víspera, las mañanas las pasaba en el mercado, para hacer terapia, estaba cerrado.<br />
Deambulamos por las calles y por la parte de la fortaleza donde se ubican los artesanos y tiendas para turistas. A medida que vamos viendo cosas, vamos comprando pequeños recuerdos y regalos para amigos y familiares.<br />
Como a pesar de que la ciudad es de un tamaño mediano, no es difícil encontrarse, pues casi siempre se visitan las céntricas calles de la medina. Y en uno de estos encuentros, Carmen que volvía del puerto, nos propone ir a comer una parrillada.<br />
Visitamos la lonja, donde había una importante captura de escualos. Comemos unos pescados asados a la brasa, y posteriormente Salva invita a todos a un hermoso vaso de zumo de naranja exprimido en presencia nuestra. ¡Natural!.<br />
Al concluir la comida aparecieron Salud y Oscar, que regresaban hacia el norte después de haber cambiado de parecer sobre su intención de quedarse en Agadir.<br />
Pasamos por una pastelería que había en una esquina de la plaza Mulay el-Hassan, y continuamos en dirección del parking. Se marchan todos menos nosotros. Nos da un poco de pena, pero no miedo. Es el momento de la despedida. No sabemos cuándo volveremos a reencontrarnos todos, aunque al menos tenemos la esperanza de coincidir con los de la cornisa cantábrica.<br />
Retrocedemos hacia la medina y dedicamos la tarde a deambular y charlar con los artesanos. Encontramos a nuestro amigo vendedor de la noche anterior. La chaqueta del traje le queda perfecta. Nos pide que volvamos más tarde, que nos va a hacer un regalo. Me niego en rotundo, pues no le dábamos el traje para que lo cambiase por algo.<br />
Por la noche, tarde, pasamos por su puerta, ya de regreso a nuestro hogar ambulante, y nos alegramos de que su taller estuviese cerrado.<br />
El parking estuvo tranquilo toda la noche.</p>
<p>Domingo, 11 de abril de 2004</p>
<p>Queremos hacer la última visita al taller o boutic de la plata. Por el camino trazamos una de las singladuras más estrambóticas posibles. Rodeamos la ciudad extramuros en dirección noroeste, y cuando tocamos mar, vamos bordeando la muralla, entre derrumbes, callejones, basura, etc (me recordaba bastante a La Habana), hasta llegar a la Skala de la Kasba donde en lo que fueran los antiguos depósitos de municiones se cobijan varios talleres de artesanos de tuya, y algún que otro revendedor de plata.<br />
Volviendo por una de las arterias principales encontramos a unos niños vendiendo cangrejos de mar cocidos a 1 ó 2 dirhams. Aprovechamos la ocasión para pillar una pequeña diarrea.<br />
Una vez en la auto, tomamos rumbo a Safi. Al salir de la ciudad, en el cruce de la carretera que nos llevará por la costa vemos varias personas esperando a algún vehículo. Recogemos a un matrimonio de ancianos.<br />
June les ofrece bebida fresca y almendras. Se les ve muy contentos y agradecidos.<br />
Al llegar a la altura de Moulay-Bouzerktoun, nos despedimos de nuestros invitados, pero cuando veo que desde la carretera general hasta su aldea dista más de un kilómetro por aquella pista polvorienta, desprotegida del tórrido sol, decido que no se bajen y les llevamos hasta allí, en dirección oeste, hasta la costa.<br />
La verdad que el lugar bien hubiera merecido quedarnos a comer, divisando el mar, pero pronto vimos unos chiquillos que se dirigían hacia nuestro vehículo, y no pretendiendo parecer que esperábamos algo del matrimonio anciano, volvimos hacia la carretera general.<br />
Cerca de Dar-Caid-Hadji, nos detenemos a la orilla de la carretera para comer. Desde nuestro observatorio pudimos ver un hombre arando con la ayuda de un pollino. Otros faenaban en una huerta próxima, etc.<br />
Una niña camina por el arcén en dirección sur, hacia nuestra auto. Bego prepara una bolsa con unas cosas. Al pasar a nuestra altura se la damos, y observo por el retrovisor cómo continúa caminando sin abrirla y sin curiosear lo que hubiese en su interior.<br />
Reemprendemos la marcha. No nos faltan demasiados kilómetros para llegar a Safi, y deberíamos aprovisionarnos de agua, En una gasolinera en Kemis-Oulad-el-Hadj, consulto con el operario y me facilita el servicio. La fuente no mana ni una gota. El hombre comenta que debe poner en marcha el motor o la motobomba. Una vez rellenado el depósito le pregunto a ver si le debo pagar algo. Me responde que nada, que es gratuito. En ese caso le ofrezco una chamarra, como regalo de mi mujer para él. Nosotros agradecidos, él agradecido, todo el mundo contento.<br />
Por el camino los acantilados y el paisaje junto al mar nos detienen a hacer alguna foto. Llegamos a Safi cuando ya comienza a oscurecer.<br />
La primera intuición es dirigirnos hacia la costa. Sólo encontramos un basurero. Continuamos hacia el interior de la ciudad, nos desviamos de la arteria principal y nos metemos en uno de los accesos a la medina. Retrocedemos como podemos y tomamos la carretera del camping. Éste se encuentra lejísimos, en lo alto de una colina, oscuro. No nos convence y descendemos hacia el puerto. Nos metemos de lleno en un extrarradio a las afueras del puerto comercial, en la zona norte. Retrocedemos hacia el sur, y volvemos hacia la medina. Un parking, nos lo pasamos, doy la vuelta en la misma calle. Era de dirección única. Un transeúnte nos indica que no, que es dirección prohibida. ¡PUF!<br />
Se acerca y nos pregunta a ver qué queremos hacer. Le explicamos que queríamos ir al parking que habíamos dejado atrás. Se ofrece para colocarse delante de la auto e ir desviando los coches. Decido ir suave y lentamente, a pesar de la curva que dificulta la visibilidad. En el último momento cruzo la calzada y entro en el primer parking que estaba más cerca. Es en cuesta, incómodo para dormir. Hablo con el vigilante y observo que es muy pendiente y pasa bastante tráfico.<br />
El transeúnte anterior se acerca y pregunta y habla también con el vigilante. Nos indica que en otra calle hay un parking más liso. Nos dice por dónde debemos ir, pero tememos perdernos o no encontrarlo. Le sugiero que se monte y nos lo indique. Accede y llegamos al sitio. No es muy bueno, pero al menos está cerca de la policía. Lo que es propiamente aparcamiento no me gusta, ya que si al día siguiente aparcan coches no podré sacar la auto . Decido colocarla en la calzada, en una cuesta de poco desnivel. Calzo las ruedas traseras y la cosa queda bastante decente. Enfrente tenemos unos baños.<br />
Salimos a dar una vuelta, y el transeúnte se ofrece a acompañarnos. Es un individuo un tanto peculiar, lleva el pelo largo y con rastas, cosa inusual en Maroc. Habla inglés, francés, árabe, pero no castellano. Bego y June se entienden bastante bien con él, yo no tanto, ya que mi francés es muy incipiente, y no da para largas explicaciones.<br />
Bajamos hasta la medina, están cerrando todo. Caminamos en dirección norte-sur, y observamos que la vida se recoge, que todo queda en calma, que está llegando la hora del descanso. Nos acompaña hasta la auto, y Bego le ofrece una botella de JB que estaba mediada. Nos propone que si al día siguiente seguimos por Safi, que podría acompañarnos a visitar la zona de hornos y fábricas de alfarería. Accedemos y quedamos para las 10 de la mañana.</p>
<p>Lunes, 12 de abril de 2004</p>
<p>Cuando abrimos la puerta de la auto, allí estaba esperando el muchacho del día anterior. Se le veía bien vestido, como tratando de agradar. Bien perfumado, interesante. Es de entender, él tenía una buena oportunidad para mostrar sus peculiaridades, ya que a su edad, con 22 años, tener enfrente una chavala de 17 años es más que razón para tratar de aparentar que no se es tan alejado del mundo del que ella procede. Habla de que hace surf, pero no tiene tabla, se la dejan algunos amigos extranjeros que van a Maroc a practicar dicho deporte. Conoce a los hermanos Acero, de Getxo, surfistas de renombre internacional.<br />
Dice que toca en un grupo de música Jambi en Essaouira, por lo que lleva rastas. Habla inglés que no ha aprendido en ninguna escuela, sino en la playa, con los turistas. Y ahora a la hora de redactar esta recapitulación de nuestro viaje, leo en la guía del Trotamundos, cómo “el clima de ciudad artística que reina en Essaouira ha incitado a numerosos artistas extranjeros a instalarse aquí provisional o definitivamente. Pintores, escritores, cineastas y músicos se aprovechan de “la musa suplementaria” que planea sobre la población. &#8230;Jimmi Hendryx, en los años 60, atrajo a una parte de la comunidad hippie. &#8230;.En un aspecto diferente , el lugar es motivo de atracción para muchos surfistas que aprovechan su magnífica playa barrida por vientos violentos, difíciles de soportar entre abril y septiembre”.<br />
Acaso confluyan en nuestro amigo ambas dos tendencias, la de la moda musical herencia de la traída por el mítico Hendryx y sus rastas, y la modernidad de los surferos europeos que invernan en Maroc. Y si todo ello añadimos que su padre es conductor de autobuses entre Safi y la ciudad citada, motivo para ir de una a otra sin grandes desembolsos.<br />
Paseamos por la ciudad, nos muestra los hornos y talleres de alfarería, visitamos tiendas de dicha producción, y nos recomienda dónde no comprar, por su elevado precio, y dónde sí comprar, que es donde ellos lo hacen para su uso doméstico.<br />
Y poco a poco vemos cómo la ciudad se convierte en un hervidero de gente que va y viene, con bolsas, compras, accesorios, etc. Observamos que hay pocos niños por la calle. Hoy ya no es día de vacación, los niños han ido al colegio.<br />
Durante la mañana recibe varias llamadas de teléfono, y nos explica que es su madre, que desea que vayamos a comer a su casa, que nos invita. Tratamos de eludir dicho convite, pero ya cuando son cerca de las dos de la tarde, recibe una nueva llamada, que se la pasa a June. Se trata de su mamá, que no hace otra cosa que insistir en que vayamos. Finalmente accedemos.<br />
Tras averiguar cuántos hermanos tiene y de qué edades, Bego prepara una bolsa con ropas lo más aproximadas a las de la información recibida, y yo encuentro una botella de Rioja reserva que pululaba por la auto. Con todo ello nos dirigimos a la parte alta de la ciudad, no sin la angustia de saber que nos meteremos en la casa de una familia con la que no nos une nada, ni idioma, ni cultura, ni amistad. Es un mal trago, pero que por educación estamos aceptando.<br />
Cuando llegamos a la casa, la sencillez rezuma por todos los rincones. Un recibidor amplio a modo de sala, sin otro mueble que un diván que ocupa todas las paredes de la estancia. En el suelo una rafia a modo de alfombra. Dando paso a otra estancia similar, el arco de una puerta y una ventana, ambas dos sin elementos móviles, es decir, sin puertas ni ventanas, aunque sí una televisión en el alféizar de la ventana. Nos hacen pasar al segundo aposento, que similar al anterior, está rodeado de divanes. Una mesa baja y redonda en la zona más próxima a la ventana de la calle, es el único mueble del cuarto. Otra gran rafia cubre todo el suelo. Pasamos despreocupados, y cuando estamos sentados nos percatamos que ellos se descalzan para pasar al interior. Siempre que salen se calzan, y siempre que entran se descalzan. Razón por la que se debe llevar calzado cómodo y fácil de despojar.<br />
En la casa había varias mujeres: la abuela, una tía, la madre. Por la sala corría un niño pequeño de unos tres años, otro de unos doce. El resto debían estar en el colegio. El padre estaba trabajando. La televisión encendida, ambientaba la casa.<br />
Una vez en el salón nos ofrecieron té y unas pastas. Posteriormente la señora sacó una gran fuente con tajim de verduras y pollo, con más té. Alrededor de la mesa sólo estábamos los cinco. Poco a poco fuimos comiendo y charlando. Nuestro amigo Munier trajo un gran radiocassette, donde puso música de la que toca con su grupo. También en otra cinta había una grabación en la se podía oír a su madre cantando, ya que según comentó solía cantar y bailar en bodas.<br />
Cuando la comida se daba por concluida apareció un primo del muchacho, un semiintelectual, que hablaba bien y tenía ideas de muchos temas. Mediada la tarde, la madre indicó a uno de los chavales que fuese a comprar una oblea de pasta que luego acompañaríamos con más té.<br />
La madre se llevó a June con ella y la trajo vestida con una chilaba o túnica, (no sé diferenciarlas). Luego pasaron las tres a un dormitorio, donde dormían otros niños, y de un armario ropero sacó una segunda chilaba con la que vistió a Bego. Ambas dos ataviadas con sendas vestiduras salieron al salón, donde tras hacer bromas y alguna que otra sonrisa maliciosa, retratamos junto con la señora de la casa.<br />
Durante todo el tiempo en que permanecimos en el interior de la vivienda, ella vestía unos pantalones de lana a modo de leotardos, pero sin pies. Cuando tocó la despedida y salimos a la calle para marcharnos, ella se vistió una bata que la cubría entera.<br />
Unos besos y abrazos, sin distinción de sexo ni de mitos. Descendemos a la parte de la medina donde nos aprovisionamos de sémola, regaliz de palo, un par de playeras, naranjas y alguna que otra cosa.<br />
Poco a poco vamos a tocar el final de esta experiencia en Safi. Los muchachos nos acompañan hasta la auto, donde toman alguna cerveza fresca, al igual que la noche anterior. Salimos de la ciudad en dirección norte, y deteniéndonos en una parada de autobús, nos damos los abrazos de despedida.<br />
Ya había oscurecido. Pero el objetivo fundamental era salir de allí para eludir el compromiso en el que les implicábamos. Unos pocos kilómetros por una carretera muy oscura, y ante la tenebrosa incertidumbre decidimos detenernos en Oualidia. Desconocemos el pueblo, y en vista de que donde nos hemos detenido no hay demasiado tráfico, decidimos quedarnos a dormir.<br />
No acertamos de pleno. Estábamos junto a la Mezquita.</p>
<p>Martes, 13 de abril de 2004<br />
A las cuatro de la mañana y durante un cuarto de hora, el megáfono del campanario nos recita toda la oración de maitines.<br />
A las 10 de la mañana, cuando nos despertamos vemos que el pueblo es tranquilo. Desayunamos plácidamente y observo que unos cientos de metros más adelante, de la parte izquierda de la carretera salen autocaravanas. ¡Seguro que habrá algún lugar mejor al que nosotros hemos elegido para aparcar!<br />
Arrancamos con intención de curiosear, y efectivamente. Descendemos como 50 metros de altitud y no más de medio kilómetro, encontramos una ría con su playa, chalets, aparcamientos, y sitios donde pasear. ¡Y varias autocaravanas!. Algunos pescadores traen centollos que pretenden asarlos a la brasa y vendérnoslos. No compramos nada, ni nos interesamos por el precio. Damos un paseo, anotando el lugar como destino para otro posible viaje.<br />
Salimos a la carretera y hacemos unos kilómetros en dirección El-Jadida. June se está poniendo pesada y se cansa de deambular por Maroc. Decidimos regresar a España. Pero quedan muchos kilómetros, así que reemprendemos el viaje sin prisa pero sin pausa. La carretera de la costa es bastante entretenida, pero muy lenta. Existen muchas explotaciones agropecuarias y mucho camioncito, tractores, pollinos, bicicleteros, viandantes, etc, etc. Además que no está muy bien asfaltada, lo que ralentiza el viaje.<br />
A la izquierda de la carretera encontramos una explanada y paramos a comer. No habíamos visto ni un solo sitio donde parar. El paisaje está muy saturado de campos de labor y casas.<br />
Ya en marcha, al llegar a la ciudad hacia la que hemos marcado la ruta, El-Jadida, tomamos la carretera P-8 en dirección Casablanca. Ahora vamos algo más rápidos.<br />
En este tramo nos sorprende que caminen por el arcén cientos de muchachos y muchachas con camisa blanca y pantalones de tergal. Salen de un colegio, pero no observamos ninguna ciudad en las proximidades, y sin embargo ellos van a pie. ¿Cuántos kilómetros?. Me supongo que la Asociación de Madres y Padres de Alumnos del Centro no habrán realizado la pertinente queja. ¡Sus pobres niños/as caminando!<br />
Llegando a Casablanca intuyo que antes de entrar en el cinturón de la ciudad, habrá una entrada a la autopista, por lo que en una gasolinera nos aprovisionamos de agua y diesel. Efectivamente, entramos en la autopista sin tocar la ciudad. Prácticamente solos, a buena marcha, vamos aprovechando la luz solar.<br />
Paramos en una gasolinera a descansar. Solicitamos a uno de los muchachos que ejercen el suministro que nos limpie el cristal delantero, pues el polvo del desierto y unas gotas que han caído nos lo han embarrado. El muchacho se esmera sobremanera. El precio por el trabajo: ¡Nada!. Le regalamos una lata de Coca-cola y 5 Dh. Corre hasta donde sus compañeros a mostrar su botín.<br />
En la parte posterior de la gasolinera, frente a una oficina de la policía nos detenemos un rato. Nos sugieren cómo aparcar para dormir, si pretendemos hacerlo allí. Sería con intención de custodiarnos.<br />
Salimos del lugar y hacemos todos los kilómetros que nos quedan hasta Rabat. La autopista se acaba. Hay retenciones, ha llovido. Cuando llegamos al punto donde hay varios coches accidentados comprendemos la razón. Unos metros más y otro golpe. ¡No están muy acostumbrados a la lluvia!<br />
Circulamos unos kilómetros por una autovía infernal. Muchísima agua en la calzada, baches, charcos o balsas, poca iluminación, los coches de un lado para otro, muchos cruces. Nuestra tranquilidad vuelve a reinar al entrar en la autopista. En la primera área de servicio paramos a cenar y a dormir.</p>
<p>Miércoles, 14 de abril de 2004</p>
<p>Por la mañana el canto de los jilgueros nos despierta. El lugar, frondoso y verde es precioso. No parece un área de autopista, más semeja un parque de picnic sin mesas.<br />
Desayunamos tratando de disfrutar de la parsimonia y del relajo que produce el paraje. Retomamos la autopista y vamos disfrutando de los viandantes, las cabras en la mediana, los que saltan la valla para saludarnos, y de todos cuantos utilizan la autopista para poner un poco más de tipismo y peligro a la conducción.<br />
Llegamos a Asilah, hasta donde han construido la autopista, y a la derecha de la carretera hay un individuo vendiendo naranjas y fresas. Adquirimos varios kilos de cada. Sabemos que las fresas marroquíes no se estropean de un día para otro.<br />
Al llegar a Tánger paramos en el Supermercado Marjane Tanger. Un gran letrero indica que rebajan el precio del gasoil en 7 centimos. En ese momento quedaría como a 5’72 Dh el litro. Casi a 0’55€. Con este cálculo considero que no merece la pena cargar en España antes de pasar.<br />
Pasamos al supermercado y compramos cosillas, pero fundamentalmente comparamos precios. Debo decir que es más barato que en las medinas. Que después de haber regateado por unas babuchas, cuando crees que las has comprado bien, si pasas por el Supermercado, las encuentras más baratas. Y así sucede con los encurtidos, con los frutos secos, con casi todo.<br />
Con la compra ordenada, continuamos viaje en dirección al puerto de Tánger. El papeleo se demora y al final perdemos el barco. Menos mal que vemos que un par de vehículos que no habían entrado, lo que significaría que a pesar de haber pasado antes, tampoco hubiéramos cabido en el barco.<br />
Mientras esperamos, comemos. Van llegando vehículos y más vehículos. Los van colocando detrás del nuestro. Y se hace una segunda fila, y una tercera.<br />
Finalmente llega el barco, y tras la salida de los provenientes de la península, comienza la entrada de los que pacientemente esperábamos. Y entran los de la tercera o cuarta fila. Y el barco se empieza a llenar. Por un momento me entra cierta angustia, y presiento que no habrá sitio para todos y que nos quedaremos en tierra.<br />
El conductor del vehículo que nos precede intuyo que imagina lo mismo, trata de avanzar, pero los que circulan por el exterior se lo impiden. Avanza algo más y yo trato de hacer lo mismo, abriendo nuestra trayectoria con intención de interrumpir el tráfico de los que van a entrar antes que nosotros. Begoña se baja de la auto y pretende cortar el paso de los de las filas paralelas, poco a poco salimos de aquella ratonera y consigo abrirme un hueco.<br />
Alguien me pide los tickets, los muestro y quien se ha dirigido a mí se ríe. Me dice que con el precio de aquel billete que no puedo viajar. Le indico que somos parte de un grupo, del que todos los demás ya han pasado a la península, y que ese precio corresponde a una bonificación. Le muestro la documentación de la agencia y le indico que puede llamar a ella. Él no hace más que decir que no podremos pasar, y se aleja con el billete en la mano. Habla con el capitán y algún que otro tripulante del barco, y me indican que debo esperar a un lado del paso, ya que van a tratar de meter los coches pequeños y nosotros llevaremos el vehículo en la plataforma exterior o sobre la rampa. Un autobús permanece apostado en la misma zona en la que me han indicado que estacione. Temo que tenga prioridad sobre nosotros.<br />
Finalmente entramos marcha atrás. Todavía quedan una furgoneta llena de electrodomésticos, un camión de aventura, un autobús y motos. Con la ayuda de algún estibador que metía la mano por la ventanilla para tratar de maniobrar, y que lo único que conseguía era ponerme más nervioso, ya que él no controlaba el ángulo derecho de la auto, consigo que vaya hacia donde pretendemos, al interior de la bodega.<br />
Y por fin vemos cómo el puerto va quedando atrás y a pesar de la pésima mar, la lancha vuela hacia Tarifa. Y si digo volar es porque en algunos momentos quedaba en el aire, y su caída era brutal. El estómago quedaba a la altura de la boca, y la cabeza comenzaba a perder su serenidad y su verticalidad.<br />
Casi 50’ después atracábamos en Tarifa. La Guardia Civil tuvo con nosotros un trato exquisito, o cuando menos el señor que pidió permiso para acceder al interior del vehículo. En su posterior conversación con nosotros se disculpó por no poder darnos continuidad en el paso, ya que el furgón que había hecho la travesía junto a nosotros no podía reanudar su marcha, y obstaculizaba nuestro acceso al exterior de las instalaciones portuarias.<br />
Dedicamos un rato a pasear por Tarifa a pesar del fuerte viento que reinaba. Supusimos el ambiente que tiene que haber durante el día, y curioseamos sus callejuelas iluminadas, sus coquetas plazas, sus rincones frente al puerto.<br />
Salimos de la ciudad en dirección a Algeciras. Llegando a la misma nos detiene la Guardia Civil. Una vez en el arcén nos indican que continuemos la marcha. Tomamos la autopista y paramos a descansar en Arroyo La Miel, junto a Benalmádena.</p>
<p>Jueves, 15 de abril de 2004</p>
<p>No madrugamos demasiado. Pretendemos viajar suavemente y con seguridad, ante todo. Al mediodía paramos a comer no muy alejados de Valdepeñas. Por la tarde, llegando a Madrid le propongo a Bego pasar a visitar a Manué.<br />
Le llamamos por teléfono, le damos nuestra posición, y tomamos la carretera que nos indica en dirección a Alcalá.<br />
Alguna que otra pequeña confusión, (por no llevar el GPS encendido), nos demoran el trayecto, pero llegamos como para las 8 de la tarde. Charlamos, cenamos y pagamos la deuda contraída antes de comenzar el viaje.</p>
<p>Viernes, 16 de abril de 2004</p>
<p>Por la mañana, después de desayunar, declinando la invitación de hacerlo con ellos, nos despedimos y partimos hacia el norte. Como siempre, nos volvemos a perder por Alcalá, y nos cuesta un triunfo tomar la carretera de Daganzo. Una vez en la N-I partimos hacia Euskadi, donde llegaremos al atardecer después de haber comido en el área de Briviesca.<br />
Dos semanas de muchas vivencias y muchas experiencias. Dos semanas de solidaridad y vacaciones. Dos semanas de compartir con amigos, y hacer otros nuevos. Dos semanas de recorrer kilómetros y kilómetros, bajo la atenta protección de los astros. Dos semanas que espero que no sean las últimas.<br />
Cuando estábamos en Maroc, en algún momento pronuncié aquello de “el año que viene&#8230;”, y Begoña me decía que no adelantara nada, ya que todavía no sabemos qué haremos el próximo año. Y ahora en este momento no me encuentro con ánimos ni fuerzas para decir que repetiré, pero una cosa sí ha quedado grabada en mi subconsciente, y es que cada vez que veo ropa que se va a tirar, me gustaría guardarla para poder llevársela a alguien. Y sólo por ese gesto, creo que merecería la pena regresar.<br />
Cuando terminé de escribir uno de nuestros anteriores viajes a esa maravillosa tierra marroquí, escribí en su última página la primera frase con la que comienza El Corán, y que no es mal principio ni mal final:<br />
EN EL NOMBRE DE DIOS, EL CLEMENTE, EL MISERICORDIOSO.<br />
Iñaki Calvo<br />
En Portugalete, a 4 de julio de 2004, con el sueño y la esperanza de que alguien siga mis pasos, no sólo para hacer turismo o aventura, sino por SOLIDARIDAD.</p>
<p>Jueves, 9 de abril de 2004 (por Toni de Ros)</p>
<p>En esta gasolinera se produce un inesperado cisma: por lo visto la noche anterior algunos componentes del grupo acordaron un cambio de planes para dirigirse hacia la costa, olvidándose luego de comunicarlo a los no presentes. El caso es que Manué, Antonio, Àngel y nosotros salimos en dirección a Marrakech mientras el resto, un poco más tarde, lo hicieron hacia Agadir. Por teléfono Iñaki me lo comunica, pero nosotros tenemos en mente la ilusión de visitar la Marrakech soñada y decidimos seguir con el plan inicial. Nos queda un extraño regusto por una despedida extraña e inesperada, pero hay que seguir disfrutando del viaje. Quedamos pues Manué y Mª José con Borja, Antonio y Mila con sus hijos, Àngel y Adelina con Marta, Manel y Mercè y Carme, Joan, Miquel y un servidor. En total cuatro autocaravanas.<br />
Pocos Km. más adelante encontramos el desvío hacia Teluèt. La carretera es estrecha, con un sinfín de curvas y desniveles y se hace muy pesada, pero el pueblo, el mercado (sin turistas) y la fastuosa alcazaba de Telouet compensan con creces. Aparcamos en la plaza del pueblo y nos dirigimos a pie a visitar la alcazaba. Un guía nos conduce por los mejores sitios para acceder con la silla de ruedas, luego un vigilante nos acompaña en el recorrido por el edificio, al mismo tiempo fortaleza, palacio y caravasar. Visitamos algunos aposentos realmente bellísimos, con unos preciosos estucos en las paredes, techos de madera trabajada y suelos de azulejos. Las ventanas enrejadas dejan ver los dominios del Glaui. Desde la terraza se divisa una bella vista y se puede apreciar la grandeza decadente de la construcción, coronada por innumerables nidos de cigüeñas.<br />
Regresamos a las autos para comer y desandar el camino por la infame carretera hasta llegar de nuevo a la vía principal que nos llevará a Marrakech cruzando el puerto de Tizi-n Tichka, a 2.260 m de altitud. Nos detenemos para admirar el paisaje pero no podemos disfrutar del mismo por la insistencia agobiante de los vendedores de recuerdos y fósiles. Un anciano me pide ropa, cerveza, zapatos… a todo le tengo que decir que no pues ya he soltado todo lo que llevaba, hasta que con voz queda me pide si tengo “Aspirinne”. Si, llevo varios tubos de Aspirina efervescente por estrenar comprados hace poco en Andorra. Le doy uno e insiste en darme algo a cambio. Como le digo que no, que es un regalo, me agarra de la mano y casi a rastras me conduce a su chabola, allí escoge una pequeña geoda, la envuelve en un periódico y me la entrega sin dejarme rechistar.<br />
Llegamos a Marrakech ya anochecido, y después de tantos días de desierto y de aldeas nos damos de bruces con el bullicio de la gran ciudad. Nos hacemos guiar hasta el parking que hay junto a la Kutubia, donde sabemos que se puede pernoctar, pero está absolutamente abarrotado y, a pesar de que nos hacen meternos hasta el fondo nos negamos a quedarnos impidiendo la salida de otras autocaravanas allí estacionadas. La salida, entre los cientos de coches aparcados, es casi dramática. El muchacho que nos ha conducido hasta allí dice que conoce otro sitio para aparcar y pasar la noche, y nos dejamos guiar. Efectivamente, junto a la muralla, donde guardan las calesas que transportan turistas, encontramos espacio para dejar las cuatro autos bien aparcadas. Negociamos el precio con el vigilante y nos vamos a visitar la famosa plaza de Jemaa el Fna.<br />
Desde donde hemos aparcado tenemos un buen trecho, alrededor de ½ hora andando. Cuando llegamos nos damos de bruces con un espectáculo alucinante: la plaza es enorme, eso ya lo sabíamos por las guías, pero está atiborrada de actividad y de gente. A lo largo de dos de sus lados se suceden los puestos de frutos secos y de zumo de naranja recién exprimido. Los vendedores tratan por todos los medios de llamar la atención de los paseantes para que compren sus productos, pero como los precios son fijos e iguales para todos los puestos sólo pueden hacerlo alardeando de imaginación y atenciones hacia los hipotéticos clientes. Al paso te enseñan la bondad y calidad de sus frutos secos, te dan a probar lo que quieras y es casi imposible sustraerse a la tentación de comprar variado y en cantidad. Pero merece la pena, pistachos, almendras, dátiles, orejones… son grandes y deliciosos. Y el zumo de naranja… un gran vaso 2 dh, te lo ofrecen y no te puedes negar, está fresco y buenísimo. Como somos varios nos sirve zumo para todos sin pedirlo, y cuando hemos pagado añade un par de vasos de propina. Antes de irnos nos muestra una pizarrita donde figura su número de puesto “para mañana”, para que nos acordemos de donde hay que tomar un buen zumo. Son los mejores vendedores del mundo.<br />
En el centro de la plaza se elevan grandes nubes de humo que resaltan a la luz de las lámparas de gas. Son multitud de cocinas de leña y carbón donde se cuecen sabrosas viandas, principalmente carnes a la brasa y frituras de pescado. La algarabía es fascinante, en todas partes te piden que te sientes a comer. Las mesas son estrechos tablones con bancos a ambos lados y enseguida empiezan a servirte comida. Hay que decirles que paren pues no cesan de sacarte raciones y más raciones, aunque luego el precio no nos asustó en absoluto. Es una experiencia tanto para el paladar como para el resto de los sentidos.<br />
Pero no todo son puestos de comestibles; la mayor parte de la plaza está ocupada por grupos de música, pintoras de henna, bailarines… las músicas se mezclan entre si y con los gritos de los vendedores y hace de todo el conjunto un magnífico espectáculo.<br />
A una hora prudencial nos retiramos a descansar, ha sido un largo día y Manué, Antonio y sus familias respectivas parten mañana por la mañana para ver algo de la costa antes de embarcar un día antes. Lo sabíamos desde la preparación del viaje, como también sabíamos que sentiríamos una profunda pena al separarnos.</p>
<p>Viernes, 9 de abril de 2004 (por Toni de Ros)</p>
<p>Nos levantamos a hora temprana para despedirnos de nuestros amigos. Han sido unos magníficos compañeros de viaje y Manué el mejor organizador y guía que pudiéramos desear. Nos abrazamos con emoción y pesar, en aquel momento no sabíamos que a los pocos meses volveríamos a encontrarnos por casualidad…¡en Estambul!<br />
Cuando ya estamos preparados para la visita a la ciudad se nos ofrece un guía espontáneo que nos causa buena impresión. Habla un castellano más que correcto y nos propone enseñarnos lo más interesante por 6 € hasta las 5 de la tarde. Aceptamos y acertamos, Abdul conoce bien la ciudad y nos conduce a través de barrios que no suele visitar el turista. Guiados por él entramos en un horno de pan donde cuecen el pan de todo el barrio, también donde lo amasan, en casa de un sastre que cose un traje en la calle y nos muestra sus vestidos de novia, nos enseña los baños de hombres y los de mujeres, y nos explica particularidades del Islam y costumbres de las ciudades imperiales y de los pueblos del campo. Resulta tan interesante lo que nos enseña como lo que nos cuenta, estamos hablando con un joven ciudadano de Marrakech que ha intentado pasar a Europa 5 veces en pateras y que sobrevive haciendo de guía turístico no oficial. Pero también nos cuenta su particular punto de vista sobre las chicas y las mujeres en general, opiniones que obviamente no podemos compartir. Como tampoco podemos aprobar que no puede ahorrar puesto que se gasta todo lo que gana en bebida, discotecas y a salir con chicas, y que sus amigos le llaman “Abdul el gandul” por lo poco que le gusta trabajar. Pero con nosotros cumple con creces, y es evidente que es un chico despierto y capaz que ha aprendido el castellano viendo Tele 5 con la parabólica y que es capaz de entenderse en 7 idiomas. El sabe que si consigue llegar a Mallorca encontrará trabajo sin dificultad en la hostelería.<br />
A través del barrio viejo nos conduce hasta la antigua Madrasa ben Youssef, restaurada en 1960 para ser visitada. Nos deja en la puerta y nos indica que hay que comprar los billetes y el nos espera fuera. No puede entrar, seguro que los guías oficiales le buscarían problemas. Una vez dentro nos acoge una especie de monje que nos acompaña en toda la visita y nos muestra las diferentes salas, las habitaciones de los alumnos (los pobres y los acaudalados), y de los profesores, algunas con unas vistas espectaculares, otras más modestas que dan a pequeños patios interiores pero todas de una sobriedad sobrecogedora que contrasta con la riqueza de la ornamentación. Los estucos, azulejos, mosaicos, mármoles, maderas talladas, bronces esculpidos son auténticas maravillas que dan una ligera idea de la importancia que llegó a tener la mayor escuela coránica del Magreb. Nuestro guía no sólo nos muestra maravillas arquitectónicas sino que también nos instruye en las fórmulas de cortesía árabes, en los pilares fundamentales del Islam y nos enseña a distinguir el nombre de Alá escrito en árabe. Es un hombre mayor, de unos 70 años bien llevados que nos sorprende por su agilidad al mostrarnos el ritual de las abluciones.<br />
A la salida nos espera pacientemente Abdul que seguidamente nos guía a través de las callejuelas de la Medina. Nos advierte que podemos hacer fotos en todas partes, pero que es conveniente dar unas monedas de propina, de lo contrario se enfadan. Vemos como los caldereros machacan sus cacharros a martillazos para convertirlos en bonitos cuencos de latón, como unos niños fabrican piezas de lámparas de techo con una habilidad pasmosa y como, en definitiva, la vida y el trabajo están a flor de piel, de calle, mezcladas con el polvo y el ruido.<br />
Los guías suelen tener comisiones por llevar a los turistas a comprar a determinados sitios, y Abdul insiste en llevarnos a un almacén mayorista donde podremos encontrar de todo a muy buen precio. La realidad es que se trata de un zoco dentro del zoco donde la mayoría de artículos nos parecen de dudosa calidad y donde no hay la humanidad y el atractivo de los puestos y tiendas de la calle. No compramos nada. A la hora de comer nos conduce a un restaurante pero declina nuestra invitación: hoy es viernes y tiene que comer cous-cous con su madre, pero vendrá a recogernos más tarde. El restaurante es un magnífico palacio reconvertido, comemos en un bonito patio con una fuente y un músico que nos ameniza la sobremesa. La comida no nos parece gran cosa y tampoco es barato, por lo que creo que en otra ocasión será mejor seguir las indicaciones de la guía Michelin. A las 4 de la tarde todavía estamos en la mesa cuando se presenta Abdul, con ropa limpia y recién afeitado, y comparte con nosotros un café mientras nos sigue contando cosas y costumbres de Marruecos. Es evidente que su trabajo va a durar más de lo convenido, pero asegura que no importa, que quedan todavía cosas por ver y él no tiene prisa.<br />
A la salida visitamos una farmacia bereber, por lo visto es una especie de atracción turística local de la que es difícil sustraerse. Allí nos explican las propiedades terapéuticas de un sinfín de hierbas y remedios naturales, algunos bastante eficaces como hemos podido comprobar, otros inútiles. También nos ofrecen un relajante masaje por 20 dh que aceptamos Mercè, Manel, Àngel y yo. Al final compramos un montón de potingues entre las 3 parejas, por lo que deduzco que Abdul se llevaría una considerable comisión. ¡Ah!, ¡aceptan tarjetas de crédito!.<br />
El plato final vuelve a ser la plaza de Jemaa el Fna pero con otro aire al ser de día. En lugar de puestos de comida la plaza está repleta de corrillos donde se cuentan cuentos, se representan obras de teatro, se encantan serpientes o se predice el futuro, siempre con la música, las danzas y el bullicio como presencia total. Abdul nos facilita moneda pequeña para poder dejar propinas y nos advierte que esta plaza es el único punto de Marrakech donde podemos ser objetos de algún robo, por lo que conviene mantener bolsos y carteras protegidos. Pero también nos dice que son descuideros y carteristas, nunca navajeros y que con un mínimo de precaución no debemos preocuparnos. Fuera de la plaza no hay ningún peligro. Y allí terminan sus servicios, ha sido un guía amable y curioso que nos ha enseñado más de lo que él cree, y por lo que decidimos subirle los honorarios hasta los 10 €. Ya solos nos dedicamos a pasear por la plaza y a disfrutar de los espectáculos, siempre vigilando que no nos pongan una serpiente por collar pues inmediatamente nos exigirían dinero por ello. Asimismo nos pedirán una propina por cualquier foto que hagamos de actores o encantadores, propina que de buen seguro ellos considerarán insuficiente. Intentamos subir a la terraza de alguno de los cafés que dominan la plaza pero están abarrotados, por lo que tras pasear un poco nos retiramos a cenar a nuestras autocaravanas.</p>
<p>Sábado, 10 de abril de 2004 (por Toni de Ros)</p>
<p>Por la mañana temprano, y con la ayuda de los planos de la ciudad que publican las guías, nos dirigimos a visitar las Tumbas Saadíes. A pesar de estar escondidas tras los muros de una mezquita, un estrecho pasadizo señalizado permite el acceso a los no musulmanes sin tener que entrar en el recinto religioso. Una vez en el patio nos encontramos con unas monumentales colas para ver los recintos de las tumbas, desde unos balconcillos por los que asomarse al interior sin que esté permitido entrar. Un poco decepcionante aunque hay que reconocer que la decoración riquísima que ornamenta paredes y techos, las columnas y la suave luz dan una impresión de grandeza y paz que justifica la espera.<br />
Salimos de las tumbas y atravesamos toda la Medina callejeando por zonas donde no vemos prácticamente turistas. Cerca de la plaza de Jemaa el Fna realizamos las últimas compras y tomamos un zumo de naranja antes de abandonar definitivamente una de las ciudades más fascinantes de Marruecos.<br />
Pagamos al vigilante del parking el importe que acordó Manué antes de partir y salimos rumbo a Casablanca por la P7. Es el inicio de un regreso que queremos hacer lo más rápido posible dejando el turismo para otra ocasión. Nuestra intención es alcanzar cuanto antes la autopista, pernoctar en un área de servicio y llegar a Tánger con tiempo de tomar el ferry de las 14 horas; de esta forma el viaje de regreso cruzando toda la Península será algo más repartido y descansado.<br />
Encontramos alguna retención por el camino, pero salvo algún que otro improperio en una gasolinera por no querer repostar si no podíamos cargar agua y vaciar grises y negras, entramos en la autopista sin mayores problemas y rodamos hasta la caída de la noche, algo más al norte de Rabat. En una estación de servicio un vigilante del tamaño de un autobús nos indica donde podemos aparcar para pasar la noche, y cuando salimos de las autos hace sonar unas monedas dentro de sus bolsillos. La indirecta está clara y le soltamos unos dirhams de propina. Con un vigilante de tal envergadura (el angelito enarbola una porra de tamaño acorde con su corpulencia) dormimos como lirones.</p>
<p>Domingo, 11 de abril de 2004 (por Toni de Ros)</p>
<p>Salimos temprano y al abandonar la autopista volvemos a encontrar algunas retenciones, pero alcanzamos Larache y la costa a una hora prudencial y seguimos por Asilah hasta llegar a Tánger. Entramos en el puerto, nos equivocamos de embarcadero y entramos en la estación marítima justo a tiempo antes de cerrar el embarque. Parece que lo hemos conseguido e iniciamos los trámites de sellar pasaportes y demás, pero una vez cruzada la aduana nos encontramos con un monumental atasco de vehículos que pretenden embarcar. La situación es caótica, todos pretenden acceder al muelle al mismo tiempo y los guardias no parecen muy capaces. Las horas pasan y la situación no mejora, pero podemos ver como de algún vehículo de lujo alguien suelta unos billetes a los responsables del embarque. Para acabar de arreglar las cosas varios conjuntos de vehículos todo terreno pretenden colarse argumentando que viajan en grupo, lo cual altera más si cabe los ánimos. Con todo esto alcanzamos a ver cómo unas autocaravanas conocidas entran en el muelle, y como a pesar de haber llegado unas 4 horas más tarde que nosotros pueden situarse un poco por detrás. No cabe duda de que nos están retrasando para hacer entrar a quienes han soltado la pasta, pero el colmo llega cuando, tras las protestas pertinentes nos indican que ya embarcamos y que nos esperemos junto a la rampa puesto que por nuestro tamaño entraremos los últimos. Obedecemos y, efectivamente, cuando ya el ferry parece lleno nos hacen pasar y nos cortan los billetes; Àngel entra y cuando yo voy a hacer lo mismo me hacen esperar un momento para que pueda entrar un todo terreno. Lo malo es que el ferry ya está lleno, y al entrar este vehículo hace imposible que yo pueda entrar a mi vez. La situación es intolerable, el soborno de un señorito ha hecho que me quede en tierra con el billete ya cancelado, increíble. Àngel arma un escándalo e intenta hacer comprender a aquellos inútiles que si entro yo y me coloco correctamente el “recomendado” también podrá entrar, pero está claro que no quieren arriesgarse a que luego no quepa con mi auto ya dentro, por lo que me obligan a apartarme y el barco zarpa con nosotros en tierra. El responsable de todo aquel desaguisado me dice que me calme, que en pocos minutos llega otro barco, pero yo le suelto unos cuantos sapos y culebras para al menos despacharme a gusto.<br />
Embarcamos finalmente a las 9 de la noche, junto con M. Carme y Salva y Víctor y Valva, tras 7 horas de espera en el muelle de Tánger. Todo un record.<br />
Desembarcamos en Tarifa, donde nos esperan Àngel y compañía. Los trámites de la aduana española son rápidos, aunque nos inspeccionan someramente la autocaravana. Los guardias son amables y agradecen nuestra colaboración para facilitarles el trabajo, con lo que nos dejan marchar rápido entre bromas. Entre el retraso para embarcar y el cambio de horario son más de las 11 de la noche, con lo que todas nuestras previsiones se van al traste y nos va a tocar correr la maratón. La carretera de Tarifa hasta Algeciras es tortuosa y el paisaje debe ser muy interesante, pero de noche solo vemos la cinta de la carretera que iluminan nuestros faros. Vamos en pelotón con Tuka y M. Carme, y llegados a Algeciras tomamos la autovía de Málaga para ahorrarnos unos euros de la autopista. ¡Craso error!, la autovía es sensacional pero hay rotondas cada pocos kilómetros, con lo que la conducción es muy pesada y los promedios se penalizan muchísimo. A la primera oportunidad Àngel y yo tomamos la autopista y nos despedimos de nuestros compañeros a través de las emisoras.<br />
Nos quedamos a dormir en una estación de servicio en algún punto entre Málaga y Granada, ya muy avanzada la noche. Ha sido un día agotador y mañana nos espera otro tanto, pero son imponderables de la vida del viajero.</p>
<p>Lunes, 12 de abril de 2004 (por Toni de Ros)</p>
<p>Salimos temprano, no hay más remedio, y decidimos probar la ruta de Madrid libre de peajes. Otro error, es cierto que todo el camino es autovía pero en algunos tramos hay fuertes desniveles, alta intensidad de tráfico y hay diferencia en kilometraje respecto a la ruta de Valencia. El recorrido no da ya mucho más de si salvo el curioso encuentro en ruta con un simpático desconocido a bordo de una MacLouis igualita a la de Àngel. Lo adelantamos a unos 120 Km./h entre Zaragoza y Lleida, ya en la autopista A-2. Contactamos con él por las emisoras y lo primero que nos suelta es “¡pero que les ponéis a estas autocaravanas para que corran tanto!” Ahí empieza una agradable conversación que nos ameniza un buen tramo del viaje. Nosotros aminoramos un poco la marcha y el nos cuenta que es prácticamente el primer viaje con la autocaravana, y que está obsesionado con la 5ª marcha que no tira. Nosotros le explicamos que no hemos hecho ninguna modificación en las nuestras, pero que tras 60.000 Km. el motor empuja como una seda en 5ª y que si viene un repechón se pone 4ª y no pasa nada. Desde aquí te mando un saludo, amigo Frank, si es que tienes oportunidad de leer este relato.<br />
Llegamos a Barcelona muy tarde y muy cansados, pero ha sido un bonito viaje a pesar de algunos raros incidentes. En nuestros recuerdos desfilan las dunas del desierto, el frescor de la arena en la madrugada, la inmensidad de la Hammada, la altivez de los beréberes vestidos con sus elegantes ropajes, el verdor de los oasis entre la aridez del paisaje, el barullo de Hemaa el Fna, las historias de Abdul el gandul, la plasticidad de Âït-Benhaddou, las tortuosas callejuelas de la medina de Fez, los monos del bosque de los cedros, el anciano desdentado que nos enrolló serpientes en el cuello, el pescado fresco de Asilah, el espectacular palacio de Telouèt, la admirable labor de las mujeres de la Asociación de Hassi Labied, la haima de los nómadas en medio de la nada… son muchas cosas, muchos olores, colores, sonidos, sensaciones, mucho para recordar y para retener. Hay que volver, y volveremos.<br />
EN EL NOMBRE DE DIOS, EL CLEMENTE, EL MISERICORDIOSO<br />
Barcelona, 6 de febrero de 2005</p>
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		<title>Marruecos, Semana Santa 2002</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Mar 2009 23:16:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Viajes - Bidaien kontaketak]]></category>

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		<description><![CDATA[Marruecos, Semana Santa 2002
Salimos de Santurtzi, al igual que el año anterior por las mismas fechas, henchidos de ilusión y de esperanza. Habiamos confeccionado todos los planes, estudiados minuciosamente, para que todo saliese lo mejor posible, y especialmente ajustándose a los horarios previstos, pero siempre contando con que no tuviésemos alguna avería.Iñaki Calvo Semana Santa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #009900;">Marruecos, Semana Santa 2002</span></strong></p>
<div>Salimos de Santurtzi, al igual que el año anterior por las mismas fechas, henchidos de ilusión y de esperanza. Habiamos confeccionado todos los planes, estudiados minuciosamente, para que todo saliese lo mejor posible, y especialmente ajustándose a los horarios previstos, pero siempre contando con que no tuviésemos alguna avería.Iñaki Calvo Semana Santa 2002</p>
<p><span id="more-429"></span></div>
<p>VIERNES, día 22/III/02</p>
<p>Salimos de Santurtzi, al igual que el año anterior por las mismas fechas, henchidos de ilusión y de esperanza. Habiamos confeccionado todos los planes, estudiados minuciosamente, para que todo saliese lo mejor posible, y especialmente ajustándose a los horarios previstos, pero siempre contando con que no tuviésemos alguna avería.<br />
Sin abandonar la autopista fuimos recorriendo kilómetros y kilómetros, al principio con bastante calor, y posteriormente con algo menos de luz. Poco a poco llegamos hasta los alrededores de Madrid, repostamos agua y diesel, y nos lanzamos a la aventura de cruzar la ciudad por la principal arteria, la M-30. Esta vez no estaba sucediendo como el año anterior, que ya antes de llegar a Madrid había comenzado a oscurecer. Las casi dos horas que habíamos conseguido adelantar la salida nos estaban dando un margen de luz bastante importante.<br />
Nuestra furgoneta marchaba bastante bien, mantenía ritmos de casi 100 km/h, salvo en las subidas fuertes. No recuerdo a qué hora comenzamos a cruzar por la citada M-30, pero seguro que no mucho más allá de las 8 de la tarde. Teniendo en cuenta que estuvimos retenidos antes de Briviesca por un control de la Guardia Civil, más el tiempo dedicado a reponer agua y diesel, más algo que invertimos en arreglar una bombilla de gálivo, supongo o quiero recordar que tardaríamos unas cinco horas más o menos en llegar hasta dicha localización. Sin ningún tipo de retención salimos en dirección sur. Habíamos oído en la radio que se estaban produciendo retenciones en diversas salidas de la ciudad, pero nosotros no tuvimos la suerte de vivirlas. Casi sin darnos cuenta nos plantamos en la N-IV, carretera de Andalucía.<br />
No queríamos detenernos ni un momento, necesitábamos poder avanzar lo máximo posible. Yo sabía que jugaba con desventaja, pues los otros vehículos que nos acompañarían en el viaje eran bastante nuevos y por tanto mucho más potentes y rápidos. Trataba de llegar lo más al sur posible ya que según la información de que disponía ellos saldrían al atardecer. Íbamos haciendo kilómetros, hasta que a la altura de Valdepeñas nos adelantó una autocaravana. Memoricé la matrícula y Bego contrastó con la documentación que Manué nos había enviado. Era una de las grupo. Les llamamos por teléfono y les hicimos saber que íbamos detrás de ellos. Nos informaron que la otra autocaravana venía por detrás. Unos momentos después recibimos una llamada de Sergio que nos informaba que se quedaban a dormir en un área de servicio. Hicimos de puente e informamos a los ocupantes desconocidos de las otras autocaravanas del lugar en el que nos pararíamos a dormir.<br />
A las afueras de Bailén encontramos la salida 12, y tomando la dirección de un pueblo llamado Ojailén, nos detuvimos en la gasolinera en la que sabíamos que ya estaban varios de los integrantes de la aventura marroquí. Una vez detenida la furgoneta les saludamos, esperamos a que llegase la última autocaravana, y en vistas de la hora que era, decidimos cenar algo y acostarnos, pues nosotros llevábamos recorridos casi 800 km. y estábamos algo cansados, además propusimos partir a la mañana siguiente hacia las 9, lo cual suponía tener que levantarnos una hora antes, y cuando se está viajando, se debe guardar bastante escrupulósamente el descanso mínimo.</p>
<p>SÁBADO, día 23/III/02</p>
<p>Como habíamos acordado por la noche, nos pusimos en marcha hacia las 9 de la mañana. Sugerí que todos repusiésemos combustible para no tener que ir deteniéndonos todos cada vez que uno lo necesitase. Félix se puso en cabeza y yo debía ir a su cola, pero pronto me resultó imposible seguirle, y continuamos hasta las proximidades de Algeciras los otros tres vehículos, comandados por el nuestro, que por ser el más lento, debía marcar el ritmo del grupo.<br />
Antes de acceder al recinto portuario, paramos a repostar en el km 116, donde nos reencontramos con nuestros predecesores. Buscábamos agua y pan. Yo fui caminando hasta un centro de servicios, pero allí sólo ofrecían menú del día. La decisión fue seguir hasta un Carrefour que encontraríamos unos km. más adelante. Estábamos a punto de llegar al recinto portuario, por lo que debíamos aprovisionarnos de todo lo que considerásemos necesario. Nos desviamos de la carretera por la que circulábamos y entramos hacia la zona comercial. Cuando nos disponíamos a entrar al parking de la misma, un señor con un ford fiesta rojo, bien vestido, circulando por el carril contrario, pero adelantándonos, nos hace señas para que le siguésemos. Cuando detuvimos los vehículos pudimos comprobar que no tenía nada que ver con dicho centro comercial. Pero sí recibimos de sus manos la información necesaria para poder asegurar que es conveniente contactar con él para próximas ocasiones. Nos ofreció los billetes del barco con un 30% de descuento. Me llevó con él hasta un parking del barrio de Palmones, junto al polideportivo, siguiendo las indicaciones del Restaurante Willy. Y si todo esto resulta anecdótico, lo más gracioso es que el señor se llama Juan Carlos Gutierrez. ¿Quién no conoce ese nombre?.<br />
Sin el más mínimo interés de hacer publicidad del negocio de este señor, adjunto su dirección y datos, para que si alguien los necesitase pueda ponerse en contacto con él, a fin de gestionar billetes y demás documentos para el paso del estrecho.<br />
Juan Carlos GutiérrezPortable (móvil): +34 606 28 88 80Fax: +34 956 60 62 20C/ Barbo – Urb. Alborada, 2211207 AlgecirasPalmones, salida 112<br />
Una vez que nos aprovisionamos de pan calculamos que podríamos llegar al puerto con bastante adelanto, por lo que no era descabellado pensar que podríamos coger el barco anterior al previsto. Rápidamente arrancamos los vehículos y nos pusimos en marcha. Yo íba en cabeza y marcaba el camino al resto del grupo. Llegamos al puerto y nos encontramos con Manué y familia. Éste nos indicó que si nos poníamos en la fila podríamos entrar en el barco que estaba cargando. Así lo hicimos, y a las 16 h nos encontrabamos viajando rumbo a Tanger.<br />
Como ya sabíamos, en el mismo barco arreglamos los papeles de los pasaportes, y ya sólo nos quedaba disfrutar del excelente día que teníamos, de las vistas tan inmejorables, de la temperatura tan veraniega, de la suave brisa que nos acariciaba y nos invitaba a permanecer en cubierta. Allí, con aquel sosiego, y ya todos los integrantes de la expedición reunidos, en copañía de la familia Roldán, nos fuimos conociendo un poco mejor. No se nos olvidaron algunas fotos de rigor, que siempre vienen bien para el recuerdo.<br />
Y entre medio presentaciones y preguntas para poder identificar a cada cual, asociando nombres y caras, fueron pasando ante nosotros las Pilares, Carmen, Mariano, Rosa, Pedro, Guadalupe, Félix, Nacho, y los hijos e hijas de los mismos. Nuestros nexos ya conocidos, Ma José y Manué, con los que tuvimos un efusivo encuentro, eran los que para bien o para mal serían nuestros acompañantes durante una semana, y con quienes tendríamos que convivir durante muchas horas.<br />
Con bastante tiempo de adelanto sobre los mejores horarios previstos, llegábamos a Tanger, donde Manué, con buen conocimiento del medio en el que se movía, agilizó los papeles de entrada al país vecino, utilizando para ello la técnica del propineo.<br />
Una vez en marcha, y poniendo los relojes en hora con el horario marroquí, enfilamos la salida de la ciudad y tomamos la carretera de Asilah. Al llegar a una zona próxima a Briex, en un restaurante que ya conocíamos del año anterior, paramos a cenar. Sabíamos que el pescado que allí ofrecen e muy fresco, y muy bueno. En el mismo salón, en las mismas mesas, cenamos hasta no poder más. No faltó de nada, y el precio el mismo, no superó las 1000 pts, ahora ya los 6€.<br />
Eras más de las 10 de la noche local, había oscurecido, y podíamos acercarnos hasta Asilah, para encontrar un lugar donde pernoctar, bien en el puerto, o bien en el paseo de la playa almismo. Pero tampoco teníamos muy claro que estuviese permitido, o que cinco vehículos del tamaño de los nuestros no llamasen demasiado la atención. Ante estas vicisitudes, Manué comentó con el dueño del restaurante sobre la posibilidad de que nos quedásemos allí mismo. Nos ofrecieron un lugar alejado de la carretera, tranquilo, y seguro, ya que junto a nuestros vehículos se aposentó un vigilante durante toda la noche.</p>
<p>DOMINGO 24/III/02</p>
<p>Por la mañana, tratando de respetar los horarios que se proponían, y a sabiendas de que la jornada sería larga, repusimos aguas y limpiamos depósitos. Salida hacia Asilah, para tomando la autopista a 13 km. continuar hacia Larache. Había una espesa niebla, que a medida que avanzaba el día, se fué disipando.<br />
Queriendo ahorrar unos km. y comunicándonos a través de las emisoras, decidimos salirnos de la autopista a la altura de Kenitra, pasamos por el centro de la ciudad hasta que conseguimos encontrar la carretera que lleva hasta Si-Allal-el-Bahraoui. La carretera acortaba a 28 km. lo que nos hubiera supuesto 65 por autopista.<br />
Seguimos viajando nuevamente por autopista hasta llegar a Meknes. Una vez en el peage, paramos un momento, que algunos aprovecharon para picotear algo o hidratarse. Era pronto, las 13’30, por lo que todavía se podía circular un ratito más antes de comer. Yo trataba de recordar dónde había Manué adquirido las bandejas de madera de cedro, y todo me hacía presuponer que tuvo que haber sido en El-Hajeb, por lo que pasamos por Boufakrane sin detenernos. Una vez superadas ambas localidades comprobamos el error, y continuamos hasta el balcón de Ito.<br />
Nos detuvimos, algunos adquirieron algunas baratijas, fósiles etc. Como quiera que hacía bastante viento, decidimos comer algo rápido en las autos, de ese modo no había que montar y desmontar mesas, sillas, etc.<br />
Mientras comíamos aparcaron en dicho lugar dos vehículos de nacionalidad española, de los cuales unos llevaba matrícula de Bilbao. Nuestro grado de timidez y discreción nos lleva en muchas ocasiones a ser un poco insolidarios, o más bien mal educados, por lo que no nos presentamos, ni tampoco les saludamos.<br />
Repostamos combustible y al llegar a Azrou no nos vimos obligados a detenernos en la gasolinera que hay a la salida del pueblo en dirección al bosque de cedros. En el centro del pueblo, en un cruce perdí contacto visual con el resto del grupo, pero inmediatamente contactamos a través de las emisoras. Manué ralentizó la marcha y nos fueron esperando.<br />
En la pendiente tan pronunciada no tuvimos tiempo para adelantar un vehículo pesado y nos quedamos algo descolgados. Nos informaron que se habían detenido en la esplanada donde venden las baratijas. La furgoneta se calentaba, accionamos el electroventilador manualmente, y llegamos hasta el lugar donde se encontraban los demás. Compramos varias cosas y cuando el sol ya estaba avisando de su despedida, reemprendimos viaje, no sin antes dar un vistazo a las familias de monos que el año anterior habíamos conocido. ¡No se acordaban muy bien de nuestras caras!<br />
Seguíamos ascendiendo, y desde los 1250 m de altitud a los que se encuentra Azrou, pasamos por los 2104 del paso de Jbel Hebri. A partir de ahí fuimos descendiendo por una esplédida carretera como es la P-21, hasta Timahdite con sus 1815. La noche se había cernido sobre nosotros, así que nuestro mayor interés era el de llegar a Midelt. Seguíamos descendiendo, y en esta ciudad ya estábamos a 1488 m. A la entrada de la localidad preguntamos a un grupo de niños, que no nos entendieron, pero que sí trataron de vendernos unos crótalos por 1 Dh. Manué incorporó a su autocaravana un espontáneo que nos sirvió de guía, y nos levó hasta un hotel.<br />
A la entrada al perking del mismo observé que 30 m. más delante de dicho parking había una señalización de camping. Manué y yo fuimos hasta ese lugar, llamamos al timbre, y pudimos comprobar que el camping existía, pero el adjunto pretendía instalarnos en el parking del hote, supongo que con intención de recibir una recompensa.En dicho hotel nos informaron que para utilizar &#8212;- debía cenar en el mismo.<br />
El camping, que nos salió por un precio ridículo, 5 Dh/pax y 10 Dh/vehículo, disponía de unos servicios muy discretos y toma de agua, con zona verde. Creo recordar que era elcamping municipal.<br />
Como no era demasiado tarde, sugerimos darnos un paseo por la localidad, y de entre las cosas que sucedieron, se incluyó a la actividad la visita a un almacén de alfombras bereberes. Varios compraron algunas, después detomar el té y de escuchar sobre la simbología de losdibujos que se encuentran en ellas. Antes de entrar en dicho almacén pudimos vivir en directo la lucha que mantuvieron entre sí varios vendedores, cada cual pretendiéndonos llevar a su local, y ofertándonos lo mejor, lo más auténtico, lo más económico, lo de mayor calidad. Pero lo que sí dejamos de ver fue el taller de las hermanas franciscanas, que es donde realmente se confeccionan alfombras, tapices, mantas y bellos bordados. Parece ser que aunque los precios son un poco más altos que en los demás almacenes, la calidad de los trabajos es excepcional. A pesar de encontrarse en la casbah Myriem, en dirección a Jaffar o Tattiouine, no tuvimos tiempo de acercarnos hasta allí, por lo que no pudimos comprobar la veracidad de la información de las guías.<br />
Una vez en el camping, cenamos y nos acostamos lo antes posible, con el compromiso de madrugar para marchar lo antes posible.</p>
<p>LUNES, día 25/III/02</p>
<p>Antes de llegar a Midelt la noche anterior, en la penumbra de la oscuridad, y mientras conducíamos en dirección a dicha ciudad, una masa blanquecina se vislumbraba frente a nosotros. La luna, sempiterna compañera en casi todo el viaje, reflejaba un resplandor indescriptible a la altura del horizonte, que me hizo preguntarle a Manué a través de la emisora sobre la identidad de la misma. Ellos como nosotros creían que podría tratarse de nieve, que al día siguiente pudimos comprobar cómo no estábamos desacertados. Todo los alrededores de la ciudad estaban circundados por una corona blanquecina, que revelaban y denotaban un halo de majestuosidad. Allí, arriba, sobre el circo de Jaffar, entre los 2250 m., donde termina la pista, y los 3737 m., donde culminan las cumbres del Jebel Ayachi, la nieve insinuaba la grandeza del entorno. Y es que lo que quedaba abajo, no dejaba de sorprendernos.<br />
Arrancamos desde la ciudad por una carretera llana, pero pronto nos vimos obligados a superar un pequeño puerto con los 1907 m., se trataba de Jbel Ali-ou-Rbeddou. Pero si el puerto fue sorprendente, más fueron los accesos al mismo. A ambos lados de la carretera divisamos miles y miles de km. cuadrados de desierto pedregoso. Podríamos decir que no se atisbaba ni una brizna de hierba, pero allí, en aquella desolación, veíamos rebaños de cabras, de ovejas; y como adheridas al suelo, tratando de escamotearse entre las piedras, las haimas.<br />
Y de entre los rebaños, de junto a las haimas, salían niños corriendo a saludarnos. Paramos en la subida del puerto para hacer una foto de una vivienda de esas de tela, que se encontraba agazapada en la ladera de la montaña. Luego de adelantar al camión que nos precedía discurrimos con rapidez hasta alcanzar al grupo. Más adelante Manué paró en una localidad en la que había existido una kasbah, pero las últimas riadas la habían arrasado, podría tratarse de Nzala. Los niños se agolparon junto a las furgonetas, y pude comprobar muy de cerca lo que significa la frase de la “ley de la selva”. Bego quiso repartir una gominolas entre unas niñas, pero una trató de impedir que las demás pudieran cogerlas, para ello abarcó con su mano el puño de Bego, y presionó fuertemente impidiendo que alguien pudiera hacerse con alguna. Finalmente Bego, con la mano dolorida, soltó como pudo aquella opresión, y la niña se hizo con el botín.<br />
Continuamos unos kilómetros más adelante, y pudimos ver los primeros dromedarios pastando por lo que debiéramos llamar desierto. No es un desierto al uso, de arena, pero sí se trata de un paisaje inhóspito, donde difícilmente crece vegetación alguna. Y entre tanta aridez surgió un poblado ¿???, a cuya salida nos encontramos con un estanque en el que las aguas eran termales. Después de pararnos durante unos momentos y de hacer varias fotografías, además de contemplar como aquellas aguas, embotelladas de forma un tanto peculiar, reemprendimos la marcha. Durante el trayecto siguiente Manué me informa que aquella no era la fuente que mana aguas termales a 50%, que la que figura en las guías es la de Hammat Mulay Ali Sherif, que es rica en sulfatos y en magnesio.<br />
Continuamos descendiendo por el valle del Ziz, y dejamos atrás la ciudad de Rich, que es un centro administrativo situado al pie del Yebel Bu Hanid, desde donde podríamos habernos desplazado por las pistas 3439 ó 3438 hasta la zauía de Sidi Hamza, en cuya biblioteca se guardan obras muy antiguas, pero la desviación nos hubiera supuesto 30 km. de ida y otros tantos de vuelta. La falta de tiempo nos obliga a proseguir nuestra ruta, y por ello tenemos que pasar por el famoso túnel del Legionario, llamado el túnel de Fum Zabel, horadado en 1930 por los militares que construyeron la carretera que llevaba a Er Rachidia. Llevamos a nuestra derecha un amplio valle en el que se descubren zonas de palmeras, podría decirse que es un oasis. No hemos dejado de vista esa zona exuberante cuando tras un pequeño cañón y una suave subida, comenzamos a ver la presa de Asan Addakhil. Esta presa la construyeron para retener las aguas del río, que hasta hace poco, en épocas de lluvia se volvía devastador, y de esa forma una vez controlado, sirve para regar toda la región de Tafilalet.<br />
Llegados a Er Rachidia con sus 1060 m de altitud, hasta la que hemos descendido perdiendo bastante altura, nos encontramos en un cruce y una carretera principal. Manué vuelve a montar otro guía en la autocaravana, que nos lleva hasta el aparcamiento del mercado central. La ciudad es grande y moderna, que creció en el cruce de los grandes ejes caravaneros en dirección del Dades y de Tafilalet. En otro tiempo se llamó Ksar es-Suq. En 1979 tomó el nombre del sultán alauita Mulay Rashid, que había salido de la región en 1666 para derribar al sultán saadí. Esta ciudad sirvió de base a la legión extranjera, y cuando cobró su auge a principios de siglo, fue construida en forma de damero, y por tanto, sin demasiado encanto. Pero sin embargo es un gran mercado agrícola.<br />
Cuando reiniciamos la marcha, pretendiendo salir de la ciudad, nos encontramos con que unos motoristas tenían cortada la carretera. Se trataba de soldados que daban prioridad a un convoy de tanques que volvían del campo. Repostamos combustible y continuamos hacia Meski. Al llegar a dicha localidad, Manué se desvía y entra en el Source bleue de Meski. Yo había leído algo sobre el lugar, e incluso había anotado algo en el proyecto del viaje sobre la conveniencia de detenernos para ver el manantial. El lugar sí que es un auténtico oasis, fresco y con abundante vegetación. Se encuentra a la entrada del pueblo. Lo apodan azul porque antiguamente era una escala de los denominados “hombres azules”. Antaño debía ser un remanso de frescor y paz, pero en la actualidad está repleto de tiendas y pesados vendedores. No se debe beber agua por riesgo de bilharziosis, pero sí se puede tomar un baño en el estanque de cemento. Después de curiosear la gruta por la que mana agua, Bego preguntó a una españolas que tomaban el sol sobre la prohibición de bañarse las chicas. Parece ser que ellas no lo habían respetado y nadie les había dicho nada. June y las otras chicas se iban a bañar, pero inesperadamente se liaron en ciertas compras y todo quedó en agua de borrajas.<br />
Pero no todo fue baldío, ya que de aquella conversación surgiría algo inesperado y que en el futuro puede ser muy importante para cientos de autocaravanistas. El acento y el deje delató que aquellas chicas procedían del norte de la península. Entre preguntas y declaraciones surgió una conexión idiomática, euskara. Una de ellas procedente de Bilbao, que viajaba con su niña, también era andereño (profesora) en una ikastola de Sopelana. Pero ellas se tenían que marchar, pues llevaban dos días comiendo a base de bocadillos, por lo que querían ir a comer a Erfoud y aprovechar para sacar dinero. Como quiera que ellas viajaban en dirección a Merzouga, que conocían las pistas de acceso, y después de que nos asegurasen que algunas estaban en mal estado, sugerí la posibilidad de que comiesen con nosotros. A nadie le pareció mal y después de deliberar entre ellas decidieron aceptar la invitación.<br />
Y si la vida es un pañuelo, en este caso resultaba muy pequeño. Josune, la que más conversó con Bego y conmigo, era copropietaria de uno de los hoteles de Merzouga. El intercambio culinario-turístico establecería que ellas comerían con nosotros y luego serían nuestras guías para llegar a la zona de Erg Chebbi.<br />
Después de una abundante comida, para la que Manué preparó un excelente guiso (que algunos no llegamos a probar), y de una excelente oferta gastronómica, sentados alrededor de una enorme mesa para 30 comensales, a la sombra de las palmeras, viendo llegar y marchar turistas en diversos tipos de vehículos, fue declinando la tarde, a la vez que nos anunciaba la parsimonia con la que estábamos tomando la sobremesa, que se volvería en nuestra contra una vez anochecido. Levantamos el campamento y a punto estuvimos de no poder salir del lugar, ya que varios vehículos patinaban en la subida sobre las desgastadas losas, excelente trampa para nuestros pesados medios de locomoción.<br />
Ya en carretera, el convoy ahora con mayor número de elementos, formaba una hilera interminable. Al dejar la meseta y meternos en el descenso hacia el cañón, contemplamos una paisajística extraordinaria. Abajo, hacia poniente, la localidad de Olad Âissa, sumergida en el palmeral, sería uno de los primeros lugares en los que se diferenciaban claramente desierto y oasis.<br />
Al llegar a Aoufouss el convoy se detuvo, y sin saber la razón nos retiramos al arcén derecho. Entonces pudimos comprobar cómo en el arcén contrario, un SEAT Panda amarillo con matrícula de Bilbao se detenía, y cuyo conductor y Josune se abrazaban tiernamente. Podríamos decir que para nosotros pudo ser el momento más conmovedor de todo el viaje. Ver cómo aquella pareja se abrazaban, o cómo él, padre, cogía entre sus brazos a su hijita, nos emocionó emotivamente.<br />
Llegamos a Erfoud, ellos hicieron varios recados y sacaron dinero, mientras desde nuestros asientos veíamos una hilera de señoras, totalmente cubiertas, que esperaban sentadas sobre el bordillo de la acera. Alguien abrió una puerta y todas pasaron al interior del edificio. Unos motoristas entrados en años limpiaban sus “cuaters”, y circulaban posteriormente por el medio de la cuidad con elocuentes signos de ostentación,- o cuando menos así interpreto yo aquel derroche de aceleración y ruido -, ante un público deprimido económicamente y con más necesidades que las queramos ver.<br />
Salimos de la ciudad por la carretera 3461. A medida que se agotaban los km. los baches aumentaban y el estado del asfalto comenzaba a empeorar. Concluida dicha carretera comenzamos a circular por pistas. Atardeció y anocheció, y el tiempo que estuvimos conduciendo por aquel terreno se hizo interminable. No sé a qué hora llegamos a las proximidades de Merzouga, pero la noche se había apoderado de nosotros. En el interior de nuestra autocaravana se podía comer el polvo. Había polvo por todas partes. El cajón de los cubiertos estaba cubierto de una capa amarillenta que nos hacía suponer cómo estaría el resto del interior del vehículo.<br />
Llegamos ante la puerta del hotel. Aparcamos como creímos conveniente, en forma de círculo, con el fin de poder sentarnos en el interior después de cenar. Lo primero que todos deseamos fue visitar el interior de aquel hotel con aspecto de kasbah. El hall nos resultó muy elegante y bonito, a la vez de sencillo. No derrochaba luz, pero todos los rincones eran fácilmente perceptibles. Una fuente inferior, tres o cuatro peldaños más abajo, manaba agua en forma de surtidor ascendente creando un ambiente de frescura; cuatro arcos semiojivales se alzaban hacia el techo, soportados por cuatro esbeltas columnas, dejando pasar en su interior la atmósfera celeste, y recreando un exquisito ambiente árabe. Más que un hall era un distribuidor a modo de patio andaluz, y cuyo suelo estaba embaldosado en forma diagonal por baldosas de tonos beiges y marrones. Rodeando este espacio central varios rincones producían sensación de intimidad, y en los que había gente cenando y charlando. El techo construido con troncos de árboles y adobe, como el resto del edificio, y sobre el suelo varias alfombras recreaban el interior como si de un palacio se tratase, a la vez que se producía la sensación de acogimiento de una haima. Las paredes ornamentadas con alfombras y tapices producían una calidez muy hogareña. En realidad era lo que pretendía ser, o más bien debiera decir que parecía aquello para lo que había sido edificado. Da sensación de ser refugio para el caminante, hospedaje para el viajero, albergue para el explorador, cobijo para el peregrino o para el nómada. Todo se mezcla y todo se intuye.<br />
Y una vez recorrido el salón, Josune, muy amablemente, nos invitó a pasar por aquella puerta azul que se encontraba en la parte trasera del edificio. Allí, ante nuestras atónitas miradas, frente a nosotros, se presentaba humildemente el desierto. Su cálida acogida nos estremeció a todos, aquel sosiego, aquella paz que se respiraba bajo la plateada luz de la luna llena, la serenidad que la inmensa cúpula estrellada sugería nos empujó unos metros, como atraídos por una fuerza mística, y dejando que nuestros pies, adormecidos por la vibración de los motores, caminasen sobre la arena, nos alejamos hasta donde la luz eléctrica diluía su influencia, y donde la visión estelar adquiría su plenitud.<br />
Sentados en el poyo que había junto a la pared, Josune y sus amigos, su marido, nos agasajaron con té, pastas, cacahuetes, agua fresca, etc., y nosotros, sentados plácidamente, bajo aquella bóveda celestial, charlamos y comentamos tantas cosas como a nuestras mentes podía el momento sugerir. Discutimos sobre la orientación y el lugar por donde saldría al día siguiente el sol, y tomamos como punto de referencia la ubicación de las constelaciones. Acabábamos de hablar y aventurarnos a darles nombres, que todos conocemos, pero que casi nunca recordamos cuáles son, y no conseguíamos salir de nuestro asombro. Y así, con aquella parsimonia, con aquella calma, con aquel sosiego fue corriendo el reloj sin darnos cuenta. La temperatura era excelente, benigna diría yo, y sólo de vez en cuando alguna ráfaga de una suave brisa perturbaba nuestra quietud.<br />
Bego y yo nos fuimos a limpiar la autocaravana, teníamos que sacar la mayor cantidad de polvo posible. Fregamos el suelo, mesa, y algún que otro cubierto. Después de cenar unos bocadillos, nos reunimos con los demás, que como se había acordado a la llegada, se organizó una velada en el centro del círculo formado por los vehículos. Sin darnos cuenta manaron entre nuestros labios los nombres de algunos amigos/as que debieran haber estado allí, y lo satisfechos que se encontrarían entre nosotros y en aquel lugar disfrutando de ese momento tan placentero. No faltó alguna que otra foto para conmemorar el momento, y cuando consideramos que debíamos acostarnos porque también teníamos que levantarnos muy temprano, nos retiramos a nuestros correspondientes aposentos.</p>
<p>MARTES, día 26/III/02</p>
<p>Como a las 5 de la madrugada June golpeó en la puerta de la caravana. Entre sueños respondí pensando que era Rosa, pero nuevamente volvió a golpear, increpándome y diciendo que abriese, que hacía mucho frío. Cuando recuperé la consciencia, me di cuenta que la llamada era para que nos levantásemos, ya que habíamos quedado para ir a ver amanecer.<br />
Nos vestimos, y sin desayunar, nos reunimos con el resto del grupo, que poco a poco vimos cómo sobre el edificio del hotel comenzaba a rayar el alba. Se oían los bostezos de los dromedarios, y entre las sombras vimos cómo los camelleros fueron trayendo otros animales, tantos como los que eran necesarios para prestar servicio a cuantos lo habían solicitado. Y es que durante la noche anterior, cuando casi todo el mundo se marchó del lugar donde habíamos tomado el té, Manué negoció con el camellero los precios de los viajes y la hora a la que partiríamos.<br />
Y si para algunos había resultado madrugón, para los adolescentes se había convertido en una “gaupasa”, una noche en vela, disfrutando entre la suavidad de la arena, y bajo la fresca nocturnidad. Habían echado carreras de sacos, habían rodado por las pendientes de las dunas, habían hecho tantas cosas que ni ellos mismos las recuerdan, y no habían sentido demasiado frío. Pero según parece, cuando trataban de recogerse, vieron espejismos, o al menos algo les pareció un “toro”, que según reflexión posterior debía ser un magrebí que caminaba hacia ellos. Corrieron, y observaron que otro elemento oscuro se acercaba también. Al final creyeron que se trataría de una pareja de individuos que se dirigían hacia el poblado cercano. Pero no quieren obviar el canto de cuco que estuvieron percibiendo durante toda la noche. No había ningún reloj que sonase, pero comprobaron cómo un pollino rebuznaba cada media hora, coincidiendo con las medias y con las enteras. Y eso lo pudieron comprobar contrastando con sus propios relojes. June dice que quien lo desee puede ir a disfrutar de una noche cinematográfica, que se pueden vivir los espejismos, que es muy espectacular, que es diferente, que es muy extraña, que para ella resultó como una película, porque cada uno se monta la suya, cada uno ve lo que quiere o lo que imagina, cada uno juega o se recrea con sus paranoias. A ella le resultó muy divertida, y opina que si se está en compañía todavía se vuelve más apasionante.<br />
Una vez en pie miré el termómetro exterior, que marcaba 10º. Nos pusimos una chaqueta polar fina y nos dispusimos a vivir esa mítica aventura tan esperada. Casi a las seis de la mañana partió la caravana. Previamente, poco más o menos como un rito, el camellero fue montando en cada dromedario según el peso del viajero o según la fuerza del animal, a cada uno de los integrantes del grupo. Sólo Manué, Pedro y yo fuimos a pie. El paseo era muy liviano, y la velocidad a la que caminaban los cuadrúpedos no nos supuso ningún esfuerzo. Un camellero tiraba del primer animal, por lo que caminando a su paso, circulábamos con tranquilidad. Cuando llegamos a la base de una de las grandes dunas, Manué la acometió por un lado y yo por otro. Llegamos a su cresta antes que el resto. Ya había allí una familia, sentada, esperando que apareciese tras el horizonte la corona del astro rey. Nos incorporamos al lugar, y poco a poco vimos con qué majestuosidad asoma su corona tras las diminutas montañas de arena. Pero el espectáculo no fue verle surgir de su escondite nocturno. La visión mágica es el espectro que produce la imagen de luces y sombras sobre las cuasi rectilíneas crestas de las dunas. Un lado iluminado y el otro casi totalmente oscurecido. Y sobre aquel juego de contrastes, cientos de huellas de insectos, pájaros, zorrillos, culebras, que se entrecruzaban y recorrían de un lugar a otro, creando interminables senderos que denotaban la actividad que se esconde a nuestras miradas bajo la complicidad de la noche desértica.<br />
Y aunque pueda parecer extraño, entre tanta arena, también había piedras. Piedras que marcaban el hito del punto más meridional hasta el que hemos llegado por nuestros propios medios. (Dato erróneo que posteriormente explicaré). Piedras que ahora tendrán que compartir estantería con la que en su día trajimos de la isla de Cabo Norte. Y es que el arco de meridiano entre el que nos hemos movido hasta este lugar, en todos nuestros viajes terrestres, alcanza los 40º 4’.<br />
Ya de vuelta a las caravanas, tras desayunar, se cargaron aguas y se vaciaron las sucias. Y después de despedirnos convenientemente, el marido de Josune encargó a un muchacho joven, primo suyo, que nos hiciese de guía. Durante la despedida acordamos que a lo largo del mes de mayo yo me pondría en contacto con ella, con el fin de diseñar y darles las orientaciones necesarias para que monten o preparen en la zona anterior al hotel el primer parking para autocaravanas de la región. Ya in situ, Manué y yo les estuvimos dando explicaciones sobre la conveniencia de que se ofertase dicho servicio; de que ello reportaría beneficios, no sólo para los propios autocaravanistas, sino también para la propia familia. Considerábamos que la inversión no tendría por qué ser excesiva, pero que sí debiera de constar de un grifo para cargar aguas limpias y un sumidero, mínimamente, para recoger el resto de aguas. Apuntamos sobre la posibilidad de construir un sombrajo, bajo el que se podrían cobijar durante el día, en la época estival, que es cuando más calor azota. Y no se nos olvidó comentar que ofreciesen algún punto de energía eléctrica. Con todo, una vez construida la carretera que ya está en marcha, cuando algún autocaravanista desee llevar a cabo la incursión que nosotros hemos hecho a pelo, dispondrá de todo tipo de comodidades y facilidades. Es más, Josune nos apuntaba la posibilidad de ofrecer el aparcamiento sin coste alguno para los que hasta allí se acercasen. Nosotros, lógicamente, le manifestábamos que se sugiriese alguna aportación simbólica, y el exquisito cuidado y compromiso, por parte de los que hasta allí llegásemos, de no ensuciar el entorno.¡SI SE HICIESE REALIDAD, DARÍAMOS POR BUENA NUESTRA GESTIÓN O MISIÓN EN PRO DEL AUTOCARAVANISMO!<br />
Y si el compromiso se hiciese realidad, allí, en las proximidades de Merzouga, los autocaravanistas tendríamos un punto de referencia. Allí, en el hotel AIOUR, en pleno Oasis de Hassi Labied, a pie de las dunas, a 1 km de Merzouga, y con el que quien lo desee puede ponerse en contacto a través de los teléfonos: +34946771602 (En España), o mediante el Fax: 0021255577303. Otros números serían 0021262081620 ó 0021266367146 (Morocco). Quien lo desee puede ponerse en contacto mediante e-mail con: aiour@euskalnet.net o visitando la página web: www.euskalnet.net/aiour/ataria.htm. También existe un GPS con identificativo N3107.960/W00400985.<br />
Si el cansancio de la autocaravana llega al extremo de que alguien desee dormir o alojarse en una habitación, tienen varias individuales, dobles, múltiples, con o sin baño. También se puede dormir en la terraza o en las haimas bajo las estrellas. O se puede utilizar solamente el servicio de duchas.<br />
Si alguna niña o señora, como lo hicieron nuestras adolescentes, lo desea, por un módico precio les puede hacer la henna alguna chica beréber, como se lo hacen ellas, y con sus dibujos típicos..<br />
Y en la despedida final, Josune, sensiblemente apenada, nos habló de quedarnos, que sería una pena perdernos un baño en la laguna de las dunas, que podríamos visitar a la familia de su marido, que nos enseñarían cómo viven, que matarían una cabra a su modo tradicional para hacer una fiesta. Pero todo eso lo tendremos que vivir en la próxima ocasión, si Ala lo desea, porque en esta ocasión el tiempo es poco y la ambición mucha. Es tanto lo que deseábamos visitar que era obligatorio, totalmente necesario, partir.<br />
Marchamos en dirección norte-noroeste, hacia Rissani. Y la vuelta fue bastante triste, pues atrás se quedaba un poco de nuestra historia: un hermoso proyecto, un baño en el lago de las dunas, una visita a una familia toareh, una comida con ellos, llegar hasta Merzouga, etc., etc. Bastantes cosas por hacer o vivir, que no me cansaré de repetir que la falta de tiempo nos obligaba a eludir en esta ocasión toda aquella vivencia. Quizá en la próxima, con más tiempo&#8230;.<br />
Ahora, a plena luz, la llegada hasta Rissani se nos hizo más corta y más cómoda, aunque no menos polvorienta. En más de una ocasión temí porque la furgoneta no fuese capaz de superar los obstáculos de arena, pero levándola un poco lanzada, a pesar de notar cómo se hundía, los fue superando hasta el objetivo final.<br />
Nuestro guía cruzó la ciudad, y nos dejó frente a la puerta principal. Cuando alguien preguntó sobre qué hacer, sobre la necesidad de seguir, yo me quedé un poco planchado, pues llegar hasta allí no tenía otra razón que la de visitar el mercado y el lugar donde dejan los burros, ya que en este día se deben juntar a cientos. Pero el tiempo es y ha sido el factor que durante todo el viaje ha jugado en contra nuestro ¡Se hace tan corto!<br />
Desde esta ciudad nos encaminamos hasta Erfoud, entramos unos metros, preguntamos sobre el estado de la carretera que une con Tinejdad, que en nuestros mapas aparece como pista, y de las cuales estábamos bastante escarmentados. Pero se planteaba recorrer 162 km. por ésta o 236 volviendo por la carretera hasta Er Rachidia. Manué comentó con un joven que deambulaba próximo a nuestras autocaravanas, y efectivamente, nos aseguró que la carretera estaba asfaltada. Por el camino vimos varios rebaños de dromedarios, y tratamos de hacerles fotografías. Y así, poco a poco, llegamos a una zona de obras, donde la carretera se vuelve pista. Pero el tráfico no era poco, lo que nos hacía suponer que en algún momento reaparecería la susodicha carretera. De entre las piedras salían niños con botellas de agua vacías, que no era más que un mero reclamo para que parásemos y así tener la ocasión de pedirnos algo. El agua que les dieron los de otras autocaravanas, la tenían tirada cuando pasamos nosotros. Y así, tras cruzar aquel desierto de piedras y rocas, después de tantos kilómetros, llegamos a Tinejdad. Buscamos un lugar sombrío donde poder comer, pero apenas había árboles. Justo en la calle principal, junto a un parque, nos pudimos cobijar bajo las sombras de unos frondosos follajes que parecía que estuviesen allí plantados para este exclusivo fin, pero siempre bajo las inquisidoras miradas de un militar que no dejaba de dar vueltas en una bicicleta.<br />
Bego y yo volvimos a hacer una nueva limpieza de caravana, para poder utilizar algo para comer. Sin salir de la caravana, comimos rápidos, procurando no sacar bártulos al exterior, ya que nos cuesta mucho tener que subir y bajarlos del arcón. Mientras yo descansaba un momento, ella fue hasta donde el resto de expedicionarios, charló y compartió con ellos la sobremesa.<br />
Atardeciendo, partimos hacia Tinerhir. A la entrada en la localidad, dando vista sobre el oasis, paramos para hacer unas fotos. Reemprendimos la marcha y, en el puente y cruce, tomamos la dirección hacia las gargantas del río Todgha. Si en todas las guías figura que hasta las mismas gargantas existe una distancia de 15 km., en este caso no me lo parecieron, pues en ningún momento hubo un espacio deshabitado. Cuando ya se tocaban las gargantas, un cobrador apostado antes del vado, nos cobró la cantidad estipulada, ante lo que Manué, tan hábil como siempre, negoció el mínimo coste.<br />
El espectáculo no se hizo esperar, un par de curvas y sobre nosotros aparecía aquel tajo inmenso que tierra y agua habían creado. No se podía adivinar el final de las paredes. 300 m. de alto y 20 m. de separación entre ambas paredes son el lugar idóneo para escaladores y alpinistas, y como tal era de suponer, pudimos contemplar cómo varios grupos se esforzaban en la difícil tarea de abrirle vías a la pared. Paseamos durante unas decenas de metros y simpatizamos con un autóctono que de modo cordial y simpático nos hablaba de una boda beréber que se celebraría en la última casa del pueblo. Ya de vuelta, bajo la puerta del hotel Yasmina manaba un torrente o un manantial, en el que discretamente habían introducido una bomba de extracción de agua para abastecer el propio hotel. Y unos metros más abajo, se convertía en un caudaloso río, que lleva agua todo el año. Ya sabíamos que en aquel entorno fantástico se habían rodado películas como Lawrence de Arabia, pero película me resultó leer en una autocaravana británica que había allí aparcada, en perfecto castellano un letrero adherido al cristal en el que rezaba el siguiente texto, a casi 1000 km. de España, diciendo: “Señores ladrones, no rompan cerraduras ni fuercen cristales, todas las cosas de valor ya han sido robadas por sus colegas” ¿Acaso en su paso por nuestro país tuvieron la desagradable sorpresa de recibir la visita de esos indeseables?<br />
Dado el correspondiente paseo salimos delas gargantas y descendimos hasta el camping Atlas. Colocamos las caravanas de modo que en el centro pudiésemos reunirnos todos, y mientras Félix lavaba su coche, los demás preparamos el fuego en las putxeras. Luego Manué se dedicó a condimentar un exquisito plato de Patatas con costillas. Pero previo a la cena, todas las familias aportaron algo a un lunch degustación que sirvió para aplacar las ganas de cenar. Como quiera que aún teníamos toda la cubertería y menaje de cocina muy empolvada, mientras lo fregamos, Lupe preparó unas tortillas de patatas riquísimas. Pero yo no me había percatado de nuestro retraso, y aún me faltaba la ducha, así que con bastantes prisas pretendí aligerarme del sudor y del polvo, y hasta que no volví del baño, nadie probó la tortilla. ¡Vaya deferencia!.<br />
Sergio y yo tratamos de conectar la cámara digital al portátil, pero nos faltaba el software, así que pronto desistimos, pero la prueba sirvió para descubrir que tenía activado como idioma principal el inglés.<br />
Cenamos tranquilamente, charlamos, y sin demorarnos demasiado, nos acostamos, pues pretendíamos partir hacia las nueve de la mañana. ¡El día había sido muy largo!</p>
<p>MIÉRCOLES, 27/III/02</p>
<p>Nos levantamos temprano, aunque desde bastante tiempo antes el canto de los pájaros ya nos había anunciado el nuevo día. Desayunamos y recogimos mesas y sillas. Manué había limpiado las putxeras. Alguien sugirió la posibilidad de limpiar el polvo de las autocaravanas. Mientras algunos les daban una mano de agua exterior, yo vacié aguas. Repusimos aguas limpias, y jaboné un poco la luna delantera y cabina.<br />
Unas fotografías en aquel palmeral podrían servir de recuerdo de nuestra estancia allí.<br />
Salimos a la carretera P 32 y nos dispusimos a circular en dirección Boumalne Dadès. A la salida del pueblo Manué paró para repostar. Todos lo hicimos. Y cuando ya estaba todo dispuesto para marchar a buen ritmo, volvió a detener el convoy. Algo fallaba en el sistema de refrigeración de su autocaravana. Finalmente, después de un par de intentos de componerlo, Mariano sugirió hacerle un puente al termostato, de modo que la orden de refrigeración fuese constante y directa. Creo que Manué debe cambiar esa pieza.<br />
Ya con la perspectiva de que aquello podría servir, nos dirigimos en dirección del valle del Dadès. Durante el trayecto entre esta localidad y Boumalne Dadès nos fuimos cruzando con varios grupos de autocaravanas españolas de procedencia catalana, supongo que serían los del grupo de autosuministros Vich, entre los que viajaría nuestro amigo Miguel ¿??. Al acceder a la última localidad citada, desde un altozano tuvimos una paisajística sobre el pueblo, que a más de a uno nos produjeron unas enormes tentaciones de aparcar allí mismo y meternos en el mercado. Hicimos varias fotos y cruzamos el pueblo como pudimos. Al llegar a El-Kelaà M’Gouna, nos detuvimos para comprar algo en el mercado. No sé por qué motivo nos desperdigamos. Compré tomates, naranjas, té, canela en rama y pan. Bego, que se había ido en el otro grupo, tuvo la ocasión de comprar agua de rosas, que es por lo que esta localidad es muy famosa.<br />
Continuamos viaje, y a la salida de Skoura nos detuvimos para comprar una cerámica autóctona que es realizada por varias familias de allí. Adquirimos contra la voluntad de Bego un tajim por 30 Dh, unos 3€.<br />
Cuando se dejan de la vista las últimas casas de la localidad, fuera de la carretera detuvimos los vehículos para comer. Mientras comíamos vimos cómo dos niñitos se había sentado en el arcén contrario, y desde su situación observaban nuestros movimientos. Mientras ellos nos contemplaban pacientemente, una gran tormenta de viento y arena nubló toda visibilidad posible. En alguna medida temí que el huracán pudiera volcar nuestros vehículos, pero para tranquilizarme también pensé que en dirección del movimiento son capaces de soportar velocidades de hasta 150 km/h. Y en medio de aquella tormenta, los niños permanecían agazapados en su escondrijo, sentados, quietos, mirándonos. Como ellos no pidieron nada, fuimos nosotros los que les proporcionamos algunos obsequios. Esto dio lugar a que se atreviesen a pasar por el resto de autocaravanas solicitando algún que otro regalo, pero por arte de no sé qué magia, aparecieron otros dos, allí, en aquel descampado, y ahora, teníamos que repartir para cuatro. Iban y volvían y siempre pedían lo mismo: estiló, gum-gum, y no sé qué más cosas.<br />
Cuando la tormenta de arena cesó, marchamos en dirección Ouarzazate. El viento lateral bamboleaba las autocaravanas de forma peligrosa. Y toda la frondosidad de palmerales que yo me esperaba haber encontrado desde Erfoud hasta esta ciudad, sólo se habían hecho visibles en la entrada a Todha. El pantano que se encontraba en el lado izquierdo de nuestra marcha, la presa de El-Mansur Eddahbi, construida en 1972 con el objetivo de permitir la irrigación regular de las tierras agrícolas de la región, y que yo esperaba divisarlo desde la carretera, queda escondido tras unas colinas que están siendo pobladas por villas y chalets de la gente pudiente de la ciudad. Al entrar en la localidad nos detuvimos a visitar la Kasbah de Taurit, antigua residencia del Glaui o pachá de Marrakech, y que es considerada como una de las más bellas de Marruecos. Está constituida por una sucesión de pequeñas estancias y aposentos que han conservado su decoración de estucos pintados y sus techos de madera de cedro. De vez en cuando nos daba la sensación de estar en un laberinto, y que podríamos perdernos. Allí mismo Bego se encontró con una amiga de Baracaldo.<br />
Visitamos la exposición de pinturas contiguas a la salida, y marchamos hacia Âït-Benhaddou. Y desde la distancia, cuando uno tiempo de revisar datos y de hacer cálculos, una vez ya de vuelta a casa, cuando pensaba que Merzouga hubiese sido el punto más meridional hasta el que habíamos sido capaces de llegar por nuestros propios medios, compruebo que eso no es cierto. La latitud de Merzouga era de 31º 7’ N y 4º 2’W, la de ésta ciudad es de 30º 55’ N y 6º 54’W Esto significa que en esta localidad hemos descendido 12’ en la latitud. Y desde esta reflexión me permito continuar con otra que ya llevaba tiempo considerando, y se trata nada menos que calcular en cuántos grados de meridiano hemos sido capaces de desplazarnos por tierra, sin otra ayuda que algún pequeño trayecto de barco. Cuando fuimos a cabo Norte llegamos hasta el punto 71º 10’ N y 25º 44’E, por lo hasta la fecha hemos viajado sobre un arco de 40º 16’, que aunque no llega a ser un cuarto de la distancia entre los dos polos, sí representa una cantidad de km. considerable, tantos como casi 4900 en línea recta.<br />
Salimos de la ciudad cuando estaba anocheciendo, pero aceleramos todo lo que pudimos para que la noche no se cerniese sobre nosotros. Llegamos a la localidad de Âït-Benhaddou, pero pronto Manué se percató que nos habíamos pasado, retrocedimos hasta la entrada al pueblo, que es desde donde se accede al ksar. Aparcamos en el hotel la Kasbah. Allí mismo contrató Manué un guía, que bajo la plenitud lunar nos paseó y dio explicaciones a lo largo de todo el recinto fortificado. Paseamos por sus callejuelas, subimos a la zona alta, donde debió de haber un granero, entablamos amistad con un perrillo que se hizo amigo y compañero del grupo, y cuando todo creíamos conocerlo, visitamos una familia del lugar. No podemos decir que nuestra relación con ellos fuese o llegase a ser algo más que lo meramente comercial; ellos nos enseñaron su casa, nos invitaron a un té y almendras, y supongo que Manué les retribuyó con la cantidad acordada previamente con el guía. La experiencia no deja de ser interesante.<br />
Poco a poco desandamos la calle del pueblo nuevo que desciende hasta el Ksar, y en la subida algún que otro vendedor avispado trató de engatusarnos con sus músicas timbaleras.<br />
Ya junto a las autocaravanas cenamos al abrigo de una pared de adobe orientada hacia el flanco sur, que es de donde procedía el viento durante toda la jornada. Como la noche anterior, degustamos todo tipo de viandas, y cada familia se esforzó por ofrecer un poco de lo mejor que tenía en el momento.<br />
Después de recoger en cierta medida el espacio comedor, nos acostamos para nuevamente levantarnos pronto y visitar el ksar con luz solar.</p>
<p>JUEVES, 28/III/02</p>
<p>Me desperté hacia las 6 de la mañana. Sin desayunar, y procurando no meter demasiado ruido, me pertreché de cámara y trípode, y me fui a ver amanecer para ser testigo de cómo el sol se reflejaba sobre las paredes del ksar. Realmente debo reconocer que el color del barro, del adobe, iluminado por la temprana y débil luz solar, no produce la misma gama cromática que la que se percibe a otras horas del día. A pesar de que habíamos leído que la mayor gama de colores los consigue al atardecer, cuando consigue producir toda la variación de la gama de colores cálidos, desde el rosa hasta el púrpura, a medida que el sol desaparece, pero siendo conscientes de que no tendríamos ocasión de esperar hasta esas horas, aproveché la oportunidad que me brindaba el momento.<br />
Pero a pesar de que las posibilidades fotográficas fueron muy buenas, a pesar de que el escenario se convertía en un remanso de paz y de quietud, lo más espectacular no fue la imagen en sí misma. Tratando de encontrar un ángulo que me proporcionase una visión más amplia del conjunto, me subí a lo alto del cerro que queda al este del poblado. Y cuando desde allí trataba de buscar el perspectiva idónea, algo me atrajo de tal manera que me olvidé de fotografías y tan sólo me dediqué a vivir el momento. Me hubiera gustado haberlo grabado con una cámara de video, pero tampoco hubiera captado la totalidad de sensaciones que yo estaba percibiendo. Allí arriba, acurrucado, en silencio, quieto, contemplaba cómo se despertaba el pueblo. Los pájaros en la arboleda revoloteaban de un lugar a otro, sus cantos amorosos y su piar de nerviosismo, de desperezamiento, atrajeron mi atención hacia los edificios de las kasbahs. Y por allí se abrió una puerta a través de la cual salía a la terraza de su casa un hombre vestido con una túnica blanca. Otro joven colocaba sobre una pared unas telas o jarapas sobre las que organizaría un sinfín de objetos o baratijas destinados para la venta a los turistas. Más arriba una señora llamaba a su niña, que con mochila escolar a la espalda, esperaba en otra callejuela a alguna compañera. Un perro que ladraba. Otro individuo que salió por la callejuela de acceso al ksar, y tras recorrer unos metros bajo unos arcos, se introdujo en un local, del que posteriormente pude comprobar que se trataba de una cuadra. Y así, poco a poco, fue despertándose el pueblo.<br />
Por la parte norte del cerro descendí hasta el lugar donde se había construido el foso para la película “Gladiator”. Se me acabó el carrete, abrí la cámara para retirarlo y pude comprobar cómo aún quedaba parte de la película por recoger. Me amedrenté y pensé en todo lo peor. Metí la cámara dentro de la chaqueta polar y pude comprobar que la parte que no había sido recogida automáticamente, era el tramo que siempre se saca al montar el carrete. ¡Puf!<br />
Puse un carrete nuevo y me dispuse a continuar con mi reportaje fotográfico. Y foto tras foto, fui recorriendo diversas callejuelas. En una de ellas un muchacho me invitó a entrar en su tienda y me ofertó plata beréber. Me comprometí con que más tarde llevaría a toda la familia.<br />
Varias fotos más y me aproximé calle arriba hasta el poblado nuevo. Ya en las caravanas, desayuné, y me reuní con el resto. Les conté parte de mi experiencia, y tras recoger mesas y sillas, volvimos hasta el ksar. Volvimos a la tienda de la plata.<br />
En otra que regentaba un judío, estuve tentado a preguntar por el precio de un puñal. Francamente era espectacular. Pero supuse que sería muy caro y se saldría de mi presupuesto. Volvimos hasta las caravanas y emprendimos viaje hacia Marrakech.<br />
En el cruce con la carretera P31, nos detuvimos a visitar la casa de un tallador de piedras. ¡Una maravilla!. Los salones, la cocina, el porche, las paredes. Y la alfombra que estaba tejiendo la joven mujer del artista. Todo muy bonito.<br />
A lo largo de todos los km. del día cientos de personas nos ofrecieron geodas de diversos colores. Manué tenía muchas ganas de una, y se detuvo en alguna que otra ocasión. El precio no debía ser muy exagerado. Se pararon en la gasolinera de Agouim, pero nosotros preferimos seguir marchando suavemente para no tener que mantener los ritmos de ellos, evitando de este modo toda posibilidad de que sobrecalentase la furgoneta. Poco a poco Félix nos alcanzó, pero ya quedaba muy poco para culminar los 2260 m. de del Tizi-n Tichka. Al llegar a su cumbre, una gran cantidad de tiendas de regalos para turistas nos lo hicieron saber. Un descomunal letrero indicaba la altitud a la que habíamos llegado.<br />
Y aquí comenzó otra de las nuevas peleas a las que nos vimos sometidos a lo largo del viaje. Los vendedores trataban de atraernos hacia sus tiendas con mil argucias y mil reclamos. Querían cambiar algo que nosotros pudiésemos facilitarles, y a cambio ellos nos pretendían vender algún objeto, pero incrementándole el precio. Supongo que en fondo deseaban conseguir algo sin perder nada. Después de rebuscar entre nuestros enseres preparamos una bolsa con varias cosas: una lata de leche condensada, otra de sardinas, otra de cerveza sin alcohol, varias Aspirinas, algún que otro Eferalgán, y una camiseta del cross Memorial Itziar. A cambio queríamos un puñal, pero el buen amigo nos pedía 1700 Dh, osease, 170€, cantidad que nos pareció una exageración. Gracias a la colaboración de Sergio pudimos rebajarlo hasta 200 Dh, es decir 20€.Y ahora, cuando lo tengo entre mis manos y lo analizo fríamente, creo que no vale ni eso. La mayoría de las cosas que venden no son artículos fabricados para su uso, sino que son chapucillas con aspecto de artesanía, hechas exclusivamente para los millones de turistas que recorremos el país cada primavera o cada verano. Valer, valen muy poco, pero nosotros admitimos esa sobrevaloración porque nos resultan bastante baratas.<br />
A partir de ahí comenzó el descenso de uno de los puertos de montaña más espectaculares por los que hayamos pasado. Se podría comparar a algunos de los Alpes. Lo que yo consideraba que podría ser puerto, se prolongó y prolongó hasta las proximidades de Marrakech, hasta la localidad de Âït-Ourir, desde donde el desnivel ya es menor.<br />
Pero como el descenso se nos hacía demasiado largo, y como la hora de comer se iba pasando, decidimos detenernos en la orilla de la carretera y allí mismo comer. Cuando nos encontrábamos en plena actividad alimentaria, un ejército de críos y menos críos, bajo la lluvia no cesaron de incordiarnos con la venta de geodas. Finalmente adquirimos una rosácea, que al tocarla con la yema de los dedos se quedaron pintados, lo que suponía que estaban tintadas.¡Un timo!<br />
Marchamos bajo una fuerte lluvia, y ante la persistencia de los mozalbetes que ya insistían de forma desagradable. Una vez en Chouiter, la carretera es totalmente llana, el piso es de mejor calidad, y la climatología se vuelve benévola con nosotros y deja de llover. Deduzco que cuanto más altitud, más frío, por lo tanto las masas de aire húmedo del Atlántico se enfrían y se derraman por las faldeas de la verde cordillera. A la entrada de la ciudad, un cartel indica el acceso a la zona de la medina por el lado izquierdo, o a la zona norte por el derecho. Tomamos esta última carretera, y así después de 12 km. más llegamos a una zona habitada, donde la muchedumbre humana deja notar su presencia. Cientos, miles de personas que sin el más mínimo control se mueven de un lado a otro de las calles, cruzando, saliendo, con caballerías, en bicicletas, entrando sin marcar, de cualquier modo. Parecen un ejército de hormigas cuando se destapa el hormiguero; todas corren de un lado para otro sin orden ni concierto. Esto es igual.<br />
Siguiendo las indicaciones fuimos tomando la dirección Casablanca, y de esa manera, podríamos dirigirnos a un camping. En el cruce con la desviación hacia El Jadida, un policía nos preguntó a ver si buscábamos camping. Ante nuestra afirmación nos ordenó retomar la dirección que llevábamos y continuar como un kilómetro más, donde bastante mal señalizado encontramos un gran camping, embarrado por las recientes lluvias.<br />
Una vez en el camping, Manué y yo nos dimos un paseo supervisando las instalaciones y tratando de encontrara un emplazamiento lo más digno posible. Donde no había barro había agua. Finalmente decidimos colocarnos en la gran explanada de frente a la entrada, tímidamente colocados en un flanco, y al resguardo de unas tejavanas y de unas viejas caravanas. Nos colocamos en círculo, y nada más arreglarnos, nos fuimos a Marrakech, como se había concertado con dos taxis.<br />
Una vez en la ciudad, nos apeamos de los vehículos en la plaza Square de Foucauld. Acordada la hora de regreso con los chóferes, nos dirigimos hacia la plaza de Yamma el-Fna, vimos cómo algunos trataban de entretener al personal en no se sabe qué historias, pero que no nos resultaban del todo seguras. Dimos un paseo alrededor de los exprimidores de zumo, comimos unos caracoles, compramos almendras garrapiñadas, contemplamos las tiendas de regalos, y finalmente decidimos cenar en uno de los restaurantes al aire libre de la plaza. Desde allí se divisaba perfectamente iluminada la Koutoubia. Después de cenar dimos un pequeño paseo, y poco a poco nos acercamos hasta las inmediaciones de la plaza donde se encuentra la hermosa torre. Nos aproximamos en manada, siempre con cuidado de no desperdigarnos y de no correr el riesgo de que alguien pudiera extraviarse. Le hicimos cuantas fotos pudimos. Luego, paseamos por el callejón que lleva desde su base hasta la Avda Houman-el-Fétouaki, ya que es desde donde mejor se divisa. Una vez en ésta, caminamos hasta la plaza de Yamaa el-Fna, pero previamente pasamos por la mejor heladería de toda la ciudad, la Milk-Mak, que se encuentra en la calle Moulay Ismail.<br />
Ni la plaza del Yamaa el-Fna es tan espectacular, ni lo que allí se vive es tan impresionante. Ver gentes bailando al ritmo de unos timbales o de unos panderos, o niños con guantes de boxeo, a nosotros no nos dice demasiado. Nos preocupa. En cualquier momento se monta un corro con no sé que actividad. Pero lo que no deseamos es saber qué es lo que se esconde en realidad detrás de cada corro. A veces sospechamos que se montan intencionadamente para desvalijar a los ingenuos transeúntes, o a los curiosos y alcahuetes turistas. Y es que en realidad, aunque autóctonos se ven por doquier, turistones, hay a patadas.<br />
Y después de volver hasta lo que podría denominarse la entrada al zoco, y tras adquirir algunos regalos para satisfacer otros tantos compromisos, a la hora acordada nos encaminamos hacia el lugar en que nos habían dejado los taxis.<br />
De regreso al camping, tras una breve tertulia, nos acostamos, ya que habíamos quedado para la mañana siguiente a las 10 horas.</p>
<p>VIERNES 29/III/02</p>
<p>Como todas las mañanas nos levantamos bastante pronto. Teníamos que ducharnos, desayunar, recoger, etc, etc. Lo normal. Pertrechado con toalla y demás enseres de ducha me dirigí hasta los lavabos, pero salía Nacho con Diego y me comentó que se había terminado el agua caliente. Por lo que se ve, habían tomado la delantera un grupo de españoles que viajaban en un autobús de Barcelona, que había pasado la noche allí, y se habían agotado las reservas acuíferas. Me volví a la auto y me duché allí.<br />
Dejamos la cama preparada para la noche, y nos dispusimos a marchar, pues los taxis fueron bastante puntuales. Más bien debiéramos confesar que los que se retrasaron fuimos nosotros.<br />
Una vez en Marrakech volvimos a apearnos de las furgonetas-taxis en la misma plaza que la noche anterior. Pasamos hacia la Koutoubia, nos hicimos algunas fotos en la plaza que hay delante de la mezquita, y fuimos a visitar el Palacio el Badi. Llegamos bastante justos de tiempo, pues previamente nos habíamos despistado y nos habíamos dividido en dos grupos. Ahora ya en el palacio subimos a una terraza y vimos cómo las cigüeñas habían anidado sobre las paredes del edificio. L interior estaba formado por una gran plaza con jardines adornados con naranjos en un plano inferior. No pudimos visitar las otras salas, aunque para ellas no habíamos sacado billetes. Como a las 12:15 cerraron el edificio a toque de silbato, y tuvimos que abandonar el lugar.<br />
Previamente nos habían chocado los horarios que se gastan, pues allí los horarios son un poco extraños. Bancos y centros oficiales cierran como a las 11:15, y cuando Manué y yo cambiamos dinero, a punto estuvimos de no conseguirlo, pues el cajero miró dos veces el reloj.<br />
Ya una vez en la plaza de Ferblantiers, salimos entre aquella muchedumbre y el atasco de coches, hasta la calle Rue Riad Zitoun el Quedim. Por ella subimos hasta la plaza Jemaa El Fna no dejándonos de asombrar con todo con lo que a nuestro paso encontrábamos. Y por citar no deseo de quedarme en el tintero el reciclaje de cubiertas de vehículos, reconvertidas en cubos, recipientes para extraer aguas u otros líquidos de pozos, o simplemente para transportarlos. Además, a nuestro paso vimos de casi todo, y no habíamos entrado en los zocos.<br />
Al pasar por la puerta de un bar (restaurante?) compramos una oblea bastante rica. No quisimos que nos la aderezasen con miel u otros aditamentos. Ya en la Plaza tomamos zumo por 2 Dh, 32 pts o 0’32 €. También degustamos almendras, y alguna que otra cosa. ¡Como estaban baratas!.<br />
Ya en la plaza algunos se quisieron hacer una foto con unos titiriteros, que nos salió un ojo de la cara. Sólo por hacerles la foto nos cobraron a cada uno de los fotógrafos 5 Dh. Pero debemos entenderlo, ellos están allí todo el día, disfrazados, para que cuatro palurdos como nosotros saciemos nuestras ansias de creernos los descubridores del mundo. Los chavales se compraron unas camisetas de fútbol a buen precio, y todos contentos, nos dispusimos adentrarnos en la zona de los zocos, para así dar comienzo nuestra pelea. Odio tener que regatear, pues es una actitud que va contra mi carácter. En el País Vasco, desde muy antiguo, la palabra era algo que se debía respetar tanto como la ley. Y si alguien juega a pedir algo irreal o inaccesible, no está siendo limpio, con lo que rompe el principio de la negociación.<br />
Nuestra primera intención mercantil surgió en una tienda de madera de thuya. Alguna de las chicas del grupo compró una caja preciosa por 100Dh, y a mí pretendían venderme una tablilla con dos bisagras por 60. Me pareció mala negociación, a pesar de que el vendedor se apresurase a envolverla. Tras la pertinente consulta con Bego, ésta me dijo que no era posible, que era una pasada de precio, cosa que a mí ya me lo parecía. Pero es que en ocasiones uno se queda como aturdido y falto de reflejos. Ante mi negativa a la adquisición, el elemento me echó en cara el tema de la palabra. Y aquí surge mi duda. ¿Me pide que mantenga mi palabra alguien que pretende engañarme?.<br />
Fracasada la compra, encontré un puesto de aceitunas, y adquirí de varios tamaños, tantas como que han llegado muestras hasta Portugalete, y sin estropearse. Desde ahí pasamos unos metros más adelante donde June adquirió una mochila en cuero crudo, sin barnizar, y tras un fuerte regateo la sacó por unas 1500 pts, 90 Dh o 9 €. Mientras ellas, madre e hija, concluían la negociación yo adquirí unas pastillas de almizcle, por el módico precio de 80 Dh. Creo que pagué demasiado, pero también sé que el año pasado estaba caro.<br />
Habíamos quedado para ir a comer al dudoso restaurante de la calle Rue Riad Zitoun el Quedim. Tardamos muchísimo en acomodarnos, a pesar de los esfuerzos de los camareros. Comimos bastante barato, y algo más o menos típico en Marruecos, como es el tallín de pollo. Una vez concluida la comida pasamos hacia la plaza El Fna, donde nos dimos el gustazo de subir a una de las terrazas recomendadas en las guías, para desde allí, tomando, cómo no, un té, divisar toda la plaza, e ir observando su espectáculo permanente. A mí no me pareció tan espectacular como la pintan, y si debo recomendársela a alguien creo que será simplemente por que la vea, la viva, y pueda decir, como nosotros, que ha estado allí.<br />
Desde esta terraza bajamos a la plaza y nos dividimos en dos grupos, los que deseaban ver el palacio o Pabellón de la Menara y los que nos fuimos hasta los zocos. Igualmente habíamos quedado con los taxistas en la parada a dos horas diferentes, a las 18 y a las 19 horas. Los otros volverían al camping antes y nosotros después. Confirmados los turnos yo me interné en la Medina con un grupo integrado por Mariano, Rosa y Clara, Pilar Honrubia, Macarena, Pilar y Marina, Félix y Lupe, y Begoña. Siguiendo un plano que aparece en una de mis guías, por cierto no bastante detallado, y preguntando de vez en cuando y especialmente con la ayuda de varios niños, fuimos penetrando en el corazón de lo más profundo y auténtico mundo de los marrakusíes.<br />
En una farmacia compramos algo de té a la menta, azafrán, y unas semillas que sirven para quitar el resfriado inspirándolas. Vimos cómo un carpintero, o tornero en este caso, con la ayuda del dedo pulgar del pire derecho, y con un formón sobre el que lo apoyaba, torneaba un palito de madera que posteriormente se lo colgaba del cuello de los que se quedaban contemplándole.<br />
Y tras ver unos timbales hechos con piel de raya, o los fabricados con piel de cordero, o la flauta o dulzaina que utilizan los encantadores de serpientes, cada pieza por menos de 200 Dh, aun a pesar de gustarme, me quedé con las ganas. Como también me quedé con las ganas de los vasos que por la mañana habíamos visto, pero que por no andar cargados todo el día con ellos no los adquirimos.<br />
De igual modo, y por muchos intentos que hicimos, el resto del grupo se quedó con las ganas de ver el zoco de los curtidores, pero es que estábamos jugando contra reloj. Al final, como nos quedaba bastante lejos, desistimos, y con la ayuda de los chavales y a la carrera, desandamos el camino, y Bego y yo nos adelantamos al resto, tratando de llegar hasta el taxi. Cuando conseguimos llegar, observamos que el hombre, sonriente, no se había impacientado, y como apenas pudimos comunicarnos con él, apoyado mi codo sobre la ventanilla de su puerta, en un ademán de comunicación, tan mudo como mi propio codo, contemplamos el discurrir de coches y transeúntes.<br />
Unos jóvenes se aproximaron hasta nosotros ofreciéndonos “chocolate”, y ante nuestra negativa, se fueron tal y como habían venido. Cuando se dirigieron a nosotros yo les entendí algo como “Comostán”, a lo que les respondí que bien, pero cuando insistieron en la idea, más nítida en la segunda ocasión, entendí perfectamente a lo que se referían Y es que el ruido ambiente mitiga mucho la vocalización y especialmente la de un idioma desconocido o inusual para nosotros. Seguimos esperando y de vez en cuando yo miraba al reloj y trataba de comentar algo con Bego, para rellenar el tiempo.<br />
Hacia las 19:38 apareció el resto del grupo. Salimos de la ciudad en dirección al camping, a sabiendas que ya no volveríamos por allí. Es una pena, pero una realidad. El tiempo era muy escaso, y esta ciudad quizá requiera algún día más. Un día como mínimo para emborracharse de zocos. Otro para visitar palacios y monumentos. Otro para meterse por los barrios, tanto los viejos como el moderno de Gueliz.<br />
Partimos hacia el camping, y una vez allí, comenzaron los preparativos para la cena. Tuvimos la desagradable sorpresa de encontrarnos la bomba del agua estropeada, que añadido a la bisagra de la puerta dan un balance incuestionable, pues eso quiere decir que hemos sufrido pocos desperfectos. La valoración global del viaje debe considerarse, en el aspecto logístico y de intendencia, positivo. Estuvimos tratando de encontrar las razones por las que no funcionaban ni la luz del baño, ni los ventiladores de la nevera, ni la bomba del agua. En principio Manué me pasó un fusible de 15A, y Mariano trató de entender qué pieza debíamos sustituir. Una vez compuesta la primera fase, Manué y yo nos entregamos a investigar con el tester el problema de la bomba del agua. Finalmente quedó a la espera de una nueva revisión.<br />
La cena, como casi todas, fue abundante y de buena calidad. Y eso sin citar el bacalao de Islandia, que se había pasado a remojo varios días, de pueblo en pueblo, saliendo y entrando en la nevera. Finalmente, Manué, acompañándolo con unas patatas, dio cuenta de él en la putxera, y así, todos los demás, pudimos saciar nuestro apetito acumulado a lo largo de toda la jornada, pues aunque comer, comimos, no se come con el mismo afán cuando las cosas no se sabe cómo han sido condimentadas, y sobre todo si están cargadas de especias.<br />
La velada duró hasta altas horas de la madrugada, para algunos/as, que no para los adultos. Y una vez recogido lo fundamental, nos acostamos.<br />
A las cinco de la mañana Bego me despertó preocupada porque June no estaba en su cama. Después de pertrecharse de chaqueta y linterna, se debió de dar una vuelta por todo el camping, sin éxito alguno. Cuando volvió a la auto e insistió sobre la ausencia de ésta, y que no la había encontrado en ningún sitio, se me ocurrió la posibilidad y la sospecha de que estuviesen de ocupas en alguna caravana de las que había allí bajo los cobertizos contiguos.</p>
<p>SÁBADO, 30/III/02</p>
<p>Nos levantamos pronto, desayunamos rápidos y tratamos de recoger todo. Nos duchamos en las duchas del camping, y también llevamos hasta allí la auto para limpiarle las aguas. No hizo faltar cargarle agua limpia, ya que sin bomba no merece la pena llevar peso inútil.<br />
En el camino hacia Casablanca, cientos de vendedores nos mostraban sus productos, y nos hacían señas para que parásemos. Conversando por las emisoras decidimos que aquellos espárragos trigueros debían estar muy buenos. Aunque no sabíamos cómo se cocinan, Manué nos dio la solución, y con la intención de que todos pudiésemos catarlos, compramos dos manojos. También adquirimos unos collares olorosos, que después de pagar a 10 Dh cada uno, otro muchacho nos los vendía a 5 Dh. ¡Nunca sabemos cuál es el precio verdadero!. Y cuando digo verdadero, quiero decir que a ellos les pueda parecer adecuado, para que además de no perder dinero, queden satisfechos con la venta. A nosotros nos puede parecer barato, pero si no nos sirven para nada, para qué nos los queremos. Pues quizá para darle un poco de dinero a un chico, que seguramente lo necesita más que nosotros, valorando, en cierta medida, lo que vende.<br />
Y así, poco a poco, nos adentramos en la costa atlántica. Llegamos a Casablanca, no entendimos el cartel indicador que facilitaba la dirección a Rabat. Me pareció que estaba roto en su parte inferior, pero nos adentramos en el centro de la ciudad. Allí, como dice el refrán, “no hay mal que por bien no venga”, y una vez en una calle principal, aprovechamos para sacar dinero en un cajero. Alguien aclaró por dónde teníamos que salir en dirección norte, y sin pausa arrancamos como huyendo del diablo.<br />
Después de bastantes kilómetros, a Manué le pusieron una multa. Menos mal que él sabe chapurrear en francés, y consiguió limarla a la mitad. Ya en una gasolinera, comimos, y yo aproveché para dar una cabezada. Seguimos haciendo kilómetros, y cuando consideré que el nivel del depósito bajaba ostensiblemente, entré en una gasolinera a repostar. Pero he allí mi sorpresa, que no había ni surtidores. Tuvimos que ralentizar la marcha para disminuir el consumo, y cruzar los dedos y encomendarnos a todas la vírgenes y santos, pues los kilómetros eran multitud y el indicador marcaba ininterrumpidamente en naranja.<br />
Aunque teníamos intención de parar a visitar Asilah, viendo que casi estaba anocheciendo, decidimos repostar y continuar hasta el puerto de Tánger. Hicimos cálculos y entendimos que allí el diesel es más barato que en la península. Rellenamos los depósitos en la última gasolinera, en un centro de Afrikia.<br />
Llegados a la aduana, los consabidos gags de siempre, críos tratando de entrar o de meterse en los bajos de los vehículos, cientos de amigos que trataban de ayudarnos, siempre, supongo, para sacarse una propina. Dado es el caso que un policía me pidió cambiar casi 10 € en monedas por un billete de la misma cantidad.<br />
Y cuando todo concluyó, incluso la maniobra de entrar al barco en marcha atrás, salimos de puerto, a una hora marroquí bastante tardía, debido especialmente al tiempo tan excesivo que tuvimos que esperar para que se cargase el barco, como ya he referido, todos los vehículos marcha atrás. Pero si en ese país era tarde, en España era más.<br />
Y la marejada nos agitó como colillas cuanto quiso y más. Tratábamos de dormir en cualquier silla para no marearnos demasiado, pero no era soportable, por lo que nos bajamos a la furgoneta donde tanto Bego como yo nos quedamos medio dormidos.<br />
Una vez en Algeciras, al desembarcar vimos cómo sacaban del barco a unos chavales que habían estado merodeando alrededor de nuestras autocaravanas antes de pasar la aduana. Ya en tierra y todos reunidos, nos desplazamos hasta Palmones, donde encontramos perfectamente el parking que días antes me había enseñado nuestro buen amigo Juan Carlos Gutiérrez..<br />
Llegar al parking, aparcar y dormir fue todo uno. Prácticamente no tuvimos mucha ocasión de charlar. Había más autocaravanas por allí, y no se trataba de molestarles a las 2 de la madrugada.</p>
<p>DOMINGO 31/III/02</p>
<p>Cuando nos despertamos por la mañana, tras recoger la furgo y después de desayunar con pan tierno, que pudimos comprar en la panadería que había a cinco metros del parking.<br />
Una vez todo en orden de marcha, hicimos fotos para el recuerdo, una despedida que en nada se pareció al primer encuentro, y con harto dolor de nuestros corazones, marchamos de aquel lugar hasta que la vida lo desee. Quizá sea el año que viene.</p>
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